Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

lunes, 19 de noviembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO SÉPTIMO...




Todavía conservo aquella flor,  con ella cree un filtro aunque nunca más lo utilicé…

Hoy en mi sueño tramaré de nuevo un engaño envuelto en la fragancia. Tomaré aquella violeta que tantas veces sostuve delicadamente entre mis dedos y sin remordimiento la deshojaré de nuevo.

En mi confesión limpia y sincera me desharé por fin de la máscara que en mí, a veces,  se tiñó de purpura en su espera.

Mi querido Rafael, ella era el más perfecto violeta, pero hasta que no derramé sus lágrimas y las hice mías,  no lo entendí.

Han pasado años y todavía me emociono.

Mi querida Esther, cuánto sufrí tu muerte y cuánto ese amor cuyos versos desgarraron mi alma y mis letras.

Todo lo que fui antes,  dejó de importar y hasta que no lo acepté no nací de nuevo en aquel legado compartido.

“Por fin, en la soledad de su dormitorio impregnado de honda quietud contempló a través de la ventana, como la luna la esperaba paciente para atender la última confesión de su alma y mientras Esther le evocaba con intensas lágrimas de vida, fue desvaneciéndose en aquel sueño de amor comprendiendo así con su esencia sus propias palabras.”



viernes, 7 de septiembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO SEXTO...





Cierra los ojos…

Porque hoy seré una bruma violeta que se cuele a través de tu sueño mientras tus labios buscan de nuevo los míos y tu mente se siente aturdida.

En la sospecha oscura que te persigue,  revelaré un instante, sólo uno, pero al despertar no sabrás si habrá sido una ilusión.

¿Duermes?

Porque en mi aparición silenciosa tu sexo saboreará el misterio que me rodea cuando me convierto en lo que deseo.

Y hoy deseo…

¿Jugamos a las adivinanzas?

Soy un arcano y te permitiré que viajes conmigo. Atravesaremos juntos un bosque hasta llegar a un precipicio o quizás te lleve simplemente a través de nuestras sombras, revelándote las verdades ocultas que esconde tu vida.

¿No Duermes?

Deberías hacerlo porque en mi locura quizás pinte las paredes de tu dormitorio para que no me olvides nunca.

¿El color? por supuesto ya lo sabes, el de esta noche aunque mañana, si vuelvo,  puede ser otro.

Así que duérmete de una vez porque si no lo haces no comenzaremos el juego y hoy tengo ganas de jugar.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO QUINTO...




He contemplado dormida serpientes cuyos ojos, color carmesí, contenían el veneno para aniquilar cada una de mis palabras.

He visto pájaros de fuego cuyas alas ardían tratando de incendiar mis noches, de robar mi paz.

Como una guerrera, luché tanto por defender la pureza, por proteger la inocencia de quién en sus sueños, sin saberlo, anhelaba un amor sincero que envuelta en cuentos, supe que ni yo misma podría lastimarme.

Pero cuánto dolieron los miedos…

El amor sincero se viste de blanco.

He contemplado dormida crepúsculos que se teñían de rojo en espera de tormentas que no llegaban.

He visto amaneceres en los que los que mi luna resistiéndose al olvido, en su letanía, hacía suya mi sangre susurrando todos mis recuerdos.

En mis sueños, en mis cuentos,  convertí mis días en hermosas noches que aún guardaban el calor de todos los soles. Sí, como una luchadora,  caminé entre palabras derramando la pasión que albergo en mi pecho, repitiendo una y otra vez mi nombre.

Pero cuánto dolió respirar la vida  y cuanto sufrí algunos momentos…

Sí,  el amor sincero se viste de blanco… Pero a veces,  la pasión, lo hiere de muerte y hay que ser valiente para vivirlo, despierta, dormida, apostando por latidos que mortifican la calma, por lagrimas que estallan en tempestades que lo desgarran todo.

Y de nuevo, los latidos…

Y por siempre, mis lunas…

GRACIAS POR VERME COMO UNA GUERRERA… MI QUERIDO CALAVERADIABLO…

lunes, 3 de septiembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO CUARTO...





Durante muchos años el recuerdo de aquel verano acompañó algunas de mis noches. En mis sueños, la veía de nuevo a través de aquellas ventanas que al atardecer siempre dejaba desnudas.

Como si se tratara de un ritual, yo aguardaba impaciente el momento en el que  una vieja melodía ponía fin al silencio tedioso de aquellas horas interminables y daba comienzo al mejor momento del día, aquél que invitaba a sentir esa brisa que acompaña los crespúsculos.

Mientras escuchaba aquella música, escondido tras las cortinas de mi habitación,  esperaba ansioso verla aparecer con aquel camisón de satén rojo que dibujaba a la perfección su hermoso contorno.

A veces tenía la suerte de que algún tirante resbalase por su hombro mostrando parte de aquellos senos tan llenos de vida y los latidos de mi corazón, inquietos, herían mi pecho, mortificando aquel desvelo.

Y la brisa ondeando suavemente aquella tela…

Y su larga cabellera negra…

¿Quién no hubiera deseado acariciarla?

Me convertía en viento, fundiéndome con él, convirtiéndole en mi aliado, cuando por fin se acercaba aún más a la ventana y levantaba con sus manos suaves aquella melena.

Cuántas veces en mi juventud ansié besar aquel cuello, aquel cuerpo que parecía encerrar un misterio lleno de excitación.  Entonces me preguntaba cuándo llegaría por fin el sosiego, pero cada tarde aquella brisa maldita hacía de nuevo su aparición. Hasta que un verano ella no regresó.

Me costó muchos años encontrar aquel disco, pero cuando lo escuché de nuevo tratando de apaciguar mi memoria, tratando de hacerla de nuevo mía,  descubrí que hay misterios que nunca se pueden descifrar…

miércoles, 29 de agosto de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO TERCERO...




Un secuestro en rojo…

Y sus palabras levantaron mareas que lo removieron todo, despertándome de mi sueño.

¿Cómo resistirse?

Colores grises a mí alrededor, cuentos y más cuentos y la promesa de que habría mermelada de fresa en las tostadas.

No, no habría resistencia.

Y  al saberlo, sus labios lo hicieron todo prometiendo sonrisas.

Un arcoíris carmesí.

¿Cómo decir que no?

Y cerca del lago quiso regalarme un globo. Él era el mago y en un pestañeo, lo hizo aparecer para mí. ¿Yo? Yo era una niña intentando arrebatárselo de sus manos.

“Oye… ¿Me lees siempre?”

Y sin responderme, no me di cuenta… pero ya era presa de aquella magia.

El secuestro más perfecto y un caramelo envuelto en papel de celofán brillante...

  -   ¿Sabes? Anoche me quedé dormida escribiendo este sueño.
  -    Entonces habrá que escribir otro ¿No?


Y mientras paseo con el globo atado a mi muñeca, más sonrisas… 

Esta vez soy yo la que no he respondido…

Sí, habrá más cuentos…

TODOS.

domingo, 19 de agosto de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO SEGUNDO...




En mis sueños he sentido muchas veces  la provocación de brillantes carmines que, en su desafío, no tuvieron en cuenta que mis labios una vez se bañaron en el elixir,  en la más dulce ambrosía y no han dejado de saborearla.

Hubiera sido tan fácil a veces,  dejarme llevar por la ira, pero hasta dormida siempre fui fuerte para guardar los secretos, para no dejar de ser yo.

Aprendí a resistirme ante la tentación del perfume sigiloso de las rosas más rojas pues mi piel sabia no sucumbe a las mentiras y en sus noches aún exhala con bravura la esencia de la que no existe.

Nunca necesité de disfraces y aunque mis dedos con maestría,  por qué no,  jugaron con las tinieblas,  las mías siempre estuvieron llenas de vida y se mantuvieron firmes para defender un anhelo.

No, nunca necesité de una máscara más que en mis cuentos, porque mi mano sujetó la más perfecta copa de vino y nunca olvidó el tacto de las fresas estallando en su boca…

Mírame porque hoy con osadía, en este sueño, estoy entonando otra vez mi rojo.

¿Quieres escuchar de nuevo mi sangre? ¿No ves como tiñe algunas lunas haciéndolas estremecer de pasión?

Sí soy fiel a mi negro, pero aprende de una vez por todas que, en mi razón, siempre necesité de él para ver la luz…

Escúchame, porque hoy cuando despierte de nuevo sangraré lunas con la madurez de quien vio todos los colores y los sufrió haciéndolos suyos.

Léeme, porque hoy cuando despierte, aunque ya no estés, me sentiré llena de vida y mañana más porque mi corazón,  siempre supo empuñar fuerte su ROJO, empuñar su VERDAD.

jueves, 16 de agosto de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO PRIMERO...




Arderás lentamente en mi sueño, devorando cada uno de los instantes en los que mis uñas gritaron su piel. Lo degustarás, tratando de aniquilar los besos y caricias que se vertieron en él y despertarás de nuevo la lujuria dormida, vistiéndola de rojo.

¿Recuerdas? Mi sexo sentenció el silencio,  condenando mis letras a la locura del vacío, de la ausencia...

Ayer soñé y en mi delirio la furia rasgó mis entrañas clamando justicia, convirtiendo en un harapo el estandarte oscuro, rompiendo el falso sosiego, quebrando la calma de mis sábanas.

La razón se perdió renunciando a su apatía, incendiando la nostalgia por la que vendí mi alma sin ponerle precio, sin pedir nada a cambio.

Ayer soñé y en mi desvarío me encontré en mi propio infierno tramando la rebeldía, incitando la sangre, acechando la tierra que,  aún dormida, me pertenece, ensalivando mi boca de deseo.

Sí, mi sexo inconsciente venció a la razón y en su incoherencia cambió las leyes imponiendo los sentidos.



lunes, 30 de julio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO...






He velado durante muchas noches los sueños que no llegaban. Noches infinitas en las que mi mente vagaba atravesando silencios en busca de la palabra.

En mi aparente serenidad,  traté de soñar despierta en un intento por olvidarte. Pero tu sabor aún se hacía eco en mi boca.

Hoy te dedico los sueños perdidos. Te maldigo y te hago culpable de las horas en las que tu recuerdo, torturándome, ha bordado mis sábanas.

Y sin embargo, en mi reproche,  no me olvido de los amaneceres en los que el sol, aún tímido,  me invitaba a evocarte, a anhelarte,  a desearte de nuevo.

No puedo renunciar a ser quien soy.

Adicta a los desvelos por pronunciar tu nombre, a pesar de mis continuas renuncias, no dejo de sentir la tentación de tu ambrosía sobre mis labios.

Hoy, completamente vestida de negro, entregándome a ti,  te dedico los sueños perdidos, aquellos que murieron por sentirme más viva en tu compañía.

Y en mi lamento, te saboreo lentamente, pues aún prometiéndome que será la última vez,  consiento el engaño.

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO NOVENO...






Dime ¿Quién de tus sueños es dueña?

Soy morena y mi pelo castaño y rizado lo anuncia… no podría ser más de tierra.

Y en mi tierra me muestro desnuda, soñando su calor,  mientras mi piel se convierte en canela.

Yo, yo soy la dueña…

Y aunque no dejo de soñar, ni siquiera despierta, soy terca, no me prodigo en falsas quimeras.

De la luna y de las noches soy esclava pero del sol y de mi piel, prisionera. No su luz no me ciega.

Yo, yo soy la dueña…

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO OCTAVO...






A veces mis sueños no están tan lejos de lo que siento…

Y si bien he soñado con ser de barro, dejándome llevar por unas manos que moldearan mi cuerpo suavemente, no he dejado de respirar la tierra y hacerla mía sin dueño.

Siempre sueño descalza sin importarme el tiempo y moldeo mi propio barro embadurnando con él mi pecho, sin importar que mis manos se ensucien, pues hasta llenas de tierra,  escriben mis cuentos.

No, a veces mis sueños no están tan lejos de lo que siento…

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO SÉPTIMO...






Y los sueños comenzaron a teñirse de marrón prometiéndome que al despertar, los anhelos se desvanecerían.

Apuré los últimos segundos de aquella noche escrita para mí a ritmo de tango. Abrí las ventanas para darle una última oportunidad a las sombras que se escondían entre mis muebles. 

Renuncié a mi lecho, me tumbé en el sofá y preparándome para contemplar mi propio retorno, sin dolor, observé como una a una iban abandonando aquel lugar.

Fiel amante de mis noches, hoy confieso que nunca me asustaron los amaneceres, porque con ellos también soñé.

Que si bien, custodié como un guerrero mis propios crepúsculos, nunca tuve miedo de mi luz.

Sí, he conservado hojas secas de mi pasado, otoños envueltos en magia, pero he vivido tantas primaveras.

 Y no, no me olvido del verano fragante de canela…

¿Es Verano? Sí, sí lo es.

…Y los sueños comenzaron a teñirse de marrón prometiéndome que todo lo que soy y me hace feliz, permanecería en mí, incluso los recuerdos.

A veces no está mal soñar con uno mismo…

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO SEXTO...





Desperté en mi sueño embriagada por los últimos latidos de un bosque de árboles antiguos; árboles desnudos que fenecían lentamente al tiempo que narraban sus propias leyendas.

Hubiera sido fácil dejarme llevar por aquellas historias pero, en su lugar, Busqué asustada, entre ellos, el mío, intentando no escuchar el lamento de aquella tierra árida.

No, aún no era el momento.

Caminé sobre raíces, apartando aquellas ramas desiertas de vida  y entre sus sombras tristes, contemplé una figura que ocultaba el sol bajo su capa.

Me sentí cobarde al dar la espalda a la muerte y huir de aquel sueño,  pero mi árbol no estaba allí y no consentiría más mentiras.

El mío aún permanecía, solitario, en aquella colina verde respirando brisas, soñando lluvias.

No, aún no era el momento.

Y lo volví a contemplar…

Percibiendo su fuerza, la hice mía acariciando su tronco, condenando al olvido aquel cementerio en el que algún día mi árbol contaría su propia historia y yo soñaría con ella, entregándome a su muerte.

viernes, 27 de julio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO QUINTO...





Y soñó pensamientos anaranjados…

Allí estaban, donde siempre habían estado, entre el amarillo y el rojo, entre la nostalgia de otoños caducos y la vida golpeando su sangre.

No dejaba de pensar, ni siquiera ante su espejo, ni siquiera ante su mirada.

Y mientras se envolvía en corrientes que la arrastraban a abismos llenos de recuerdos sintió como perdía instantes.

Una mariposa…

¿Qué importaba la palabra que llevaba grabada en sus alas?

Y descubrió en sus propios ojos que contemplar su vuelo podía serlo todo. Un instante para sentir infinito.

Sentir…

Quizás si hubiera encontrado un océano del color de sus alas… Seguía siendo  difícil no pensar.

Entonces, en su sueño, el atardecer se cubrió de tonos anaranjados despidiéndose del día…

Y en esa despedida sintió el rojo en su interior, golpeándola, hiriéndola de vida…

El amarillo solo era un recuerdo y el naranja se fue mostrando  cada vez más intenso hasta que, sintiendo su color, dejó de importarle.

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO CUARTO...






El naranja siempre fue un sueño incierto,  un espejismo que al tiempo de despertar quedaba sometido al juicio de la cordura.

Muchas veces hubiera deseado no abrir mis ojos,  pues mi mirada inquieta se perdía traviesa en busca de la quimera;  y al no alcanzarla,  se rendía bañada en  lágrimas de realidad.

Por un tiempo pensé no soñar, pero el sueño es siempre tan libre…

También intenté con ahínco despertarme cuando percibía aquellos tonos anaranjados engatusando mis emociones, pero entonces ya era demasiado tarde y contra mi voluntad mis sábanas se iban tiñendo de aquel color.

Sí, el naranja siempre fue un sueño confuso, una ráfaga de locura, un viento lleno de sabores por el que a veces no sabes decidirte.

Abrí mi armario y aunque lo sabía, no encontré ninguna prenda de ese color…

Estaba despierta y con un sabor amargo en mi boca, empecé a entender porque temía tanto soñar con ese color.



QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO TERCERO...







Es fácil soñar con algo que vuela y  no puedes alcanzar…

Una vez tuvimos un canario naranja. Creo que no conoció la vida fuera de su jaula y, sin embargo, cada amanecer regalaba su trino alegre.

Quizás él no soñaba, aunque yo sé que los pájaros sueñan. O quiero creer en ello.

Aún lo veo allí, entre barrotes, orgulloso de su trino…

Y de él aprendo...


LO DIFÍCIL ES SOÑAR CON TU PROPIO VUELO CUANDO NI SIQUIERA SABES UTILIZAR TUS ALAS...





martes, 24 de julio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO SEGUNDO...






Envuelta en magia…

Dime ¿De qué color es tu día?

Hoy es naranja porque soñé contigo y  me llené de alegría.

Tu pelo acariciaba mi rostro, mientras me abrazabas con una sonrisa.

Y al tiempo que mis ojos se emocionaban, los tuyos, mi querida Laura ,se llenaban de vida.

Quizás fue un embrujo pero, sin conocernos nos encontramos en tu poesía.

Tú, desnudándote en palabras sentidas y mi alma, acariciándolas sin más, suyas las hacía.

Y la luna, nuestra luna…

Y tu mar, dándome envidia…

Y mi tierra, añorando nuestro encuentro…

Una amistad que se fue tejiendo entre rimas y cuentos.

¿Un encantamiento? Abracadabra y estoy a tu lado dándote los buenos días.

¿Un hechizo? “Es ahora…” y cada día lo comprendo,  porque estás a mi lado aunque no siempre sonrías.


Y en nuestra magia rompemos la distancia... No, en nuestros instantes, no hay brujería.


AHORA SÓLO ME QUEDA DECIR QUE LO SIENTO… PORQUE NUNCA TE LIBRARÁS DE MÍ, NI YO DE TU POESÍA, NI TÚ DE MIS CUENTOS..




lunes, 9 de julio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑOS... EL VIGÉSIMO PRIMERO.








Una vez soñé con la rosa que nunca volvió a florecer tras el invierno.

Me gustaba tanto su color...

¿Sabes? Ella te podría haber contado parte de mi vida y seguro que recordaría cómo desde niña  cada primavera, al llegar a casa, me ponía en frente de su rosal esperando verla aparecer. Sin duda era mi favorita.

Pero hace dos años aquel rosal, aunque aún alberga vida en su interior, no ha vuelto a regalarme su color.

Dicen que las rosas ocultan mensajes secretos sólo para los que las contemplan. Yo, en aquel sueño, casi logro descifrar el mío, pero terminé perdiéndome en sus pétalos.

Estuve tan cerca…

Pero casi a punto de lograrlo,  ante mi rostro, aquella flor se deshizo en mariposas cálidas y fragantes y en cada una de ellas, en sus alas, se ocultó una palabra. Por eso me gustan tanto las mariposas.

Rara vez he vuelto a soñar con ellas, y ahora sé que quizás sea porque solo regalan su vuelo sintiendo la tibia caricia del sol.

A veces paseo en mis sueños y creo ver alguna revoloteando entre la jara o en mi jazmín y me imagino qué palabra puede llevar escrita. Quizás alguna sea  mi nombre.

Y despierta,  sigo haciendo mariposas. Es cierto, las hago, pero nunca naranjas porque aún espero esa rosa.

jueves, 5 de julio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL VIGÉSIMO






Una vez ya escribí sobre los colores. ¿Lo recuerdas?

Yo que había empuñando con valentía el estandarte negro de mi alma, me vi envuelta en una quimera de luz.

Aprendí tanto…

Ahora sueño…

He pintado espejismos dormida y despierta me ha costado renunciar a un letargo en el que me sentí seducida por todos sus matices, incluso los que herían mi voluntad.

Hoy,  me resisto al amanecer porque sí, porque la vida me asusta aunque ya la hice mía.

Y de nuevo, la sinfonía de mi corazón…

Duele despedirse de un sueño que teñí del más hermoso verde, de un verde  nocturno bañado por mis lunas, de un verde que se respira y duele, que se desnuda, que palpita…

Hoy me resisto al amanecer porque sí, porque temo perder la ilusión y aún me quedan tantas palabras escondidas.

Y de nuevo, la esperanza que ya no se calla, atormentando mis sentidos.

Sí duele despedirse de un sueño que da miedo vivir, que da miedo cumplir…

martes, 26 de junio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL DÉCIMO NOVENO





A veces he tratado de inventar sueños en los que acallaba sus latidos por miedo a sentirme viva, pero anoche latían tan fuertes.

Una vez soñé que me tumbaba sobre un campo de hierba verde y me convertía en tierra. Contemplé la vida en su más perfecta armonía y que irónico pero quise ser muerte.

Despierta, solo conseguí derramar lágrimas recordando aquel sueño.

Otra vez soñé que estaba en un bosque cerca de un manantial y contemplando la fuerza de aquella agua tan pura, me sentí débil y permití que ella guiara mis pasos.

Despierta, me contemplé en el espejo de mi dormitorio y supe que aún no había encontrado mi propio río por el que fluir libremente.

Y de nuevo soñé y supe que nunca dejaría de  soñar a pesar de que la realidad frenara algunos de mis sueños.

Cómo acallar la vida, cómo silenciarla si no puedo dejar de derramar sueños y de vivirlos con la intensidad de mil tierras, de mil ríos, de mil océanos, de mil fuegos, de mil amaneceres y de mil noches y  de mil lunas que se rompen continuamente en mí y en mis letras.

¿Cómo acallar la vida si hoy la siento más mía que nunca?

No. Hoy no regalo silencios…

lunes, 25 de junio de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL DÉCIMO OCTAVO






Y la ilusión tiñó mis sueños porque en aquel verde me vi reflejada.

Es curioso, aquella noche encendimos velas y contemplamos las extrañas formas que iban creando sus gotas templadas.

No miramos el reloj y simplemente esperamos a que se consumieran en mi jardín.

Podríamos haber detenido el tiempo en el instante en el que la última extinguió su luz; no había prisa, pero permanecimos allí en silencio quizás deseando convertirnos en eternos.

Una vez soñé que tenía un jardín y que cada día antes de acostarme paseaba por él respirando noches, llenándome de mis lunas. Incluso inventé uno en mis cuentos tan parecido al que ahora tengo... En él crecían mis rosas y cada primavera apostaba impaciente por el color de la primera. Este año fue roja…

Aquel día hubiera renunciado al sueño, pero a estas alturas ¿quién puede vivir sin sueños? ¿Quién puede soñar sin rosas?

He sentido muchas veces que me falta el aliento, he sentido muchas veces la soledad que cree para mí, me he sentido tantas veces yo que hoy no podría renunciar a mi jardín.

Y la ilusión tiñó mis sueños porque en aquel verde me vi reflejada.

QUIZÁS UN SUEÑO... EL DECIMOSÉPTIMO.






En mi jardín aún sigo esperando el crepúsculo perfecto para mi alma. Sentada, escribo, tratando de no pensar, hasta que la luz se desvanece y mis palabras se convierten en un susurro que  anhela perderse en brisas.

Hace poco el jazmín comenzó a regalarme noches llenas de su fragancia y mis sueños comenzaron a teñirse de su verde intenso.

Ayer soñé y era tan vivo mi sueño que al despertar tuve miedo de perderlo.

No había lunas pero las estrellas no sintieron añoranza y brillaron iluminando aquel cielo,  recordándonos.

¿Encierran los sueños recuerdos escondidos?

Quise desnudarme bajo aquel cielo y que las estrellas derramaran su luz sobre mi piel bautizándola de nuevo, convirtiéndome en brillo bañado por aquel aroma, regalándome una nueva memoria.

Quise gritar la esperanza perdida en tantos anhelos… Y sí, caminé descalza extraviando mi voluntad en aquel verde, escuchando otras palabras.

En mi jardín, al anochecer, escondo mi voz y solo escribo quebrando silencios con mi pluma que aún sigue sangrando cobardías.

Pero ayer escuché otra voz y mi sueño se llenó de ilusión…