Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

martes, 5 de febrero de 2013

¿LOS HOMBRES SIEMPRE MIENTEN? LA VERDADERA HISTORIA DE UN HOMBRE SINCERO.



Sin duda su paso por mi vida fue realmente importante. Fue toda una sorpresa, pues a fecha de hoy puedo afirmar que sin duda, es el hombre más sincero que he conocido.

Sí, ya sé que dicen que es un tópico aquello de que los hombres siempre mienten, pero después de mis experiencias con ellos y antes de conocerle a él, yo era de las personas que lo creía firmemente. Ahora, no tanto.

Recuerdo el día que por fin quedamos los dos solos después de meses de tonteo en la oficina. A mí me gustaba y aunque no sabía qué pasaría entre nosotros, no pude evitar imaginar que por supuesto, sería algo bonito (llamadme romántica si queréis).

Por eso no es de extrañar que se me quedara una cara de idiota tremenda cuando después de magrearnos, sin ningún pudor en el bar más oscuro que encontramos, se detuvo y me dijo…

“Mira quiero ser sincero contigo. Lo único que te ofrezco es mi amistad y mi pene.”

Sí, dijo pene.

Durante unos minutos no supe qué decir. Mis ojos miraban los suyos y ebria de tanto beso, pues eso que no le creí.

Estuvimos viéndonos durante meses y yo ya me veía a mi misma con el vestido blanco andando con paso firme y enamorado hacia un altar donde él me esperaba por supuesto, loquito por mí.

¿Nada es para siempre? Otro tópico. Pues parece que sí porque al poco tiempo fui consciente de cómo todo cambiaba. Aunque él seguía hablándome y comportándose bien conmigo nuestros encuentros fueron disminuyendo.

Dispuesta a saber qué iba a pasar entre nosotros y ante los rumores en la oficina de que andaba con otra compañera, quedé con él en mi casa para que hablásemos.

“Ya te lo dije. Sólo te ofrecí mi amistad y mi pene”.

Y claro después de escucharle, no pude evitar preguntarle ¿Y tu pene? ¿Qué pasa con tu pene?

Sí dije pene.

Ya os lo he dicho, sin duda creo que es el hombre más sincero que he conocido.

Al final no mintió. Él me ofreció su amistad y su pene.

Nuestra amistad… Aunque ahora anda algo enfadado conmigo, sé que cumplirá su palabra y será siempre mi amigo.

Y en cuanto a su pene…  Él me lo ofreció a mí y yo lo tomé. Sí que lo tomé. Quizás cuando salga de aquí le diga por fin donde lo enterré…

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