Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

domingo, 31 de enero de 2010

EL CUENTO Nº62 DE LA LUNA OSCURA. UN VIAJE POR EL ALMA. UNA CARTA DE DESPEDIDA.




La noche para quién la espera puede hacerse de rogar, pero para la luna el momento de despertar y dejar su sueño siempre llegaba demasiado pronto. Y lo más frustrante es que en contadas ocasiones conseguía recordar lo que había soñado. Por eso en sus viajes procuraba ser parte del anhelo de otros soñadores.

Aquel día decidió visitar una ciudad iluminada por su reflejo en aguas negras vestidas elegantemente con puentes de piedra, en los que los besos y suspiros llenaban el aire de ese deseo anhelado.

Tratando de respirarlo, se encontró con una mujer que pareciera formar parte de aquel lugar, como si siempre hubiera estado allí acariciando las barandillas sobre las que, tal vez alguna noche, un joven le hubiera robado un beso despertando por fin la pasión.

Decidió acompañarla en aquel paseo para compartir quizás esa soledad y aquellos sueños nunca olvidados que sólo se podían respirar en instantes como aquel.

Caminando ambas en silencio llegaron al último puente, y antes de abandonarlo la mujer saco de su pequeño bolso un papel doblado que arrojo a aquellas aguas. Mientras caía, la brisa nocturna consiguió desplegarlo y antes de que el agua borrara la tinta, la noche susurro aquellas palabras escritas.


“Mi querido amor, volví de nuevo a esta ciudad para encontrarme contigo.

En estos días he paseado por todos y cada uno de los lugares que compartimos. ¿Sabes? Pensaba que no los reconocería y que mi recuerdo podía haberlos transformado, pero hasta el aroma que creí olvidado es el mismo, y cómo me gusta este olor…

Ayer, mis hijas me acompañaron, visitamos museos y cerca de la plaza donde nos encontrábamos cada tarde, les hable de ti. Se reían y me miraban con sorpresa, creo que no se pueden imaginar que hubo un tiempo en que fui joven y loca.

Qué locos fuimos ¿verdad? Entonces siempre me decías que llevara el pelo suelto, pero yo te provocaba recogiéndomelo en una coleta que tú al final acababas deshaciendo en sonrisas. ¿Lo recuerdas? Fuimos los mejores amigos, aquellos que siempre tenían cosas que contarse y risas que nacían en esa locura de ser joven.

Anoche estuve en aquel pequeño café donde tantas conversaciones compartimos y donde los sueños de ser llenaban nuestras horas, pero el camarero que cada noche nos echaba despertándonos, no me reconoció, quizás porque ahora llevo el pelo corto y me acompañaba él.

Sí, él, le quiero, no puedo mentirte, y soy feliz aunque aquí he vuelto a soñar contigo y no dejo de pensar en ti. ¿Quién decidió que no volveríamos a vernos y lo selló con un beso que no he conseguido arrebatar de mis labios en este loco recuerdo? ¿Fui yo?

Quizás la ciudad no ha cambiado, sólo yo lo he hecho, y sin embargo en este momento me siento como entonces.

Al final, no he conseguido verte, quizás también volviste, como yo, aunque tu sueño era vivir siempre aquí. ¿Conseguiste tus sueños?

Son mis últimos momentos aquí y sé que tengo que despedirme, pero no de tu recuerdo que siempre me acompañará aunque no sé si algún día volveré de nuevo a este lugar, a esta ciudad donde, en su última noche, dos jóvenes enamorados recorrieron juntos todos sus puente y sobre cada uno de ellos él la besó a ella con la promesa de que sería su más bello recuerdo”.



Mientras la luna contemplaba aquella despedida y vio alejarse a aquella mujer, volvió a su memoria aquel tiempo en el que una pareja compartió con ella sus sueños. Y en el recuerdo se sintió feliz.


9 comentarios:

  1. Que bonita historia, me has emocionado con esa carta.
    Cuantas historias guardarán recuerdos semejantes, que nunca se olvidan, pero quedan en un rincón que de vez en cuando vuelven a aparecer.
    Me ha gustado mucho Ana.
    Preciosas historias las que cuentas.

    Besos.

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  2. cuantas historias de amor podria contarnos y cuantos anelos reposan sobre ella, preciosao como siempre niñaaaaaaaa

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  3. Siempre se vuelve lo malo es que al volver las cosas han cambiado y no son como se recuerdan,un saludo.

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  4. Hola, que hermoso este post, tu blog como siempre tan gentil de emociones, comparto siempre tus entradas, esta es muy especial.Hoy te visito desde Cuentos y Orquideas y quiero invitarte a leer un nuevo cuento llamado Rey Y Mendigo, espero que te guste.
    Mucha luz y hasta pronto.

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  5. Precioso post. Caricia para el alma...

    Besos...!

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  6. Me transportas a mis propios pasados recuerdos con ese estupendo cuento...cierto, los hijos no pueden imaginarse la juventud de los padres, y creo que menos aun, la de las madres.

    abrazos

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  7. Precioso texto, inspira mucha tranquilidad
    un fuerte abrazo!

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  8. Suele decirse ... "Te tienes merecido el cielo"

    Sobrina ... Tú, con la luna incluída para que sigas con estos destellos tan románticos y lindísimos.

    Me ha encantado. La carta evoca tiempos pasados como alguien comenta.

    Un besazo.

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  9. Hola cielo me emocionaste con este hermosa cuento una maravilla
    un beso

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Antes de nada: gracias.