
Aquella noche la luna despertó en el viaje de su alma, llena de aquella nostalgia que tanto ahondaba en su sentir, la tristeza que le hacía ser única aunque a veces consiguiera olvidarla, la melancolía que nacía en su interior y proclamaba en brillos llenos de toda su luz.
Buscando el silencio regalado por instantes solo suyos, escuchó el sonido de lágrimas que eran derramadas en la sinceridad de una emoción que en sus noches cobraba vida, y así llegó de nuevo hasta un jardín de piedra donde pudo observar a un ángel en forma de mujer que caminaba lentamente.
En aquel lugar apagado en sombras, fue testigo de cómo a cada uno de sus pasos, la dulce humedad derramada por los cálidos ojos de aquel ser, regaba aquella tierra oscura alimentándola con sus propios latidos y consiguiendo fecundar en ella una maleza de un verde tan intenso como el color de aquellos ojos.
Compartiendo aquel momento, la luna quiso regalarle el más hermoso de sus esplendores guiando aquellos pasos, y fue testigo de cómo su búsqueda se llenó de un misterio que profanaba las reglas de otro cielo, mientras la maleza comenzaba a extenderse y a cubrir las lápidas olvidadas.
Nunca la luna había contemplado a un ángel llorar en sentimientos prohibidos.
Cerca del amanecer, aquella criatura extraordinaria encontró lo añorado y, sabiendo que aquella sería la última vez que desplegaría sus alas, se elevó gritando al cielo el amor que había sentido en su guarda.
Mientras descendía en su renuncia, pidiendo perdón, supo que para ella no habría nuevos amaneceres si no era con él.
Cuando por fin sus pies se posaron de nuevo en la tierra, sintió como su vida comenzaba a escapar suavemente y se recostó sobre la piedra fundiéndose en ella, tratando de sentirle por última vez.
Como si un sueño de paz le embriagara, pudo observar la luna como aquel ángel cerraba los ojos arropada por aquel manto lleno de nueva vida y prometió volver cada noche de nostalgia para regar aquel jardín con sus propias lágrimas y velar por el amor dormido en aquel sepulcro.

TIERNA ESA LUNA QUE RIEGA Y ARROPA A ESE ANGEL.. PRECIOSO CUENTO CIELO¡¡¡;-)
ResponderEliminarUN BESITO:-*
Hola cielo que maravilla de cuanto bueno sabes de sobra que son mi debilidad
ResponderEliminarun beso corazon
La luna siempre velando por todos, sean o no humanos.
ResponderEliminarPrecioso cuento, y muy tierno.
Besos.
Tu espacio: un remanso de paz y belleza para mis visitas.
ResponderEliminarGracias por compartir.
Cálido abrazo.
Estáticas extienden sus alas, guardan y vigilan el sueño perpetuo...Crean ese clima, ambiente y encanto especial de algunos camposantos...jopetaaaaaaaaas!!!!QUE POTITO TE HA QUEDAOOOOOOOOOO!!!...Se podría dar una vuelta al mundo viendo estos cementerios...Besos
ResponderEliminarcomo me gustaria sentirme arropado por tanta dulzura, un besito niña
ResponderEliminarMuy lindo el cuento, Ana.
ResponderEliminarEl tercer párrafo insuperable, a mi criterio.
Un Besazo, sobrina.
Me encantó *O* eso me trajo a no perder la ilusion ... escribes bello :)
ResponderEliminarbesos =*
Maffe~
Yo quisiera...y esto te lo digo de corazòn, tener esa màgica y dulce fluidèz en el uso del lenguaje...Muchas felicitaciones
ResponderEliminarabrazos
qué bonito mi niña...eres un sol al regalarnos tan bellas historias...
ResponderEliminarUn besazoooooooooooooo
Es precioso, divino, pero tan triste...
ResponderEliminarPero me ha encantado, me ha hecho suspirar de puro amor, de pura nostalgia, de pura magia...
Gracias por este regalo..