Cómo podré dejar plasmados los colores en los siguientes títulos cuando muchas palabras ya están teñidas de ellos. Cómo, si hasta los sentidos los adivinan sin engaños.
Quizás al final acabe pintando mis impresiones, mis recuerdos, mi alma…
Hoy, mi imaginación se llenará de ellos, sin desistir en el intento. Trataré de percibirlos cerrando los ojos y permitiendo que fluyan libremente en mí.
Después, su ausencia…
Y al final, TODOS.
AZUL.

Me transformo en azul…
No recuerdo vestidos de niña con lazos y tules, pero sí la calidez, el aroma de aquellas sábanas de franela con las que ella me arropaba. Respiro, y en la distancia, el olor fresco de mi madre que, en momentos fugaces, me inunda de recuerdos. No fue mujer de exquisitos perfumes y sin embargo su olor ocupa parte de mi memoria.
Un cielo despejado abriéndose paso tras la noche más fría de invierno. Contemplando la mañana sin indiferencia, sintiéndome tranquila. Respirando su aire limpio y puro posado sobre mis mejillas. En la quietud de las horas tempranas, leyendo, escribiendo, construyendo palabras.
Mi silencio, a veces, también es azul.
En verano, tardes dibujando horizontes, escondiendo secretos sólo entre el mar y yo. Esperando océanos oscuros, infinitos, aguardando la noche para encontrarme. Y en mis pensamientos, la profundidad más absoluta. Un paseo, y las olas antiguas mojando de nuevo mis pies, recordándome, en su tibieza, el tiempo en el que aquel color aprisionó una parte de mí.
Aún, en la distancia, escucho un furibundo batir de olas mientras dejo sobre el papel mis escuetas impresiones.
Sí, cada noche le escucho.
Ayer fue la lluvia y el sonido de sus gotas.
“¿Quieres un cuento esta noche mientras las oímos juntos? No habrá melodía más hermosa. Mientras me hablas, imaginaré tu rostro bañado en la húmeda brisa y con mis besos beberé de tu piel.
¡Y si son lagrimas,…! Si son lagrimas, en ellas me sumergiré y flotando en silencio seré tu inspiración más serena hasta hacerlas desaparecer”.
Habrá cuento…
Aquella noche la luna despertó de nuevo con un extraño manto azul que la cubrió por completo. Ni siquiera las nubes presurosas consiguieron cubrir el gesto dudoso de su faz.
Mientras la luz se suavizaba perdiéndose en el color, se sintió ligera atravesando la noche. Hasta las estrellas se bañaron de aquel extraño y desconocido brillo y en silencio contemplaron con respeto el paso de su verdad atesorada, pues no siempre la luna fue blanca.
Cerca del mar, quiso contemplar su último reflejo, y en el intento fallido, su sonrisa, y la tristeza de las olas que, percibiendo aquella alma, comenzaron a dejar extraños poemas en las orillas de mi playa, de un lenguaje aún por descifrar.
Incluso los lobos aullaron con fuerza viendo que su piel amiga se evaporaba, por miedo a perderla, sin saber, que al día siguiente ella volvería a recobrar su luz alborada.
Aún le quedaban unos minutos para seguir soñando, lejos de melancolías extrañas. Atravesó montañas y permitiendo que el aire le acompañara, olvidando su dolor, gritó de nuevo su nombre perpetuo.
Cada noche es un comienzo y no el fin, donde lo imposible se desvanece y el tiempo no importa porque cada segundo es nuevo.
Asi fue esa noche de luna azul.
No recuerdo vestidos de niña con lazos y tules, pero sí la calidez, el aroma de aquellas sábanas de franela con las que ella me arropaba. Respiro, y en la distancia, el olor fresco de mi madre que, en momentos fugaces, me inunda de recuerdos. No fue mujer de exquisitos perfumes y sin embargo su olor ocupa parte de mi memoria.
Un cielo despejado abriéndose paso tras la noche más fría de invierno. Contemplando la mañana sin indiferencia, sintiéndome tranquila. Respirando su aire limpio y puro posado sobre mis mejillas. En la quietud de las horas tempranas, leyendo, escribiendo, construyendo palabras.
Mi silencio, a veces, también es azul.
En verano, tardes dibujando horizontes, escondiendo secretos sólo entre el mar y yo. Esperando océanos oscuros, infinitos, aguardando la noche para encontrarme. Y en mis pensamientos, la profundidad más absoluta. Un paseo, y las olas antiguas mojando de nuevo mis pies, recordándome, en su tibieza, el tiempo en el que aquel color aprisionó una parte de mí.
Aún, en la distancia, escucho un furibundo batir de olas mientras dejo sobre el papel mis escuetas impresiones.
Sí, cada noche le escucho.
Ayer fue la lluvia y el sonido de sus gotas.
“¿Quieres un cuento esta noche mientras las oímos juntos? No habrá melodía más hermosa. Mientras me hablas, imaginaré tu rostro bañado en la húmeda brisa y con mis besos beberé de tu piel.
¡Y si son lagrimas,…! Si son lagrimas, en ellas me sumergiré y flotando en silencio seré tu inspiración más serena hasta hacerlas desaparecer”.
Habrá cuento…
Aquella noche la luna despertó de nuevo con un extraño manto azul que la cubrió por completo. Ni siquiera las nubes presurosas consiguieron cubrir el gesto dudoso de su faz.
Mientras la luz se suavizaba perdiéndose en el color, se sintió ligera atravesando la noche. Hasta las estrellas se bañaron de aquel extraño y desconocido brillo y en silencio contemplaron con respeto el paso de su verdad atesorada, pues no siempre la luna fue blanca.
Cerca del mar, quiso contemplar su último reflejo, y en el intento fallido, su sonrisa, y la tristeza de las olas que, percibiendo aquella alma, comenzaron a dejar extraños poemas en las orillas de mi playa, de un lenguaje aún por descifrar.
Incluso los lobos aullaron con fuerza viendo que su piel amiga se evaporaba, por miedo a perderla, sin saber, que al día siguiente ella volvería a recobrar su luz alborada.
Aún le quedaban unos minutos para seguir soñando, lejos de melancolías extrañas. Atravesó montañas y permitiendo que el aire le acompañara, olvidando su dolor, gritó de nuevo su nombre perpetuo.
Cada noche es un comienzo y no el fin, donde lo imposible se desvanece y el tiempo no importa porque cada segundo es nuevo.
Asi fue esa noche de luna azul.

He visto en tu cuento pintada la noche, es como si hubiera contemplado la luna con tus ojos, eres una narradora fantástica Ana.
ResponderEliminarrespecto a los colores, el azul es el color de los que llevamos el mar en las venas, puede que a veces sea un tono frío, pero esta lleno de fuerza y de vigor, me encanta.
Me has dejado sin palabras ,Ana,es una preciosidad.
ResponderEliminarUn abrazo apretaó.
El engranaje de mi auto azulado me tiene algo preocupado. Con los 2.999 c.c. la vergüenza queda supeditada a la tarjeta de crédito. La morena no se desplaza de su asiento, ajusta su postura hecha con frotamientos de indudable dificultad sin dejar su tanga anunciando posibles irritamientos de partes intimas más cercanas a su bolso de piel teñido de azul, estriado por el tiempo, eso, me deja indefenso. Inconforme. Los émbolos, pistones, no saben de la impaciencia ante los largos trayectos que conducen al Sur por carreteras señaladas en mapas comprados en gasolineras donde meriendan los que tiene el tiempo vencido.
ResponderEliminar¿Sabes que me gusta como escribes? Ando aprendiendo, tomo nota.
Celebro esta nueva serie tuya, atrevimientos que no falten.
BESOTE
Ana,debes esperar y tener paciencia.Mi nuevo año igual que el anterior,todo sigue igual de mal,pero no pierdo la esperanza.
ResponderEliminarBesos a tu luna
Y si son lagrimas,…! Si son lagrimas, en ellas me sumergiré y flotando en silencio seré tu inspiración más serena hasta hacerlas desaparecer”
ResponderEliminarme quedo con estas letras que me llenan el alma
y me hacen recordar mis paseos por la playa
dónde veo cada día el azul del mar junto con el azul del cielo...y en esa línea casi imperceptible, a veces, me pierdo...como en tus letras...
Gracias por compartir tu sabiduria
te felicito por tan bello texto
Un besoooooooo
Que bello cielo una preciosa luna azul
ResponderEliminarun beso corazon
Anexo:
ResponderEliminarAquel día… tenía mis botas recién compradas y una camiseta también… poco usada... bien… intento explicar… me hacen daños las esposas…no fumo… entonces en la esquina tras mi puerta me dijo… Stella… medio italiana… andas muy canijo esta mañana… en aquel momento supe que en aquellas calles los ojos de las chicas diferenciaban… mantuve mi paso uniforme, mis botas cumpliendo el rito…el tráfico golpe a golpe de mis botas se fue intensificando… antes de sentirme cansado… el ‘Pelo rapado’ conocido también como ‘Tres dedos’… señaló con su mano deforme… saludaba con sus ojos... un gesto reconocido... de tributo o guardia… juraría por lo más sagrado que bajo sus espesa mirada el universo se desprendía de disfraces…la avenida se espulgaba de trafico inútil… recuerdo que la camarera… bajo su pelo pajizo escondía algún drama…pero… mis botas eran nuevas…los callejones solitarios…el dinero se desprendió de significado estéril…yo … andaba con buenas y nuevas botas…pudiera…debiera haber hecho uso de ellas para tratar las costillas de aquel cerdo…repugnante…cuando dos fogonazos repentinos dejaron… un cuerpo inerte en la fría indiferencia del callejón … tendido… corría, corríamos pero mis botas eran nuevas, pesadas y comenzaban a magullar mis pies…no fumo…quitadme las esposas.
Proximo capitulo: La bruja alcahueta y las hadas 'Strippers'.
Te dejo un fuerte abrazo.
ResponderEliminarEsos olores que evocan recuerdos nostálgicos en nuestra mente. Que nos hacen sentir casi que revivimos esas experiencias de nuevo.
Tienes una bella forma de expresar.
FELICIDADES, GUAPA.
"Mi silencio, a veces, también es azul."
ResponderEliminarEsta frase vale lo que un verso, o un poema entero. Tiene algo de sinestésica. Los olores y los colores nos devuelven recuerdos. Se te da bien envolver al lector en una atmósfera de tibia melancolía.
Por la música que pones, seguro que te gustan Loreena McKennitt y Lisa Gerrard.
Saludos, Ana, y Feliz 2011.
Me gusta el color azul, pero tus descripciones aún hacen que me guste más...
ResponderEliminarMe ha encantado esa frase de "cada noche es un comienzo y no un fin". Es muy esperanzadora.
Me encantan tus cuentos porque tienen música propia.
Un abrazo y gracias por este grato momento en tu espacio.
¿Sabias que el azul es el color de la verdad? Y entonces vemos la luna blanca porque es el color de la mentira. Solo la experiencia de saberse luz en la noche oscura puede dar el salto cromatico y ver el color verdadero de la luna....
ResponderEliminarmi beso
a veces la esperanza es lo que queda aun que para mi siempre espero encontrar algo mas alla, un besito niñaaaaaa
ResponderEliminarMe han gustado estas pinceladas!!! Intimas y personales, teñidas de gama. Seguro que el arco iris va a quedar de lujo!!!
ResponderEliminarBesazos Alo
..y sigues escribiendo este año tan hermosamente como lo hacias en el pasado...jajaja,
ResponderEliminarmis mejores deseos para este 2011
abrazos
precioso!!! q tengas un muy buen año!
ResponderEliminarprecioso como todo lo que nos regalas.
ResponderEliminartus palabras son tan hermosas..
besitos...(¯`v´¯) ♥ ♡♥
.... •.¸.•´
...¸.•´SilencioDeLaNoche
.. ( ♥
I♥
♥ ♥