
Aquel despertar de la luna, le llevo de nuevo cerca del mar.
Cómo le gustaba abrir los ojos en aquellas noches de verano y respirar a través de ellos la inmensa hermosura de aquel cielo de aguas.
Disfrutaba contemplando su reflejo en él, en el coqueto de un marco envuelto en estrellas que traían a su mente los recuerdos de noches en las que su sensualidad más oscura se mezclaba con el brillo de su piel.
En esos recuerdos, llenos de historias y cuentos, de leyendas y momentos, hubo también un faro en mitad del mar que llevaba su nombre. Y al pensar en él, la nostalgia, como siempre, la invadió en su dolor de una forma dulce, apaciguando su frialdad.
Pudo verse asimisma aquella noche en la que una luz en su danza atrajo su atención.
En el engaño de la tierra del fin del mundo, y sobre el mar, creyó que no estaba sola. Así se acercó a aquella torre y sus destellos, y en la sombra de su decepción se encontró a aquel farero.
Era un ermitaño del mar que hastiado de la vida se entregó a su atalaya, sin saber, que al construirla llamaría la atención de la gran dama blanca.
Salpicados ambos por la espuma del mar, los dos en la sombra, se encontraron rompiendo así su soledad, y por un momento la luna renunció a su brillo en favor de aquella luz.
Pero al hacerlo, el farero dejo de mirarla, y aunque ella le habló, tampoco pudo escucharla.
Así entendió que aquel hombre, como otros, no vio más allá de su luz. Y en su enfado, orgullosa, desato su furia recobrando todo su brillo y dejando al farero en su negrura.
Durante noches le escucho llamarla, implorando que le devolviera su luz. Pero la luna sólo escuchaba el capricho, y en el suyo le ignoró.
Y llego el tiempo del silencio, y en la oscuridad de su alma, el farero, por fin entendió que la luz no era suya, y cuando la vio a lo lejos, sintió de verdad su amor.
En la sinceridad de su ruego, la luna por fin acudió y en su intriga le ofreció "¿qué prefieres a la dama o a la luna?"
Y el Farero, no entendiendo cuál era el engaño, le respondió "sin dudarlo, a la luna".
Con gran dolor, se arrancó un trocito de ella, y haciéndose la luz, renunció a su abrazo y desapareció.
Nunca supo aquel farero, cuanto hubiera deseado la luna que otra fuera su elección, pues ser luna era un castigo y la dama era la que necesitaba el amor.
Y allí sigue el farero sintiéndose el más feliz por tener un trozo de luna en su torre de marfil.
Aquella noche la luna se acordó de él, y su recuerdo dejo de doler.
Muy bello cuento!...pero me dá la sensación de que ha ocurrido.
ResponderEliminarMe encantó, me sentí extraño sin ti.
besos
Ay que triste, pero es real como la vida misma...A veces hacemos elecciones equivocadas...Y no nos damos cuenta del daño que hacemos y nos hacemos.
ResponderEliminarMuchos besos wapa.
Triste, evocador, romántico... dime ana ¿en qué te inspiras para escribir estas historias? ¿cómo es posible que llegues tan al fondo de las cosas?
ResponderEliminarAbrazos.
Pues si es triste, porque el farero no supo entender lo que le decia la luna, o es que la luna no supo explicarle al farero lo que queria?. Un besazo.
ResponderEliminarmi niña qué triste!! pero a la vez qué bonito
ResponderEliminarUn beso grande!!
Hay muchas damas, como la luna, que deslumbran con su luz a apuestos fareros. Estos prefieren el fulgor de la dama a los encantos ocultos que como dama tiene. A la hora de elegir , como el farero, se equivocan.
ResponderEliminarMoraleja: no te dejes deslumbrar por los encantos de la dama y escogela a ella desnuda de ellos.
Un beso para mi amiga Ana y otro para el farero
aunque triste, me siguen encantado tus cuentos , un besito mi niña
ResponderEliminarTus cuentos me fascinan y siento en ellos reflejada también mi manera de escribir cuentos o relatos: con mucha dulzura pero también con una buena dosis de tristeza, o al menos así lo has reflejado en este y en algún otro que leí...
ResponderEliminar¿sabes? yo también tengo un pedazo de luna (bueno, en realidad es una piedra lunar) que fue un regalo que me hizo mi amor... un amor un tanto complicado pero muy intenso, al estilo "Romeo y Julieta", y cuando él está lejos a través de la luna nos enviamos los "Te quiero"... Estoy viendo que mi historia también tiene mucho de cuento triste...
Tus cuentos: Preciosos.
precioso cuento! a veces ocurren cosas similares
ResponderEliminarPrecioso cuento, un beso a las apuradas pero con mucho cariño.
ResponderEliminarAndo con muchas cosas y eso que el lunes retomo la actividad en la escuela!!
no quieroooo
Un besote grande
Noe
Tristemente bello tu cuento, y para pensar, que no nos ocurra lo mismo que al farero.
ResponderEliminarBesitosssssssssssssssss.
Excelente tu cuento.. aunque triste en el reflejas muy bien lo que suele ocurrir en la vida a muchos..
ResponderEliminarSaludos fraternos
un abrazo
Triste, pero precioso y sugerente...
ResponderEliminarMe gustó...!
Besos enormes.
UN CUENTO TIERNO DONDE EL FARO TIENE SIEMPRE UN PEDACITO DE LA LUNA....DICHOSO EL!!! JEJEJE!!! AMIGA ME ENCANTA LEERTE!!! SIGO ATENTA A TODO LO QUE NOS COMPARTES....
ResponderEliminarUN ENORME ABRAZO.
Yo si hubiera sabido que responder...jajajajajajajajajaja...
ResponderEliminarY si hago una torre que ilumine la tierra y el mar con las mismísimas llamas del infierno????...JAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAAJAJJA... Para que me voy a meter a farero? Mejor ángel caido directamente...
Besitooooooooooooooooooooos COMPIIII!!!!... Desde la Siberia...
DIABLO
Ays, ese farero,
ResponderEliminarno entendió a su corazón marinero....
Abrazos......
Quien pudiera tener un trocito de luna?
ResponderEliminarun saludo.
Hermoso Un poco triste
ResponderEliminarpero me encanto
saludos ♥
Triste pero lindo muy buen post y bellos blog.
ResponderEliminarSaludos
Hola Ana!!! perdonada y comprendida, la falta de tiempo es un problema de muchos.
ResponderEliminarComo siempre tus cuentos me encantan.
Un abrazote.
Estilazo. Esto es un estilazo.
ResponderEliminarTriste, romántico, y bello. Tus cuentos nos llevan a tus mundos de fantasías.
ResponderEliminarAbrazo
Ainsss, la imagen del faro, el mar y la luna ya le hacen a uno caer en mágicas ensoñaciones...
ResponderEliminarPreciosa tu entrada, Ana
Un besote:**
Hola Amiga, perdona si no vine, yo también estuve en un cielo haciendo aguas.
ResponderEliminarGracias por tus lindas palabras de consuelo y por tu apoyo. Un beso, precioso tu cuento como todos.
que triste pero es como la vida real.
ResponderEliminarBuenas noches... permitime ponerme de pie y aplaudir...me encanto este cuento, es envolvente, y se siente cada palabra...me encanto!!!
ResponderEliminarexitos y saludos!!!
Au Revoir...
Ana:¡¡ya lo creo que me ayudan tus consejos!! Lo del agua fria ya lo habia comprobado pero jamas se me habria ocurrido lo de la manzanilla.¡¡¡Anda que no he padecido yo urticarias!!
ResponderEliminarUrticaria crónica idiopática sufri yo durante años.El ultimo brote fué cuando estaba embarazada de mi hija Lucia.Fue tan grave el brote que despues de 5 dias con Urbason decidieron adelantarme el parto.Desde entonces no he vuelto a tener ningun brote mas (7 años).
Lo dicho.Muchas gracias por tus consejos
me gustó el cuento...
ResponderEliminarque bello que existan faros :)
¡eres una artista, amiga, una artista!, tus cuentos son maravillosos...no desperdicies ese don...canalìzalo...tienes futuro...un abrazo
ResponderEliminarMe encantan los faros, y esta historia es muy bonita
ResponderEliminarUn nuevo cuento maravilloso, sabes que siempre los leo.
ResponderEliminarUn saludo y gracias por estar ahí.
Historia tan triste como hermosa, tan linda como romántica... Lo tuyo es increible!
ResponderEliminarUn saludo enorme.
Martín
Ana, mi linda escritora, precioso cuento y la imagen me encanta; estoy aqui para invitarte a celebrar en mi blog En Tu Ausencia - De Fiesta, a demas te tengo una sorpresita muy linda que lo hize con mis deditos, espero que te guste, sabes que eres uan de mis comentaristas consetidas, te estare esperando.
ResponderEliminarUn gran beso
Muchas felicidades preciosa. Disfruta del día...Yo lo intentaré...
ResponderEliminarMuchos besos wapa.