Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

jueves, 21 de octubre de 2010

EL CUENTO Nº 84 DE LA LUNA OSCURA. UN VIAJE POR EL ALMA. SHAMAIN.






El fin de la cosecha había llegado, y con él el astro sol abandonó aquel lugar haciendo que las noches se tornasen más largas y que los viejos druidas iniciaran su camino hasta el sagrado bosque.

A pesar de la oscuridad reinante, la luna les fue indicando el camino hacia el momento mágico, la noche en la que el tiempo, violando todas las leyes existentes, permitiría que la distancia que separaba el mundo de los vivos del de los muertos, se desvaneciera.

La gente de aquel lugar sabía que la rueda de la vida comenzaba a marcar el fin, pero también que pronto llegaría un nuevo comienzo, y con alegría fueron preparando y adornando los altares.

Incluso los niños participaron de los preparativos, dejando manzanas y nueces para los espíritus perdidos...

Mientras, ya en el bosque, entre cánticos, ellos dispusieron la gran hoguera con troncos de madera impregnada del olor de la salvia y la menta.

Hasta la mandrágora, paciente, esperó el ritual en el que los llamarían, y aguardó con sus conjuros secretos.

Al llegar el día de Shamain, los druidas se vistieron con sus mejores túnicas y cuando percibieron en el aire que la gente del pueblo comenzaba a encender las velas en las ventanas de sus casas, prendieron el gran fuego y entonando los himnos sagrados en círculo, comenzaron a llamarlos.

Una vez despiertos del largo letargo, el impulso de la añoranza de lo que una vez amaron les hizo sentirse de nuevo vivos y caminando lentamente se dirigieron hacia sus hogares, excepto los viejos ancestros que permanecieron junto a la hoguera para compartir la magia con los que una vez fueron sus discípulos…

Enai, aquella noche recordó su nombre y mientras sentía de nuevo la tierra húmeda bajo sus pies se preguntó si él la estaría pensando, pues llevaba tiempo sin oír su voz.

Al llegar cerca del pueblo, tuvo el deseo de acariciar la vieja cruz de piedra pero al intentar hacerlo, su mano resbaló en la imagen y por un momento pensó que seguía dormida, aunque todo le resultaba real.

Cerca del viejo camino que conducía a su casa sintió una fría oscuridad. Las ventanas estaban cerradas. No había luz que aguardara por ella.

Y su hogar comenzó a desvanecerse ante sus tristes ojos, sin que pudiera hacer nada.

Trató de recordar, pero tan sólo llegaron a su mente vagos retazos de lo que fue su vida, tan frágiles como su figura etérea en aquella noche. Sólo el rostro de aquel al que una vez amó permaneció dentro de ella.

Sin saber dónde ir, volvió al bosque y cerca de la hoguera oyó su nombre, y bajo la luz de la luna le vió.

Era casi un anciano, pero ella supo que era él.

Él la había llamado y la esperaba.

Mientras se acercaba, por fin pudo recordar y pudo ver a una pareja de enamorados que en Shamain acudían al bosque para festejar el fin del año y el comienzo del nuevo.

“Elai ¿has vuelto a mí?

“Sí. Estoy aquí, de nuevo mi amor, como cada año y que esperanza siento al saber que no me has olvidado.”

Juntos, en silencio, permanecieron aquella noche uno al lado del otro hasta que el fuego comenzó a extinguirse al llegar el alba.

El año nuevo había llegado y habría que esperar su fin para que de nuevo se encontraran.



Mis queridos amigos, he aprovechado que mi viaje hacía una parada en Irlanda y que estamos en vísperas de Todos los Santos, para traeros este cuento. Espero que os guste.

5 comentarios:

  1. Naturalmente que me ha gustado. Y mucho.

    Buen viaje...!

    Besos.

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  2. Pues si que ha sido provechoso tu viaje. Más que gustarme me ha encantado.

    Creo que has captado perfectamente el meollo de las próximas fiestas.

    Un abrazo

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  3. Bello a la par que extraño cuento. Mas entroncado con los de tu primera época e incluso con algunos trabajos de Diablo. Ese recurrir a personajes legendarios o mitológicos procedentes de fábulas, cuentos, leyendas, etc... sin embargo, vuelvo a anotar tu mejor saber en estructurar, la limpidez que has conseguido en los párrafos, el ritmo que fluye sin altibajos, donde la trama, si, sin duda, este cuento, este relato, cuento pertenece mas bien, como una continuación, a tus mas preciados de la Luna Oscura.

    BESOTE

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  4. La vida en sí es un verdadero mito, lleno de emociones y extraños seres dominantes. Aunque físicamente similares; sólo la inocencia puede hacernos ver el mundo de fantasía que rodea nuestras vidas. Precioso relato...Me fascinó como los anteriores que me han deleitado. Es un suspiro más...

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Antes de nada: gracias.