
Sé que duermes, pero no he podido evitar coger el portátil y ponerme a escribirte. Será por la emoción.
Por fin ha llegado el momento. Mañana abandonaré este lugar. El barco que me llevará de vuelta ya ha llegado al puerto.
Todavía no he tenido tiempo de hablarte del mar rojo y de sus pequeñas islas, pero ya sabes que el desierto lo ha sido todo.
Han transcurrido sólo tres meses. Debía de haber sido suficiente para acabar mi tesis y sin embargo siento que ni siquiera he rozado lo que pretendía alcanzar.
Me parece que te estoy escuchando “Mi loco historiador siempre buscando justificaciones…”
Así es, parece que fue ayer cuando me despedí de ti y llegué buscando la ruta de esas caravanas cargadas de incienso y mirra perdiéndome en este desierto de arena, polvo y leyendas, como otros antes lo hicieron. Hoy, me siento realmente perdido pues no he logrado dar con ella.
Y tú preocupada por si alguna mujer lograba conquistarme.
No te lo negaré, son realmente hermosas, sus ojos oscuros y profundos las hacen ser dignas herederas de la gran reina, pero sólo la luna ha logrado engatusarme entre las dunas, trayéndome cada noche tu recuerdo.
Algún día te traeré aquí y contemplaremos las noches en el desierto cuando el viento dibuja olas sobre las arenas, el horizonte se cubre de estrellas y ella consigue iluminarlo todo.
A veces el embrujo de su luz consigue arrebatarte el sueño para impedir que se pierda ese instante de belleza absoluta.
¿Sabes? Contemplándola, el misterio oculto de estas tierras pareciera que brillara aún más y las dunas, aunque no te lo creas adoptan las curvas de una mujer tumbada contemplando el cielo.
Y las canciones…
He tratado de buscar la sabiduría que encierran los cánticos antiguos. Y aún así no he podido desenterrar el secreto de su reino perdido.
Una noche el viento jugó a traerme el aroma perfumado del incienso del que una vez fue portadora a través del mediterráneo, y mientras saboreaba los dulces de miel desarrolle una teoría loca, “No quiere ser encontrada para no perder nunca este vergel de arena”
Se hace tarde. Mientras te escribo este e-mail hace un rato que parece que la luna llamara a mi ventana, quizás quiera despedirse de mí. La verdad es que me va a costar hacerlo, aunque sé que ahora mi desierto está a tu lado, mi reina de Saba dormida.

Hola cielo otro tesoro de cuento me encanto de verdad son divinos
ResponderEliminarun beso corazon
Como un cuento de las mil una noches...
ResponderEliminarsublime mi Dama oscura...
hace soñar con bellos romances...
bajo esa luna de amor apasionado...
ainsss que me ha encantado leñeeee!!!
eres la mejor guapisima!!!
besitosss
Como siempre,excelente.
ResponderEliminarOjalà quieras colaborar con tu excepcional arte en:
http://elcastilloirredentopublicaciones.ning.com/
mis saludos cordiales
Menuda historia... Has narrado una experiencia en el desierto, con cierta nostalgia y añoranza, pero con un cierto arraigo a esa luz que puede llegar a embrujar.
ResponderEliminarLa música también acompaña a ese embrujo.
Saluditos
Cada vez que me publicas me embrujas de una manera especial. Hoy ha sido el desierto.
ResponderEliminarDebe ser fascinante contemplar una luna llena en medio del desierto, tanto como tu cuento.
Abrazos.
Niña... has escrito alguna vez un libro??? no??? y que haces que no lo escribes??? jajaja
ResponderEliminarbesos escritora!!!
Si que me gusta tu despierto desierto,
ResponderEliminartu amor pasajero,tu sueño arenoso,
que bonito,con esta musica que te traslada
a un lugar imaginario.
un beso cielo.
Me gusta leer cuentos mágicos y el tuyo de hoy tiene ese halo de misticismo, magia y atracción por lo sobrenatural y la naturaleza misteriosa. También me gusta conocer al escritor que hay detrás. Espero irte conociendo, si sigo visitándote claro.
ResponderEliminarUN abrazo.
Hola amig@!! Irrumpo en tus aposentos para dejarte unas gotas de escarcha llenas de amistad, sentimiento que comparto al felicitarte los últimos días de la semana en este radiante día.
ResponderEliminarUn beso de la mano de un sueño.
Marí
¿Como decirte que que cuando la brisa despierta y minúsculas partículas rozan mi piel olvido que me encuentro en esta inmensidad de arena y solo pienso en tí?
ResponderEliminarSiempre superandote, siempre regalandonos con un mejor presente.
Mi BESOTE acostumbrado no compensa apenas.
Después de llevar un rato deambulando otra vez por el mágico mundo de tus cuentos, quedo prendada de tus palabras...
ResponderEliminarLo echaba de menos...
Te he comentado en algunos, quizá los que más me han llamado.
En éste, has logrado con tus palabras llevarnos a esos místicos paisajes de dunas bañadas por la luz de la luna, esa luna que siempre te acompaña en tus cuentos...
Lo echaba mucho de menos...
Un abrazo muy fuerte.