Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

lunes, 8 de febrero de 2010

EL CUENTO Nº65 DE LA LUNA OSCURA. UN VIAJE POR EL ALMA. EL CABALLERO TEMPLARIO.




En la oscuridad de la noche abrió los ojos la luna cerca de un puerto.

Su viejo amigo, el mar, le saludó en su despertar y le anunció que pronto se cubriría por una bruma que cerraría el paso a oriente.

Mientras trataba de adivinar en qué lugar se encontraba, escuchó las campanadas de la antigua iglesia templaria. Un triste tañido evocaba, en cada golpe, un tiempo en el que los guerreros habían desembarcado en la tierra que les conduciría a su hogar.

Y entonces, supo la luna dónde se encontraba aquel día.

Tiempo atrás, en una noche como aquella, en ese mismo lugar, compartió la oscuridad con un caballero supuestamente invencible por la fe que procesaba y que, abriéndose paso a través de su luz, buscaba un lugar en calma para hincar sus rodillas y poner fin a su viaje.

Apartado de sus compañeros, que celebraban el retorno, supo que él no volvería a su hogar. Estaba agotado por la guerra y comenzaba a sentir como las heridas de su cuerpo volvían a renacer aumentando el sufrimiento de su propia devoción.

La luna percibió el gran desconsuelo del alma de aquel hombre y él, al sentir su luz, trató de ocultar las lágrimas buscando su propia sombra. Ningún caballero se prestaría a llorar y menos ante una dama como aquella.

Cerca del mar trató de respirar hondamente, buscando algo de paz, pero la sal impregnada en la brisa nocturna hizo que ardieran aún más las cicatrices abiertas.

Sintiendo el dolor, suplicó al cielo una lluvia que borrara el olor a muerte impregnado en su corazón; una lluvia que le hiciera perder el sentido y la consciencia de lo vivido. Necesitaba olvidar toda la sangre derramada por un motivo que, desde la última batalla, había empezado a tambalearse.

Trató de recordar su vida anterior, pero su juventud parecía perderse en el recuerdo de ceremonias en las que su fervor lo era todo. Sólo la imagen de su anciana madre, el día de su partida, parecía haber sobrevivido y su corazón se encogió de nuevo.

Quizás su última víctima también tuvo una madre que ahora lloraría con desgarro por la muerte de su hijo en las arenas del desierto.

¿Qué Dios podía permitir que unas madres sufrieran tanto?

Tiempo atrás hubiera entregado su propia vida en el fragor de la batalla tratando de proteger su cielo, pero quizás la cordura le había ido abandonando con cada golpe de su espada haciendo tambalear su propia fe.

Desenvainando a su compañera por última vez sintió el reflejo de la luna sobre su filo. Pero supo que ni siquiera su dama podría hacer desaparecer los restos de sangre y entonces comenzó a llorar, sin tapujos, mientras la clavaba ferozmente en la tierra pronunciando su último juramento, renegando de la casa que le enseñó a matar.

Cuentan que con el alba sus compañeros, al sentir su ausencia, comenzaron a buscarle pero únicamente encontraron cerca del mar su espada clavada. Nunca más se supo de él. Algunos dijeron que desapareció huyendo de los honores que recibiría al llegar a la capital del reino. Otros que se recluyó en un Monasterio hasta los últimos días de su vida.

Quizás sólo la dama blanca y aquel mar fueron los únicos en conocer el destino de aquel guerrero, pero eso amigos es otra historia…

14 comentarios:

  1. Anitaaaaaaaaaa...Como siempre me enganchas con tus letras...Espero esa historia que prometes al final.

    Un besazo preciosa.
    P.D.Perdona si he estado ausente ando liada con una tendinitis que pa qué. Hoy estoy un poquillo mejor y puedo comentar.

    ResponderEliminar
  2. Si que es hermosa la historia que nos acercas, siempre es un placer visitar tu espacio.

    Gracias por compartir.

    Cálido abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Simplemente....HERMOSO. Al leerte viví cada momento de este caballero templario, en carne propia. Seguro la luna y el mar conocen el secreto de su verdadero destino...

    Miles de abrazos para tí, Ana, desde México!!!

    ResponderEliminar
  4. Hola cielo simplemente sublime espero esa historia
    un beso corazon

    ResponderEliminar
  5. Que penita me ha dado... ¡Pobre caballero!.
    Cuanto dolor y sufrimiento de alma quiere esconder.
    Como siempre en tus historias, solo la luna sabrá.
    Precioso cuento.¡¡Mira que tienes repertorio lunero ¿eh? !!

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Ay mi lunita oscura, como cuentas hermosamente tus cuentos, a tal punto, de envolvernos en tu fantasìa que es como un pozo sin fondo...

    muchos abrazos

    ResponderEliminar
  7. Ayyyyy los caballeros del templo...Embarcados en una guerra santa en la que, más que los hombres, pareciera que se peleaban dos dioses...Porque claro...los dos son únicos y verdaderos!!!... Luego va la iglesia y los hace herejes (cachiiisss)...Y a algunos se les caen todos los ideales por los que habían estado luchando. Guardianes del Templo de Salomón, buscadores del cáliz, de la vera crucis, de la mesa de salomón, la lanza de Longinos, Sindone y tantos tesoros de la religión católica!!!... Cuanto de historia y cuanto de leyenda!!!...Adoradores de Bafomet???...

    Niñaaaaaaaaaa!!!!...Bonito tratamiento del tema. Besitooooooooos

    ResponderEliminar
  8. Ainss como me gustan las historias medievales...pero es muy triste cielo...espero que tu corazón no este igual de triste, muy bello pero triste ese desconsuelo del caballero por tanta muerte y sangre derramada...un abrazo cielo y mucho animo...TQM

    ResponderEliminar
  9. \\\///
    (Ó_Ó)
    siempre me gustaron las historias epicas de los caballeros templarios¡¡¡
    un besito¡¡¡¡
    p.d
    tengo invitacion para vos el domingo 14 de febrero¡¡¡guarda un lugarcito para el miedoso¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  10. ¡ Qué fortaleza la del caballero guerrero ... quien purifica su alma bañando su espada con lágrimas ...!

    ¡ Qué encantador el relato, Sobrina ! ... Y cuánta realidad entraña tu palabra escrita.

    Un besazo.

    ResponderEliminar
  11. una historia que merece ser leida varias veces...

    me ha encantado Ana.

    besos

    ResponderEliminar
  12. Estupenda historia, amiga. Lo has narrado de una forma encantadora, que me ha llegado, directo.

    Besos...!

    ResponderEliminar
  13. Esta serie cada dia me está gustando más; no se si es por los entrañables relatos que narras o porque cada dia lo haces mejor.

    Notamos este nuevo enfoque que vas ensayando y cuyos resultados son mas que positivos. En cada nueva entrega se incrementa tus dotes de escritora y eso, sin duda, repercute en nuestro disfrute, por lo que te estamos agradecidos.

    Me gusta ver que te atreves a nuevos retos y los solventas con exito. Que no te quedas anclada a pesar de haber supeditado tu trabajo a la luz de una luna oscura. Eso no ha mermado en absoluto tus posibilidades, la prueba está en el computo de tu cuentos, este ya el numero sesenta y cinco, y me consta que esta serie va aun para largo.

    Mis felicitaciones guapa. Lo estas haciendo muy bien.

    BESOTE

    ResponderEliminar

Antes de nada: gracias.