Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

jueves, 4 de febrero de 2010

EL CUENTO Nº64 DE LA LUNA OSCURA. UN VIAJE POR EL ALMA. ROZANDO EL AMANECER.




Las calles comienzan a despertar, algunas personas caminan rápidamente todavía con cara de sueño ¿Les dará tiempo llegar a la parada para coger este autobús?

¡Dense prisa señores que es mi último viaje por hoy y puede que si no me alcanzan lleguen tarde al trabajo!

Parece que la joven dependienta de la tienda de flores se ha dormido. El estudiante que siempre procura sentarse a su lado, la echará de menos.

Si yo contará las historias que se han vivido en este viejo autobús… Este chico, por ejemplo, es viajero de este trayecto desde hace poco tiempo. Creo que desde la primera vez que la vio se enamoró de ella pero nunca ha reunido el valor suficiente para decirle algo, salvo un tímido “buenos días” que siempre despierta la sonrisa en la joven dependienta, mientras él se esconde tras sus gafas.

Lástima, quizás hoy se habría armado de valor para invitarle a un café. Y estoy seguro que ella habría aceptado.

Mientras llego a la Piazza San Carlo me doy cuenta de que todavía me acompañas, aunque tu luz me advierte que pronto te retirarás, como cada día.

Qué hermosa luciste esta noche ¿Te lo he dicho? No, creo que no y sin embargo cuando todos los turistas querían capturarte en la piazza castello no sentí envidia. Ellos no saben de nuestros paseos a orillas del río Po cuando, en silencio, nos sentimos cómplices de las parejas que pasean entre besos y caricias. Ellos no saben de nuestros deseos ¿verdad?

Quizás mañana paseemos juntos de nuevo, aunque he escuchado en la radio que tal vez llueva. No me gusta cuando llueve y el cielo se cubre de esas nubes que apagan tu brillo. La ciudad entonces parece triste y los viajeros da la sensación que se llenen de nostalgia. No me gusta como huele la nostalgia. Me recuerda la mía.

¿La sentiste alguna vez?

Parezco tonto siempre hablándote como si fueras a responderme. Aunque creo que sí que lo haces o al menos a mi me lo parece, como el primer día que fui yo el que me subí a este autobús. Nunca había trabajado de noche y pensé que no me gustaría. Pero ahí estabas tú dándome confianza con tu luz y ofreciéndome tu compañía. Desde entonces apenas me has fallado, incluso cuando apareces oculta.

Bueno, última parada, mientras siento como te desvaneces en el horizonte, y el sol va ganando terreno.

Qué descanses luna querida, yo todavía me tomaré un café y después me iré a casa, ya sabes que a mí no me quita el sueño, es más, parece que si no lo tomo no pudiera conciliarlo.

Las calles se van llenando cada vez más de gente dispuestA a comenzar un nuevo día. Yo tendré que esperar a la noche para hacerlo, pero si te dijera, ahora que no estás, que ya estoy acostumbrado, te reirías porque creo que lo repito cada día cuando te veo marchar.

9 comentarios:

  1. Excelente forma de sentir y escribir como tu lo haces.
    Es siempre un enorme placer acercarse a visitar tu espacio.

    Gracias por compartir.

    Cálido abrazo.

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  2. Hola cielo que hermosura de cuento
    un beso corazon

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  3. Buena historia, amiga...narrada con entrañable sentimiento...Besitos bajo la misma Luna...

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  4. Que maravilloso relato con esas imagenes de blanco y negro, es algo especial leer tus historias tus cuentos, atraviesan el alma y se dejan notar por mucho tiempo, un besazo, me sigue encantado el diseño del blog, es una delicia.

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  5. Hola cielo...me dejas embelesada leyéndote, es como un embrujo que tienes que nos haces soñar con tus bellos cuentos, es un don precioso que tienes guapisima, espero que el joven se atreva a pedirle a la dependienta esa cita y miren a la luna y se juren amor eterno...ainsss que romántico jejejej si lo se no tengo remedio, un abrazo muy fuerte para mi bella Dama oscura...

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  6. Vivir de noche es ver caminar la Luna sorteando nubes y estrellas. Todo duerme, menos el reflejo de la Luna en las aguas del río. Las noches sin luna no tienen alma.

    Si yo te contara .... Un besazo, sobrina.

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  7. Bonito rincón para perderse el tuyo como bonito es tu relato. Felicidades me ha gustado mucho.

    Saludos.
    Arwen

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  8. Que lindura, pareciera que cada dìa te especializas mas, en pocas palabras me has transportado hasta mi recordada y hermosa Italia,
    que bien escribes amiga...

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Antes de nada: gracias.