
Cuenta una leyenda que en un tiempo y en tierras muy lejanas, existió un monarca altamente venerado por su pueblo. Considerado como sagrado, este rey quiso preocuparse en su sabiduría por el sentido de la vida, llegando a cuestionarse la perfección del amor más puro y noble.
En su búsqueda por encontrar respuestas a cómo alcanzarlo, una noche, a orillas de su mar, celebró un extraño rito aprendido de los antiguos. Un ritual que atravesaba las fronteras de la realidad abriendo una ventana a través de la cual lanzó el reclamo de su inquietud. Ésta, en forma de luz brillante atrajo la atención de la princesa élfica destinada a convertirse, en su magia, en la Emperatriz de los sueños.
Asumiendo el destino de la llamada que esperaba desde siglos, la elfa se cubrió con una capa para proteger la transparencia de su piel y atravesó aquella ventana encontrándose la visión del mar que tantas veces había visto en sueños.
Sus ojos, se tornaron al color de esas aguas y su piel se lleno de los brillos de la sal encerrada en la arena.
Cuando por fin adaptó su respiración y su cuerpo a la realidad, observó cerca de ella la figura del rey, reconociéndole de inmediato.
En su encuentro, el último reclamo, que atrajo la atención de la eterna luna, que aquella noche lució su máximo esplendor, llegando su luz a alcanzar la tierra de tal modo, que en su comunión con ella, y con el permiso de la cúpula celestial, parte de esos reflejos que acariciaban la arena adoptaron la forma de una dama, la dama blanca.
Y la dama caminó hacia el rey y la princesa con los pies suavemente mojados por las olas, y rodeada de un halo de estrellas. Tenía al mar de su parte.
Nunca la realidad, la magia, y la luz testigo de todo, se habían encontrado en un tiempo que, parando su ritmo en señal de respeto, les regalo la perfección de un momento para hablar del amor.
Interpeló el Rey a la Magia, y la princesa sólo pudo responderle "No existe ser que no haya soñado alguna vez con el amor puro. Yo lo he visto en sus sueños, y en ellos fueron felices, mas no todos soñaron lo mismo. Sin tan sólo yo lo hubiera soñado..., creo que lo reconocería".
Se hizo un silencio, roto por el turno de la luna "En mi camino he sido testigo de tanto amor... En su vivir, algunos alcanzaron la dicha, otros sufrieron el más amargo dolor, pero todos amaron. Si tan sólo yo lo hubiera sentido..., creo que lo reconocería".
El Rey escuchó, con la atención debida, las respuestas dadas, pero ninguna resolvió su incertidumbre. Y, ante su decepción, Princesa y Dama, al unísono se dirigieron a él "Dinos tú, que vives, si alguna vez rozaste el amor".
Él, con asombro, respondió recordando toda su vida "No, siento que no. Creo que si lo hubiera vivido, lo reconocería".
Y he aquí, que al pronunciar esas palabras, el rey sagrado encontró la respuesta. Pues, preocupado por saber, se olvidó de vivir. ¿Qué podía saber él de sueños y sentimientos, si nunca se entregó a ellos?.
Nunca una noche fue tan extraordinaria como aquella, y cuando tocó a su fin y llegó el tiempo de la despedida, sintió el rey un compromiso por él, pero también por ellas: Lo viviría.
Cuenta la leyenda, que algunos años después aquella tierra lejana se quedó sin rey, y que una noche la Princesa Elfica vio los sueños de un hombre que por fin había encontrado el amor, y sonrió en la dulzura de la magia. Esa noche de sueños, la luna fue testigo de su felicidad y casi logró sentirla.
Aquel rey ya sin reino, encontró su amor más puro y noble, pero ese es uno de sus cuentos...
DEDICADO AL REY SAGRADO Y A ARWEN. GRACIAS POR UNA NOCHE ESPECIAL.
Como era eso de la realidad supera la ficcion o la ficcion supera la realidad. Un superbesazo.
ResponderEliminarHola cielo que maravilla de cuentos siempre me faltan palabras para decirte lo que me gustan
ResponderEliminarun beso grande
Precioso Ana, estoy segura que les va a encantar a los dos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Mas pasó el tiempo y aquella Princesa dejó a sus descendientes su historia lejana de espuma, salitre, arena y luz adormilada. Y aquella historia aun se cuenta aunque, digamos, algo alterada. Y el tiempo, que no perdona, dejó un reino en su día poderoso sumido en telarañas y dividido. Refieren los mas atrevidos que aun vaga el sábio monarca por los caminos con los pies descalzos embebiendose de cualquier suspiro perdido.
ResponderEliminarLeerte es siempre perderse en la magia de tus cuentos.
BESOTE enorme sutil recitadora de las crónicas de reino perdido.
Excelentes cuentos nos acercas
ResponderEliminarretorno a la infancia..me haces recordar a mi querida abuela
cálido abrazo
Pues me ha encantado...me has recordado al señor de los Anillos...
ResponderEliminarMuchos besitos wapa.
GRAN MORALEJA.
ResponderEliminarPreocupado por saber...se olvidó de vivir.
Asi es. Ojala podamos decir, con Neruda: "Confieso que he vivido".
Lindisimo cuento.
Besos enormes...!
podria decirte que me gusta, pero eso te lo digo siempre,tengo que inventar algo nuevo para definir tanto talento, un besito niñaaaaaaaa
ResponderEliminarTus cuentos son siempre bonitos, pero los dedicados están llenos de magia...
ResponderEliminarBesicos
Se olvidó de su cometido... vivir.
ResponderEliminarPrecioso cuento Ana, me ha gustado mucho y también su moraleja.
Un beso.
Como siempre un maravilloso cuento nos entregas... retornando a esa infancia que dejamos..
ResponderEliminarUn abrazo
Saludos Fraternos
Que tengas un buen fin de semana
Hermosìsimo relato...como siempre, me quedo encantada...
ResponderEliminarMil merecidos plausos....clap, clap, clap..
Besos amiga
Ainsss, Anita, pues sí, ese Rey buscó por todos los confines del Mundo. Viajó muy lejos de su Reino para buscar su Verdadero Amor. Todo tras darse cuenta un día de que no había realmente vivido hasta entonces...
ResponderEliminarPero al final regresó a su Reino, habiendo conocido un Nuevo Mundo para él. Ya sabía qué era lo que quería. Ahora estaba más seguro de nunca de saber lo que buscaba. Y, un tiempo después, lo encontró finalmente. Y vivió la Historia de Amor más Bonita jamás contada. Y aquella noche, en Sueños, se volvió a reunir con Luna y Princesa Élfica, y les contó que, al final, HABÍA VIVIDO, HABÍA SOÑADO Y HABÍA AMADO...
Eres genial, que lo sepan todos los demás, jeje.
Ainsss mi niña llorando me tienes que cuento mas lindo cuando te pille te doy un abrazo que te voy a dejar sin respiración!!!!
ResponderEliminarGraciassssssss y mil veces gracias por este hermoso regalo que ha nacido del encuentro
de tres almas que hablan el mismo lenguaje
el de la amistad sincera y verdadera...
y como nos enseña tu hermoso cuento hay
que vivir el presente y no dejarse la vida
persiguiendo una quimera...
esta princesa elfica te quiere muchisimo
mi bella Dama oscura....
y ya estoy ahiiii para darte el abrazo y milones de besossss!!!!
Contentos y orgullosos han de estar los homenajeados!!! JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJA... Un precioso relato mi niñaaaaaaa!!!... Felicidades para ti, para la princesa y para el rey...
ResponderEliminarBesitooooooooooooooooos
Y la princesa elfa se cubrió su piel transparente y el Rey Sagrado debería haberse quitado la coraza...
ResponderEliminarAinsssss, Ana, ainssssss
Abrazos.
Mi querida Ana voy a terminar haciendo un compilado de todos tus cuentos y leérselos a mis soles.
ResponderEliminarUn abrazo grande
Noe
Excelente y original relato. Volveré porque me gustó este sitio. Gracias.
ResponderEliminarsolo me queda decirte que te haces querer mucho niña... precioso cuento, lindos personajes..
ResponderEliminarfelicidades a los que te conocen!!
Un beso!!!
Un excepcional regalo para tus amigos. El rey que se olvidó de vivir, aprendió a hacerlo. Maravilloso. Aplausoss!!!Un abrazo
ResponderEliminarQ lindo esta ami y nop lo había leidoooooo
ResponderEliminarUn beso grande!
He encontrado este cuento tuyo por casualidad Me ha parecido de una belleza sútil y admirable. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarun saludo.