Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

jueves, 17 de marzo de 2011

DIEZ CUENTOS NEGROS. VII. VENGANZA.



Hay quienes esconden su alma en la oscuridad más fría, dejándose invadir por ella, olvidando que una vez sintieron latir su corazón.

Son aquellos que han forjado sus propias prisiones aceptando ser condenados sin mostrar rebeldía, pues alcanzaron la frontera y aunque la luz les tendió la mano, dieron la espalda, aun con dolor, a su propia salvación.

La venganza por las causas justas también se fragua en las noches más oscuras y son aquellas cuyo castigo dura toda la vida…

VII. LA VENGANZA.


Comenzó a tejer como cada noche aquella tela de odio y venganza con la que hacía años había enmascarado parte de su rostro.

Ni siquiera en la oscuridad de su dormitorio se descubría, pues se negó a contemplar, ante el espejo de su vida, el recuerdo de lo que una vez fue, y aquel encaje negro, bordado de elegancia y que tan finamente quedaba cincelado sobre su piel, le ayudaba a no olvidar en quien se había convertido.

Durante un tiempo vivió entre dos mundos porque así lo decidieron quienes golpearon y violaron su alma, que tiempo atrás estuvo llena de vida e inocencia; aquellos que la arrojaron a un infierno, donde muerta, logró curar sus heridas, alimentándose del odio recibido.

Sólo morirían los culpables…

Y aunque el mismo tártaro, ante su belleza, la nombró princesa del averno, fue expulsada de él porque, a pesar de su frialdad, en su corazón aún albergaba compasión por los inocentes.

Desterrada de ese infierno encontró refugio en su propio purgatorio, pero lejos de sanar su dolor, no escuchó ninguna plegaria en su nombre, ninguna oración de arrepentimiento de aquéllos que la masacraron, y supo que tampoco merecería el cielo.

Sólo morirían los culpables…

Fue su decisión firme de abandonar aquel retiro para cumplir su destino de rencor, la que hizo que su alma por fin ardiera en llamas clamando venganza. Y en su renacer, aprendió paciente a tejer aquella tela que también emplearía para las mortajas negras de sus víctimas, aquellas que conseguirían, con su muerte, otorgarle su liberación.

En su camino de revancha, no hubo ningún cuervo que anunciara su paso, pues el veneno de resentimiento que portaba en sus labios se cubría de silencio, y ni siquiera aquellos pájaros lograban escuchar su sombra.

Acompañada únicamente por el sigilo de la oscuridad, buscó uno a uno a aquellos incautos y seduciéndolos con su cuerpo lleno de misterio, que ocultaba a la perfección sus cicatrices, los arrinconó en sus propias debilidades hasta que la tortura de hacerles creer que la poseerían de nuevo, esta vez sin quebrantar su paz, desencadenaba su beso mortal.

Y con tanto atino acometía su obra. que nadie sospechó de ella porque había dejado de existir. Nadie reconoció su rostro porque se confundía con la oscuridad que tanto temían.

Uno a uno, los fue matando.

Aún sabiendo aquella noche que sólo restaba una muerte para cumplir su fin, supo que el resto de su existencia tendría que seguir tejiendo hasta terminar su propia mortaja, esa sería su condena por toda la eternidad.

No derramó ninguna lagrima de satisfacción, ni se dibujaron sonrisas en sus labios ante las suplicas del último.

Arrebatando aquel aliento final la memoria de su existencia se desvaneció. Su alma se liberó de todos los recuerdos que la habían hecho convertirse en una asesina, pero no del veneno que ya formaba parte de ella y así siguió tejiendo hasta que su cuerpo quedo completamente cubierto de aquel encaje.

Ni siquiera el cielo y el infierno se disputaron su alma. Solo la oscuridad se apiadó de ella…




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14 comentarios:

  1. Un nuevo cuento sublime.

    La introducción de antologia.

    El texto bien elaborado, para mi gusto con dos incognitas: ¿De quién se habla, relata? No hay referencias del pasado que situe al personaje una vez muerta y... segundo ¿ Porqué ese número concreto de victimas? Acepto pulpo como animal de compañía... pero eso aquí no vale, aqui no hemos de suponer, es tu obligación como narradora situarnos en los hechos y las causas... Vale, me he vuelto exigente pero la confianza es lo que tiene, a veces aburre.

    Buen trabajo.

    BESOTE

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  2. La otra cara de Ana...
    Sabía que eras muy buena escribiendo, pero sinceramente no a tal punto.
    Excelente!
    Besote desde el fondo de algún lado ;)

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  3. Querida Ana, no me cansaré jamás de decirte que te admiro, es sobresaliente tu habilidad en todo tipo de temáticas, te propones un ciclo y te involucras con él como si fuera algo que hubieras estando haciendo toda la vida.

    Este texto en concreto es algo menos terrorífico que el anterior pero es igual de demoledor, la venganza es un sentimiento humano, de eso no cabe duda, todos tenemos nuestra propia lista negra de personas a las que, si no nos detuvieran las convecciones sociales, les haríamos más de un “regalito”.

    Expresas con mucha crudeza una verdad absoluta que es la de que el propio hecho conlleva su penitencia y que satisfacer el deseo primitivo arrastra consigo una vida envenenada e irrecuperable.

    Nos llevas a preguntarnos: ¿merece la pena darse el gustazo?

    Maravilloso como siempre, ana.

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  4. Impresionante, ¿qué decir? Me encantan tus cuentos oscuros.
    El final: "Ni siquiera el cielo y el infierno se disputaron su alma. Solo la oscuridad se apiadó de ella…" me parece genial.

    Siempre me voy de aquí con muy buen sabor de boca. Me haces soñar y ver todo lo que escribes. De verdad que me pareces genial, y me encanta tu estilo.

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  5. Me encantó Ana,es buenísimo,tienes madera reina,si señor.
    Besazos,.

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  6. Gracias Ana, gracias por compartir tanto, por enseñarnos tanto...eres AUTENTICA por los cuatro costaos!! y sí, en este cuento hay más
    y me quedo con ese remate final que es SUBLIME

    "Ni siquiera el cielo y el infierno se disputaron su alma. Solo la oscuridad se apiadó de ella…"

    Cada día que escribes algo más es un lujo para mi...

    Un beso silencioso!!! eso sí, con muchíiisimo cariño

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  7. Me ha gustado mucho el relato. Tiene las dosis de misterio adecuadas, el ritmo necesario en estas entradas, la extensión suficiente para meternos el el centro de las sensaciones sin perderte en explicaciones ni en localizaciones que son para otros tipos de publicaciones. A mí me encanta lo que llamaría el "estilo" o la "estética " de este relato.

    Abrazos.

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  8. Ana, no salgo de mi asombro, es un relato magnífico... Eres muy talentosa Mujer!!!!!!!

    Maravilloso!!!!!!!

    Beso

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  9. El exhaustivo remordimiento claudicaba tantas tardes a la misma hora. Justo después de la última llamada a su esposa y guardar los informes, proyectos en el cajón donde también se arrinconaba la diminuta agenda de tapas blandas, negras, con sus contactos más secretos.

    Antes de decidirse en descolgar el teléfono alivió su cuello del nudo de la corbata, el botón de su camisa que magullaba al respirar hondo.

    Previamente de marcar los números tuvo un corto intervalo de reflexión, casi un arrepentimiento. En las oficinas los compañeros habían huido aleccionados por los consabidos días libres del fin de semana, el tiempo primaveral, benévolo, que acompañaba y auguraban sin ninguna duda los partes meteorológicos transmitidos por radio y televisión.

    La tarde del viernes se deshacía dejando acampar a sus anchas la oscuridad irremisible de la noche.

    Al salir de su despacho vislumbró en el vestíbulo de recepción algo de luz. Cerró con llave la puerta de cristal. Encaminó sus pasos hacia la salida. Antes de salir vio que Irene seguía trajinando bajo su flexo en un papel en blanco garabateado. Quiso despedirse pero fue ella la más rápida. Sabiéndose que quedaría sola para el cierre tuvo, la sutil impertinencia, de preguntar si su trayecto le pudiera facilitar irremediables y engorrosos vaivenes hasta su apartamento en la tarde deslucida, agonizante entre autobuses y metros.


    BESOTE
    Se dice que el acto reflejo es automático, sin reflexión, pura respuesta de los nervios, cerebro concentrado ante el daño, peligro.
    Era viernes. Hay días en que los cuerpos no comprenden a qué horas se maquinan tragedias.

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  10. holaaa!! te acuerdas de los memes??
    pues a nuestro querido Hargos...se le ha ocurrido volver...jajajajaja así que te dejo
    la sorpresa en mi blog!!

    Un besazooo mi niñaaa!!!

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  11. El ritmo del limpiaparabrisas estaba programado en tres fases. Vaho de la humedad concentrado en el aire y polvo sedimentado apenas en diez horas de estacionamiento reglamentario. Aunque algo cansado. Los dedos, manos sobre el volante daban la seguridad de sus actos meticulosos. Controlados. La ciudad pareciera haber gestado luces innecesarias. Era el silencio espeso. La música cambiante de ritmos y melodías. El haberme percatado de sus tacones altos, negros. No estaba perdido, controlaba la situación. Irene me impregnaba de perfumes sutiles,inminentes,irremediable alguna reacción.

    STOP

    No más...

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  12. La venganza es un sentimiento que junto con el rencor no te deja pensar en otra cosa que no sea esa y al final, al final nada. Un besazo.

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  13. Para no dejar los comentarios en trece,número para algunos con connotaciones fatídicas, que ya tus cuentos y relatos son suficientemente oscuros y tétricos, pues aquí me tienes...

    Esta vez para transmitirte mis deseos en que tu padre mejore y que no sea nada grave.

    Desde aquí mi lejana preocupación y mi fé en que todo se arregle con exito.

    BESOTE

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Antes de nada: gracias.