
En el camino abracé en mi memoria cada árbol conocido, y en sus rugosidades, mi vida.
Y cuando por fi llegué frente a aquella casa, contemplé su jardín y supe que era el otoño quien realmente conducía aquella noche y mis pasos…
Las rosas...
¿Pensasteis alguna vez que sólo la primavera ofrece la belleza de las rosas?
¿Creísteis que sus espinas quedaban olvidadas tras una tarde de lluvia?
¿No sentisteis su dulce fragancia soñando serena en las noches frías bañadas de luz?
Yo sabía dónde me encontraba y que en esa casa, en una de sus ventanas, las rosas más valientes en otoño tientan con su hermosura.
Y su color enredador…. ¿No lo adivináis? El de la luna.
Acercándome despacio, descubrí que aquel año habían florecido más. Y supe que aunque el viento volviera para deshojar la suavidad de sus pétalos, ellas no mostrarían temor, pues ya triunfaron venciendo mi olvido.
Tratando de alcanzar su perfume, de recordarlo, sentí como aquellas flores seducían mi tristeza, recordándome que aunque los colores de mi alma se perdieron, aún en ella quedó un latido de vida blanco.
Y me acerqué aún más, casi rozando el cristal de aquella ventana.
Quizás ella había separado los tules de su cortina para dormir contemplándolas.
Y la busqué entre sombras…
Hasta que la luna volvió para regalarme un reflejo.
Siento hacer esto pero continuará.
Un beso para todos.
Hola cielo que belleza de cuento espero la siguiente
ResponderEliminarun beso corazon
Pues, aquí sigo, esperando la próxima entrada. Ya me he enganchado
ResponderEliminarBuen fin de semana.
Saludos.
Me encanta este estilo gótico...lleno de melancolía y dulce tristeza...a veces apetece escribir sobre ello, dejar escapar esa lagrima en el viento, espero cielo que estés bien y solo sea tu pluma que le apetece escribir así....a mi también me pasa, te mando muchos besitos y a ver si hablamos....
ResponderEliminar¿Otra ves me dejas así?Ainsss,pero que bonito relato lleno de tristeza pero embriagador.
ResponderEliminarMe encanta.
Besazos.
Increible la melodía del arco que mece las cuerdas y queda el corazón expuesto.
ResponderEliminarMi infancia: Tambien hubo lloros al saber que mi madre algún dia pudiera no contar.
Hoy en dia no confieso mis lágrimas, debo ser un hombre íntegro.
Vaivenes de la historia que nadie cuenta, plausible a la rememoranza que sin importancia queda, pretendo, dejar esculpidas en mis palabras, las que me enseñaron y las que quise aprender...
Debiera dar Gracias por ser tan sensible, que sea pobre no me preocupa...
Pues seguirè hasta el final...¡que duda cabe!,
ResponderEliminarabrazos
sigo en mi postura de creerte genial , un besito , y gracias por acercarte a mi nuevo rincon
ResponderEliminartengo q felicitarte...desde el principio
ResponderEliminarme pones la piel de gallina...con ese latido de vida blanco...y el reflejo que te regala la luna
haces de la lectura un momento tan tan mágico
gracias por compartir tu talento!!
Un besazoooooo
Hermoso como el otoño mismo,como las lágrimas que se despiden de la desesperación...Muy bello, quisiera pasar todos los días a leerte y encontrar paz en tus escritos, pero, pues el tiempo es el peor enemigo. jejejej...Saludos y mis ovaciones para ti!!!un fraternal beso y un abrazo fuerte! ya me tendrás por acá más seguido...
ResponderEliminarTanto los dibujos como las palabras me parecen geniales, enhorabuena
ResponderEliminarAunque suene repetitivo te lo vuelvo a decir...¡como me encantan tus cuentos!
ResponderEliminarabrazos
Vuelvo a tu blog para deleitarme con tu prosa lánguida y melancólica y con esa música tan maravillosa que tienes puesta.
ResponderEliminarUn abrazo, Ana.
P.D.: También me parece interesante que rescates aquella pregunta que le hace Joker a Batman de niño: "¿Has bailado alguna vez con el diablo a la luz de la luna?" Inolvidable.