Cuento Inspirado en la Película "Kamasutra, a tale of love".
Siempre lo supo la luna.
Una noche con ella, tan sólo una noche, y sus manos no dejaron de esculpir su cuerpo en la fría piedra buscando sentir de nuevo su calor.
Era tan clara la imagen que tenía grabada, que cada uno de sus latidos conseguía acompasarse con los golpes de su cincel, esperando darle la vida para poder besarla de nuevo y absorber su aliento.
Labios de piedra que recorrieron su cuerpo con la experiencia de la mejor cortesana del rey. Y qué dulces fueron aquellos besos comprados. ¿El precio? La condena de su arte de por vida.
Si tan sólo hubiera sabido al aceptar el encargo que tendría que esculpirla a ella, a la niña cuyos ojos nunca logró olvidar viéndola aprendiendo a danzar para convertirse en una esclava del Harem.
Y en su encuentro, aquel cuerpo, que como tierra, gritaba su sexo mientras bailaba acariciando el mismo viento con las campanillas anudadas a sus tobillos. Pero él sólo vio sus ojos y sintió que ardía por dentro.
Si tan sólo lo hubiera sabido...
Odio a todos los hombres que como él la deseaban, y odio al rey por los favores que recibía, y por comprarle para ese trabajo, y la odio a ella, y la amó en cada uno de los momentos en los que iba dibujando el boceto que esculpiría.
Una noche pidió al rey verla bailar en privado para poder inspirarse y el rey le concedió el favor. Bajo la luna, la cortesana danzó para el artista, y él la respiró en cada uno de sus movimientos haciéndola suya, hasta que ella se entregó.
Y la luna siempre lo supo.
Que aquella cortesana que desde que, de nuevo, se encontró con él, con el muchacho que siendo niña se escondía tras las columnas para verla danzar, sintió la vergüenza de ser quien era.
Siempre danzó para él, siempre, y al tenerle de nuevo cerca supo que era aún más esclava del amor que le era negado. Y aún así siguió bailando esperando que él viera por dentro su alma.
Si tan sólo lo hubiera sabido, pero de qué le hubiera valido a ella si simplemente era una cortesana cuya libertad le fue negada desde su nacimiento.
La noche que fue requerida por el rey para bailar sólo para el joven artista lo hizo entregando todo su corazón, sabiendo que aquel sería el único momento en el que podría expresarle que hasta una esclava podía amar.
Y al sentir su aliento se entregó por primera vez en la inocencia recuperada por aquellos besos y aquellas caricias, olvidando su destino, y dando todo de ella.
Sintiendo que la luna les concedería una noche eterna se amaron, desposándose en aquel lecho de por vida, aún sabiendo que todo acabaría al llegar el día que el entregara la estatua.
Cincelando sus últimos segundos, bajo la luz de la eterna, supo que no podría volver a trabajar la piedra si no era para esculpirla de nuevo a ella, y en el último golpe arrojo al suelo la herramienta, y con ella su vida, abandonando aquel lugar para siempre.
Cuando la cortesana vio la estatua en el jardín del harem sintió el amor dibujado en ella y en silencio lloró la despedida de su esposo hasta que fue interrumpida por el rey que exigía sus favores.

Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...
miércoles, 2 de diciembre de 2009
EL CUENTO Nº 54 DE LA LUNA OSCURA. EL CUENTO DE LA CORTESANA Y EL ESCULTOR.
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Amiga! q me encanta!!!! pero eso de no dejar a una llorar agusto la pena como q me mueve el coraje interno jajajajaja
ResponderEliminarUn beso muy grande!!
TQM
Muy bueno!!! no había visto la película.
ResponderEliminarbesos
Uff, este cuento es precioso...
ResponderEliminarIncreiblemente bello. Me ha gustado muchisimo
Besos...!
Hola cielo otro bellisimo cuento lo echaba de menos te quedo divino
ResponderEliminarun beso
Me encantan tus cuentos, siempre con tanto amor y tanto sentimiento y como no, un testigo... la siempre luna.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pero qué bonito...Me gustan todos tus cuentos, pero este me ha resultado especial.
ResponderEliminarMuchos besitos preciosa.
Muy bello el cuento que nos acercas en este día. No conocía la película.
ResponderEliminarGracias por compartir.
Cálido abrazo.
Escribes muy bien Ana, pero este cuento hay que separarlo de los demás. Creo te pasara como al escultor, te será difícil superar este cuento.
ResponderEliminarOjalá lo consigas pero me has dejado materialmente con la boca abierta casi todo el relato, aún continuo.
Abrazos.
¡Qué bonito, ana! Cuánta sensualidad destila esta bailarina, y qué fuerza tiene el relato de hoy... porque la luna siempre lo supo.
ResponderEliminarUn besito ;)
ME SUMO A LOS QUE PIENSAN QUE ES UNO DE TUS MEJORES CUENTOS HASTA ESTE MOMENTO. SEGURAMENTE POR LA MANERA DE NARRAR, CREO QUE NO ES FORTUITO EN ESTE RELATO SINO QUE DESDE ALGUN TIEMPO ATRAS SE VA NOTANDO CIERTA MADUREZ EN LA FORMA Y TECNICA. HOY USASTE TODA TU MAESTRIA POETICA PARA DEJARNOS ESTA PRECIOSA JOYA. YO SI CREO QUE PODRAS SUPERARLO, NO SOLO IGUALAR, PUES NOTO QUE CADA DIA SABES E INTUYES MEJOR LA PALABRA, LA FRASE Y LA MEDIDA DEL PÁRRAFO, ES LO QUE HACE SER UN CUENTO CASI UN POEMA COMO EN ESTE CASO.
ResponderEliminar¡¡¡FELICICIDADES!!!
ABRAZO Y BESOTE
Olvidé apuntar:
ResponderEliminar-El film un dia quise verlo pero al final desistí. Cosas mia.
-Hay una novela de Ángela Becerra que le viene como anillo al dedo a esta historia (Lo que le falta al tiempo). Ya otro cuento tuyo me recordó otra novela de esta autora colombiana afincada en Barcelona ( El penúltimo sueño), creo recordar que te lo mencioné en su dia en mi comentario, para mí la mejor que ha escrito,es cuestión de gustos.
BESOTE
Cómo me gustan tus cuentos... siempre encuentras para la luna un papel protagonista. Me encantó.
ResponderEliminarSaludos
Ana es precioso.
ResponderEliminarUno de los mejores sin duda, y que tristeza, me he emocionado.
Un besito.
Me gusta mucho el cambio de look.
ResponderEliminarHola Ana, te escribo desde la Fundación Josep Carreras. Te queríamos comentar nuestra iniciativa navideña. Si te interesa, ¿puedes facilitarme un correo electrónico para mandártela? Gracias de antemano! Un saludo cordial, Eva (eva.roig@fcarreras.es)
ResponderEliminarAy amiga..tu y la luna...la luna y tu...esta vez algo tristòn el relato, pero no por ello menos hermoso...
ResponderEliminarabrazos