Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

jueves, 24 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL CUATRIGÉSIMO QUINTO...




Sueños encerrados en grises, los más hermosos.

 Ya lo dije, no son míos porque aún no he conseguido encontrar el equilibrio… Tan sólo hallé recuerdos y algunos tuve que construirlos.

En una tierra sin nombre, en un espacio cubierto de sombras sólo el que porte la llave encontrará su propia luz.

¿La mía? la llevara con un cordón fino alrededor de su cuello para que no se olvide de soñar aunque hace poco ya encontró la cerradura.

Un cuento... El tuyo...


“¿Creéis en las casualidades?

Ella siempre me repite que no existen y que todo sucede en esta vida por algún motivo. 

¿Sabéis? Colecciona llaves…

Un día me contó que empezó a hacerlo siendo niña, aunque nunca me las ha enseñado y ni siquiera sé cuál es la historia de la primera que formó parte de esa colección (Tengo que preguntárselo…).

El caso es que a veces me habla de un llavero gigantesco que tiene en su caja de tesoros, lleno de llaves de todos los tamaños, formas y colores. 

¿Sabéis? Hubo un tiempo en el que yo siempre perdía las llaves. Mi madre siempre me decía que me las iba a colgar al cuello. Aún hoy me pasa… Las sigo perdiendo...

A ella a veces se le olvidan…

Si es que creo que nos parecemos, aunque yo colecciono cajas y todavía no sé por qué.

Ella en cambio sabe perfectamente por qué colecciona llaves.

¿Queréis saberlo?

Para ella, las personas son como llaves que pueden encajar en otras perfectamente o que simplemente pueden ayudar a abrir algo nuevo en la vida. 

Quizás por eso para ella no existen las casualidades y cada llave que se encuentra la atesora…”

QUIZÁS UN SUEÑO... EL CUATRIGESIMO CUARTO...




En mi sueño soy capaz de deshacer cielos cubiertos de grises.

No es algo difícil para alguien que una vez permitió que la más terrible tormenta estallara en su interior.

Sí, en mi gran hazaña, me convertí en un terrible y feroz leviatán y di rienda suelta a toda la ira que albergaba mi mente.

¿Un delirio? Es posible,  pero en mi arrebato no temí el castigo.

Hoy el cielo me teme pues con mi grito me gane su respeto.

¿Una locura? Es posible porque mi rabia no entendió de razones.

Hoy el cielo me teme porque no existe piedad para los que una vez sintieron tal despecho.

¿Una blasfemia? Es posible ya que perdí el respeto por lo que creía y me convertí en hereje provocando a la deshonra.

Hoy el cielo me teme porque ya no sabe qué hacer conmigo… Y en mi sueño soy capaz de deshacerle porque a estas alturas ya deberías saber que cuando sueño y no sueño,  sucede todo como yo quiero…    

miércoles, 23 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL CUATRIGESIMO TERCERO...




Sólo  humo…

En mis sueños, a veces,  siento que floto con él, que acaricia mis curvas deshaciéndolas, dejándolas vacías, llenándolas.

Disimulando mis cicatrices soy capaz de mecerme al compás de su respiración y me convierto en aliento permitiendo que mis palabras roben el suyo.

Sólo humo…

Le respiro y el vacío deja de importarme porque dentro de mí, sintiendo como me inunda, todo me da igual.

Hoy dejé de ser yo  porque al final el silencio  se posó en mis labios y en su última inhalación consiguió que  me desvaneciera por completo.

Una mentira y tras esa cortina sigo soñando.

Sólo humo…

martes, 22 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL CUATRIGÉSIMO SEGUNDO...



En este sueño visto de gris por ti para que aprendas de una vez por todas que habrá un tiempo en el que los recuerdos sean simplemente eso, una parte de lo vivido, una parte de quién eres.

Soñarás con tu memoria y no sufrirás…

Hace poco abrí de nuevo el viejo álbum de fotografías. ¿Sabes? Me costaba reconocerme y mientras lo hacía, no dejaba de preguntarme qué estaría pensando.

Contemplé a una niña llorando, riendo,  por momentos enfadada, mientras se aferraba a la falda de su madre… Qué inocente era entonces.

Luego me encontré con una joven tímida, escondiendo sus sueños, sus sonrisas,  sintiéndose tan incomprendida, tan confusa… Entonces no sabía todo lo que le quedaba por vivir.

Y llegué a un tiempo no tan lejano en el que aquellos recuerdos plasmados en papel lo fueron todo. Hubo un viaje y muchos miedos porque aún no sabía quién era.

En este sueño visto de gris por ti porque aunque aún no he conseguido desprenderme de algunos instantes, mírame,  ahora soy yo la que hace fotografías…

lunes, 21 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL CUATRIGÉSIMO PRIMERO...




Un sueño, la quimera entre el blanco y el negro, un desvarío…

Percibiendo la contrariedad, traté  despierta de buscar un equilibrio, pero la ilusión ya me había atrapado y me fallaron las ganas.

Como la bruma que se deshace cerca del amanecer busqué desesperadamente de  nuevo mi memoria y encontré un recuerdo en gris. No, no me pertenecía  y sin embargo, completamente despierta, lo hice mío.

“De regreso a su casa, mientras colgaba la gabardina en el perchero de la entrada y se desprendía de sus botas de agua, se percató de que había perdido su paraguas.

Aquel atardecer de otoño el cielo se había cubierto de sus más hermosos grises y pensando que tras la ventana tal vez le esperase su lluvia, decidió salir a dar un paseo.

Caminó por el sendero de piedras de aquel parque que siempre atravesaba para ir a trabajar, contemplando los árboles, esperando aquellas gotas frías, soñándolas resbalar sobre su rostro templado.

En su cafetería predilecta, se sentó junto a las cristaleras para no perderse aquel momento al tiempo que saboreaba lentamente una taza de té y su mirada se perdía atravesando los edificios, haciéndolos desaparecer en un intento por sentirse más cerca de Edimburgo.

No importaba que la nostalgia una vez más hiriera su pecho pues desde su marcha poco a poco había ido aprendiendo a vivir con ella, incluso a celebrarla en días como aquel.

“Toma. Ya te olvidabas de tu paraguas. Anda súbete ya al tren, hace frío y no va a tardar en ponerse en marcha”.

Fue su último abrazo aquella tarde en que la lluvia parecía resistirse a una despedida y quiso envolverlos para que no abandonaran aquel instante.

Él nunca había visto un paraguas como aquel con aquellos lunares y ella para hacerle sonreír, aunque no lloviese, lo abría y paseaba a su lado tratando de cubrirle con él, simulando una lluvia mientras el resto de personas por la calle les contemplaban con asombro…

Al día siguiente recorrió el camino del parque, incluso fue a la cafetería, pero no lo encontró.

De regreso a su casa se mortificó pensando que quizás también algún día perdería sus recuerdos, pero entonces comenzó a llover y sintiendo el agua sobre su rostro sus labios esbozaron una sonrisa.

Nunca perdería sus recuerdos pues la lluvia siempre los evocaría.”

lunes, 14 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL CUATRIGÉSIMO...





Cerré los ojos buscando el aislamiento para mi mente. Había llegado el momento de recoger mi alma y meditar,  pero entonces el sueño rompió su propio letargo.

Silencios astutamente quebrados por mi propia vanidad, el desvelo para mi soberbia…

No siempre bañé mi inspiración en espejismos y lo que otros llamaron delirios, fueron reflejos de una realidad que solo a mi me pertenecía.

¿Te dije alguna vez que vivo rodeada de espejos?

En mi orgullo, soñé con todas las palabras y al final las convertí en una quimera donde mis manos desnudas de fe,  fueron eligiéndolas.

Sí, quizás cree un mundo de fantasía en el que podía volar,  pero no fue por azar y aún hoy no he encontrado la manera de posar mis pies sobre la luna.

EN EL FONDO, MIS POEMAS SOLO BUSCABAN RECONOCIMIENTO AUNQUE YO NO HAYA CONSEGUIDO CONTEMPLARME DEL TODO A MÍ MISMA.

Mi obra, mi trabajo, mi creación, yo…

Cerré los ojos buscando el aislamiento para mi mente y mi sueño mostró una parte de mí: un pecado manchado en violetas, la reflexión del orgullo y de mi propia vanidad.


viernes, 11 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO NOVENO...




Un sueño escrito quizás en penitencia…

Un aria inacabada en la que el lamento de la soprano, con su voz  serena,  invita a la confesión.

¿Expiarás tus penas portando un hábito, una túnica que te señale para lograr el sosiego y la compasión?

En este solo,  te regalo un purgatorio teñido de violeta, el ayuno para las almas que no dejaron de alimentarse de dolor.

Pero no esperes encontrarme allí porque yo ya pagué mi precio y no me avergüenza reconocerlo. Mi arrepentimiento fue sincero.

En mi tormento no hubo castigo y mi melodía, al final, llena de piedad,  se perdió en un viento que recorrió campos silvestres en los que la lavanda crecía libre.

Viendo como se alejaba aquella brisa,  supe que  mi romanza había logrado el perdón.

Hubo un tiempo de sueños en los que mi juventud me condenó. Hoy, anhelo esos campos y los pecados de mi inocencia...

jueves, 10 de enero de 2013

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO OCTAVO...




Aquella noche quiso disipar la bruma violeta que antes del crepúsculo,  había comenzado a provocar su voluntad.

Como un espectro, sabio conocedor de su esencia, aquella niebla removió otra vez sus entrañas,  ahogando su pecho, asfixiando las sombras que en él siempre había escondido.

No, nunca pretendió la inmortalidad de su alma, simplemente que su soplo no se extinguiera.

Tuvo miedo al sueño aquella noche… Temió su compasión y aunque sus párpados se resistieron a que la niebla la envolviera, cedió,  pues en ella el ser dejaría de importarle y por fin se desvanecería.

Soñó con pensamientos en el alfeizar de su ventana, pequeñas macetas adornadas por un etéreo perfume, bañadas con las lagrimas que un día utilizó para inspirarse mientras la luz del día moría en ella.

Casi se extingue pero aunque pudiera parecer imposible, por un momento, en su letargo, supo que era sólo un sueño.

No fue difícil desnudarse de él porque fuera la niebla comenzaba a evaporarse portando su propio olvido.

Ya lo dije, nunca pretendió la inmortalidad de su alma.

Un desvelo benévolo mientras amanecía y una claridad lo inundó todo. Su voluntad había vencido.

lunes, 19 de noviembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO SÉPTIMO...




Todavía conservo aquella flor,  con ella cree un filtro aunque nunca más lo utilicé…

Hoy en mi sueño tramaré de nuevo un engaño envuelto en la fragancia. Tomaré aquella violeta que tantas veces sostuve delicadamente entre mis dedos y sin remordimiento la deshojaré de nuevo.

En mi confesión limpia y sincera me desharé por fin de la máscara que en mí, a veces,  se tiñó de purpura en su espera.

Mi querido Rafael, ella era el más perfecto violeta, pero hasta que no derramé sus lágrimas y las hice mías,  no lo entendí.

Han pasado años y todavía me emociono.

Mi querida Esther, cuánto sufrí tu muerte y cuánto ese amor cuyos versos desgarraron mi alma y mis letras.

Todo lo que fui antes,  dejó de importar y hasta que no lo acepté no nací de nuevo en aquel legado compartido.

“Por fin, en la soledad de su dormitorio impregnado de honda quietud contempló a través de la ventana, como la luna la esperaba paciente para atender la última confesión de su alma y mientras Esther le evocaba con intensas lágrimas de vida, fue desvaneciéndose en aquel sueño de amor comprendiendo así con su esencia sus propias palabras.”



viernes, 7 de septiembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO SEXTO...





Cierra los ojos…

Porque hoy seré una bruma violeta que se cuele a través de tu sueño mientras tus labios buscan de nuevo los míos y tu mente se siente aturdida.

En la sospecha oscura que te persigue,  revelaré un instante, sólo uno, pero al despertar no sabrás si habrá sido una ilusión.

¿Duermes?

Porque en mi aparición silenciosa tu sexo saboreará el misterio que me rodea cuando me convierto en lo que deseo.

Y hoy deseo…

¿Jugamos a las adivinanzas?

Soy un arcano y te permitiré que viajes conmigo. Atravesaremos juntos un bosque hasta llegar a un precipicio o quizás te lleve simplemente a través de nuestras sombras, revelándote las verdades ocultas que esconde tu vida.

¿No Duermes?

Deberías hacerlo porque en mi locura quizás pinte las paredes de tu dormitorio para que no me olvides nunca.

¿El color? por supuesto ya lo sabes, el de esta noche aunque mañana, si vuelvo,  puede ser otro.

Así que duérmete de una vez porque si no lo haces no comenzaremos el juego y hoy tengo ganas de jugar.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO QUINTO...




He contemplado dormida serpientes cuyos ojos, color carmesí, contenían el veneno para aniquilar cada una de mis palabras.

He visto pájaros de fuego cuyas alas ardían tratando de incendiar mis noches, de robar mi paz.

Como una guerrera, luché tanto por defender la pureza, por proteger la inocencia de quién en sus sueños, sin saberlo, anhelaba un amor sincero que envuelta en cuentos, supe que ni yo misma podría lastimarme.

Pero cuánto dolieron los miedos…

El amor sincero se viste de blanco.

He contemplado dormida crepúsculos que se teñían de rojo en espera de tormentas que no llegaban.

He visto amaneceres en los que los que mi luna resistiéndose al olvido, en su letanía, hacía suya mi sangre susurrando todos mis recuerdos.

En mis sueños, en mis cuentos,  convertí mis días en hermosas noches que aún guardaban el calor de todos los soles. Sí, como una luchadora,  caminé entre palabras derramando la pasión que albergo en mi pecho, repitiendo una y otra vez mi nombre.

Pero cuánto dolió respirar la vida  y cuanto sufrí algunos momentos…

Sí,  el amor sincero se viste de blanco… Pero a veces,  la pasión, lo hiere de muerte y hay que ser valiente para vivirlo, despierta, dormida, apostando por latidos que mortifican la calma, por lagrimas que estallan en tempestades que lo desgarran todo.

Y de nuevo, los latidos…

Y por siempre, mis lunas…

GRACIAS POR VERME COMO UNA GUERRERA… MI QUERIDO CALAVERADIABLO…

lunes, 3 de septiembre de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO CUARTO...





Durante muchos años el recuerdo de aquel verano acompañó algunas de mis noches. En mis sueños, la veía de nuevo a través de aquellas ventanas que al atardecer siempre dejaba desnudas.

Como si se tratara de un ritual, yo aguardaba impaciente el momento en el que  una vieja melodía ponía fin al silencio tedioso de aquellas horas interminables y daba comienzo al mejor momento del día, aquél que invitaba a sentir esa brisa que acompaña los crespúsculos.

Mientras escuchaba aquella música, escondido tras las cortinas de mi habitación,  esperaba ansioso verla aparecer con aquel camisón de satén rojo que dibujaba a la perfección su hermoso contorno.

A veces tenía la suerte de que algún tirante resbalase por su hombro mostrando parte de aquellos senos tan llenos de vida y los latidos de mi corazón, inquietos, herían mi pecho, mortificando aquel desvelo.

Y la brisa ondeando suavemente aquella tela…

Y su larga cabellera negra…

¿Quién no hubiera deseado acariciarla?

Me convertía en viento, fundiéndome con él, convirtiéndole en mi aliado, cuando por fin se acercaba aún más a la ventana y levantaba con sus manos suaves aquella melena.

Cuántas veces en mi juventud ansié besar aquel cuello, aquel cuerpo que parecía encerrar un misterio lleno de excitación.  Entonces me preguntaba cuándo llegaría por fin el sosiego, pero cada tarde aquella brisa maldita hacía de nuevo su aparición. Hasta que un verano ella no regresó.

Me costó muchos años encontrar aquel disco, pero cuando lo escuché de nuevo tratando de apaciguar mi memoria, tratando de hacerla de nuevo mía,  descubrí que hay misterios que nunca se pueden descifrar…

miércoles, 29 de agosto de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO TERCERO...




Un secuestro en rojo…

Y sus palabras levantaron mareas que lo removieron todo, despertándome de mi sueño.

¿Cómo resistirse?

Colores grises a mí alrededor, cuentos y más cuentos y la promesa de que habría mermelada de fresa en las tostadas.

No, no habría resistencia.

Y  al saberlo, sus labios lo hicieron todo prometiendo sonrisas.

Un arcoíris carmesí.

¿Cómo decir que no?

Y cerca del lago quiso regalarme un globo. Él era el mago y en un pestañeo, lo hizo aparecer para mí. ¿Yo? Yo era una niña intentando arrebatárselo de sus manos.

“Oye… ¿Me lees siempre?”

Y sin responderme, no me di cuenta… pero ya era presa de aquella magia.

El secuestro más perfecto y un caramelo envuelto en papel de celofán brillante...

  -   ¿Sabes? Anoche me quedé dormida escribiendo este sueño.
  -    Entonces habrá que escribir otro ¿No?


Y mientras paseo con el globo atado a mi muñeca, más sonrisas… 

Esta vez soy yo la que no he respondido…

Sí, habrá más cuentos…

TODOS.

domingo, 19 de agosto de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO SEGUNDO...




En mis sueños he sentido muchas veces  la provocación de brillantes carmines que, en su desafío, no tuvieron en cuenta que mis labios una vez se bañaron en el elixir,  en la más dulce ambrosía y no han dejado de saborearla.

Hubiera sido tan fácil a veces,  dejarme llevar por la ira, pero hasta dormida siempre fui fuerte para guardar los secretos, para no dejar de ser yo.

Aprendí a resistirme ante la tentación del perfume sigiloso de las rosas más rojas pues mi piel sabia no sucumbe a las mentiras y en sus noches aún exhala con bravura la esencia de la que no existe.

Nunca necesité de disfraces y aunque mis dedos con maestría,  por qué no,  jugaron con las tinieblas,  las mías siempre estuvieron llenas de vida y se mantuvieron firmes para defender un anhelo.

No, nunca necesité de una máscara más que en mis cuentos, porque mi mano sujetó la más perfecta copa de vino y nunca olvidó el tacto de las fresas estallando en su boca…

Mírame porque hoy con osadía, en este sueño, estoy entonando otra vez mi rojo.

¿Quieres escuchar de nuevo mi sangre? ¿No ves como tiñe algunas lunas haciéndolas estremecer de pasión?

Sí soy fiel a mi negro, pero aprende de una vez por todas que, en mi razón, siempre necesité de él para ver la luz…

Escúchame, porque hoy cuando despierte de nuevo sangraré lunas con la madurez de quien vio todos los colores y los sufrió haciéndolos suyos.

Léeme, porque hoy cuando despierte, aunque ya no estés, me sentiré llena de vida y mañana más porque mi corazón,  siempre supo empuñar fuerte su ROJO, empuñar su VERDAD.

jueves, 16 de agosto de 2012

QUIZÁS UN SUEÑO... EL TRIGÉSIMO PRIMERO...




Arderás lentamente en mi sueño, devorando cada uno de los instantes en los que mis uñas gritaron su piel. Lo degustarás, tratando de aniquilar los besos y caricias que se vertieron en él y despertarás de nuevo la lujuria dormida, vistiéndola de rojo.

¿Recuerdas? Mi sexo sentenció el silencio,  condenando mis letras a la locura del vacío, de la ausencia...

Ayer soñé y en mi delirio la furia rasgó mis entrañas clamando justicia, convirtiendo en un harapo el estandarte oscuro, rompiendo el falso sosiego, quebrando la calma de mis sábanas.

La razón se perdió renunciando a su apatía, incendiando la nostalgia por la que vendí mi alma sin ponerle precio, sin pedir nada a cambio.

Ayer soñé y en mi desvarío me encontré en mi propio infierno tramando la rebeldía, incitando la sangre, acechando la tierra que,  aún dormida, me pertenece, ensalivando mi boca de deseo.

Sí, mi sexo inconsciente venció a la razón y en su incoherencia cambió las leyes imponiendo los sentidos.