Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LOS RELATOS DEL AGUA 4. DESNUDA BAJO LA DUCHA




“Erase una vez una mujer que pensó que el mundo en el que vivía estaba tan lleno de dolor, que consiguió encerrar en la profundidad de un espejo quien era, por miedo a sufrir.

A veces, acudía a él y se contemplaba durante horas, pero a su voz, no pudo encerrarla y frente aquel reflejo podía oír su alma gritando la cobardía a la que se había aferrado.

Tanto se acostumbró a su apariencia incompleta que, cuando sentía que alguien se acercaba a ella, empuñaba ferozmente la idea de que nadie podría contemplar cómo era realmente.

Que equivocada estaba, pues sus ojos revelaban siempre su interior, hasta el punto de que nunca hubo una mujer que mostrara con tanta claridad lo que albergaba su corazón.

Si tan solo hubiera tenido valentía…

Un día, aquel espejo se rompió en mil pedazos, y aquella mujer agonizó el resto de su vida, intentando unir aquellos pequeños fragmentos, pensando que nunca se encontraría…”


Hoy me desperté de nuevo con esa extraña sensación. Mirándome en el espejo me sentí confusa.

¿Sabes? Sería capaz de observar durante horas mi mirada para tratar de averiguar si de verdad soy quien soy.

Sentí el amanecer, un nuevo día y mientras seguía allí, frente a mí misma, no dejé de repetirme “tienes que ser valiente” porque no quiero que mi reflejo quede atrapado en un espejo.

Lo sé, a veces, me cuesta decir quién soy, compartir mis miedos y, en ocasiones, finjo mi valentía porque no quiero que nadie se preocupe por mí, porque no quiero que contemple que no soy tan audaz, ni tan fuerte…

Hoy me desnudé y en la ducha dejé que el agua empapara mi rostro, mi cuerpo. Debajo del agua creo que todo es posible, intento no pensar evadiendo mi realidad, pero hoy ni siquiera sus gotas agotaron mi silencio.

No soy fuerte, no lo soy, pero hoy aceptándolo, completamente mojada, encontré el valor para dejar mis miedos; se deslizaron sobre mi piel con las últimas gotas…

jueves, 15 de septiembre de 2011

LOS RELATOS DEL AGUA. 3 ¿SER DE AGUA?



Siempre supe que él no era un ser de agua, quizás por el fuego que escondía en la palma de sus manos, o por esa extraña profundidad en su mirada que parecía hacerle inmune a mis lágrimas.

Aún sabiéndolo, en mis sueños, le inventé. Cambié el color de sus ojos por el azul del agua de aquella cascada que una vez dibujé siendo niña. Sus caricias, en mi piel, se tornaron en la suavidad del lago en el que un día pesqué con mi padre en silencio. Y hasta su voz se convirtió en la del agua infinita de aquella fuente de piedra. Nunca escuché un manantial tan hermoso.

Pero de nada sirvieron mis fantasías.

Completamente despierta, un atardecer, por fin le convencí y le llevé a mi playa, pero permaneció alejado de la orilla, mientras yo, descalza, dejaba que las olas jugaran traviesas con mi piel.

Recuerdo que en un momento me giré hacía él y me pareció ver como hacía malabares con esferas de fuego.

Sin duda, no era un ser de agua.

Pero no me rendí, y frente al océano, con los ojos cerrados, formulé un deseo: que por lo menos amase el mar.

Los deseos, a veces, son extraños. El mío se cumplió, pero cuál fue mi sorpresa al abrir los ojos y sentir, como mi cuerpo comenzaba a transformarse. Allí estaba yo, convertida en sirena mientras él me contemplaba primero con asombro, luego con tristeza.

Todos los jueves viene a verme, y aunque todavía no he conseguido que nade conmigo, a veces me sorprende apagando su fuego mientras trata de acariciarme de nuevo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

LOS RELATOS DEL AGUA 2. BAUTISMO.


“Sin poder evitarlo, vi a lo lejos como se sumergía en aquel mar, sintiéndose libre al fin".

Nunca lamenté mi pecado pues lo viví intensamente, con toda la sinceridad que mi alma me concedió.

Devoré el tiempo con la codicia de no sentirme culpable y, saciando mi egoísmo, me olvidé quizás de más de una norma impuesta, que no virtud, pues fue justicia mostrar la honestidad de mi corazón.

No, no entendí jamás las reglas de la providencia, aunque hoy por fin he aprendido que, en el juego, hay almas que mueren y renacen, como el tiempo, como la vida, incluso como las estrellas, la luz de la luna, o como las gotas de agua…

Así, perdiéndome en divagaciones sobre si fue providencia o fatalidad, me siento afortunada de haber sentido, aunque mi alma agonice.

Las gotas de agua…

Un océano repleto de ellas me aguarda, y lentamente, desnuda, le ofrendaré todo este sufrimiento para que mi fe de nuevo nazca.

No temeré que su frialdad erice mi piel, ni que al sumergir mi rostro escuche con tristeza, en el silencio, la fragilidad de mis recuerdos.

Dejaré que el agua purifique mi pecado, bañando en sus profundidades mi cuerpo, entregando sin miedo a la oscuridad mi olvido.

Sí, al final puede ser que sí exista el destino.


martes, 30 de agosto de 2011

LOS RELATOS DEL AGUA 1. CUENTAME UN CUENTO II.


Acércate, que hoy sí, hoy te contaré un cuento.

Hace mucho tiempo, en una noche de verano como ésta, la luna se conmovió observando, como un jardín, que tiempo atrás había resplandecido engalanado con las más bellas flores, languidecía y se marchitaba, consumiéndose por la tristeza que el olvido había sembrado en su tierra.

No quedaba ninguno de los que un día pasearon por él, perfumando sus sueños con la fragancia que desprendía tímidamente en el crepúsculo, ni de aquellos a los que permitió que desnudaran sus tallos lozanos como ofrenda de su amor.

Nadie lo recordaba, nadie lloró en él por lo perdido, y poco a poco aquel lugar fue envejeciendo, perdiendo el embrujo de aquel tiempo pasado, mostrándose sombrío, árido, como si nunca hubiera tenido alma.

Mientras la luna percibía aquel último aliento, aquella exhalación que velaba la muerte, decidió que no dejaría llevarse esta vez por aquella melancolía a la que parecía estar condenada, y sin ocultar su rostro, exigió al cielo una lluvia que aliviara aquel dolor del que era testigo, una lluvia que hiciera sentir a aquella tierra que la muerte no es olvido.

El cielo, temiendo perderla de nuevo entre sombras, accedió a su requerimiento, pero a cambio impuso una condición, la promesa de que su luz no podría contemplar aquel momento, y ella asintió.

Mientras se iniciaba silenciosamente aquella lluvia, la luna comenzó a ocultarse, pero en el último segundo, antes de que su halo oscuro la cubriera por completo, sintió como la más hermosa gota de agua acariciaba su rostro.

Hubiera podido esconderla, guardarla entre sus tesoros, pero a cambio simuló desprenderse de ella, como tantas veces había hecho con sus lágrimas. Y  mientras sonreía, aquella gota continuó deslizándose, hasta que suavemente acarició aquel lugar estallando el alma, la vida soñada y entregada en un instante.

¿Fue un engaño de la luna?

Dicen que aquella noche aquel jardín renació, pero ¿sabes? No es cierto (nunca estuvo muerto).


(Dedicado a aquel que echaba de menos los cuentos de la luna oscura, con mucho cariño).

martes, 23 de agosto de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 13. EL ULTIMO VIENTO.


Aquel día, cerca del amanecer, el último viento despertó mi sueño. Aún dormías.

Un pantalón, una camiseta, unas sandalias, el silencio en la calle.

Mientras me acercaba a la playa, sentí bramar al mar. 

En la orilla, un hombre con la piel curtida y el pelo blanco silbaba una melodía templada, tratando de sosegar, quizás, los gritos de aquella espuma.

La arena estaba fría.

Quise acercarme aún más a él, pero entonces dejo de silbar y bajo mis pies comencé a sentir como la tierra temblaba.

Observé el horizonte tratando de encontrar la explicación, el sentido, pero las olas habían enterrado su brío bajo una extraña serenidad, y el rostro de aquel hombre continuaba oculto de espaldas a mí.

¿Dónde estaba tu viento?

No, no lo soñé. En un instante giré mi cabeza y pude contemplar, como a lo lejos, una manada de caballos galopaba veloz por aquella orilla, acercándose cada vez más, y mi mar, de nuevo, despertó haciendo emerger olas sublimes, tratando quizás de atraparlos.

La vida regala instantes de locura, el tiempo, tormentas...

Nunca mis ojos habían contemplado algo tan hermoso, nunca un viento había agitado de esa manera mi cabello, nunca mi piel había sentido tanta libertad.

Ellos eran tu viento.

Pensé que nos arrastrarían, que desapareceríamos entre su galope desbocado, pero cerca de aquel hombre detuvieron su paso.

Sin duda, océanos profundos renacieron en aquel momento mientras las gotas de lluvia, tanto tiempo apresadas por la añoranza, comenzaron a resbalar libres sobre mi rostro.

Cerré los ojos para sentirlas y al abrirlos me encontré sola en aquella playa, soñando con nuevos relatos. 

Mientras, tú, aún dormías.

martes, 16 de agosto de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 12. EL VIENTO SE LLENO DE TU SILENCIO.


(Fotografía de Patricia Vannucci)


He intentado apresar el tiempo entre mis dedos para meditar con claridad, pero ni siquiera los pensamientos están libres del sufrimiento, del eterno vaivén en el que los segundos, en su inquietud, dibujan y desdibujan la realidad.

Aunque mi espíritu se aflija, aprende la verdad, el corazón no presta su favor agitando en sus latidos la memoria de una vida.

Si tan solo pudiera capturar el instante más perfecto de tu silencio y hacer mío tu viento, entonces sería quizás capaz de contemplar, en la más absoluta calma, como la brisa acaricia de nuevo el camino para mis pies. Sí, entonces recordaría tu hermosa voz.

Oculta entre nubes se encuentra una cúpula en la que bellos querubines custodian el violín del que emanan todas las auras.

Siendo testigo de la orgía celestial, cada día, suspendido en el vacío, su arco majestuoso arranca la melodía silenciosa a las cuatro cuerdas que lo atraviesan, haciendo vibrar el tiempo.

Nunca nadie escribió sus partituras y, sin embargo, no le faltó el alma prestada.

Si tan solo pudiera escuchar mis notas y sentirlas sobre los párpados, viviría lentamente el horizonte, guardando en la memoria tus palabras; besando y evocando cada lagrima y sonrisa pasada.

Yo sería mi viento.

viernes, 29 de julio de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 11. ROZANDO UN VIENTO REGALADO.


"AUTORRETRATO DE ESPALDAS TOMANDO CAFÉ" Maria José Reche



Hoy, aún dormida,  busqué tu voz en el soplo fresco del amanecer. Arropada entre sábanas blancas, tan sólo encontré una paz silenciosa.

Te imaginé en la cima de aquella montaña bajo un cielo azul, el más azul. Mis palabras agitaron libres tu cabello. Una parada en tu viaje, un sorbo de agua fresca sobre tus labios para calmar la sed.

Hoy, sintiendo como todavía el sueño rozaba mis párpados, traté de encontrar tu perfume entre las rosas más frágiles del verano. Como siempre, acabé turbada en mi eterna quimera. ¿Olías a sal?

Te evoqué en aquel pequeño barco. Tu espalda desnuda sobre la cubierta y tus ojos llenos de esperanza, de poesía, de colores. ¿Viste realmente aquel viejo mercante que pasó cerca de ti con todas sus luces prendidas?

Hoy, aunque supe que la luna, de nuevo,  había caminado descalza,  rebusqué en el cielo  tus instantes de desvelo. Pero el sol brillaba tanto que, al final,  enmudeció los sonidos de tu lecho.

Un avión. Te vi saltando desde él con un paracaídas pintado de nubes, renaciendo en cada viento, acariciando los susurros que se llevo mi noche, llenándome de alegría en cada una de tus sonrisas. Una caída al vacío hermosa.

Hoy, mientras sujetaba mi taza de café, enfrentándome al día con las ventanas abiertas, buscando tu brisa, en el primer sorbo, sentí la promesa sobre mi mejilla, de que algún día la alcanzaría.

miércoles, 27 de julio de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 10. DE VIENTO Y ESTRELLAS.



Te he preguntado tantas veces que era para ti el viento sin lograr que me respondieras, que al final he tenido que inventar las palabras mientras te imaginaba, como aquel día, de espaldas, sobre un pequeño muelle de madera, contemplando todos los océanos.

Ahora recuerdo que escuché tus carcajadas y supe que me perdería en un mar lleno de estrellas tratando de adivinar cuál era la tuya. En tu juego, aprendí que tendría que buscar prímero la mía para acercarme aún más a ti, pero sólo vislumbré, en mi oscuridad, el reflejo lejano de una estrella errante. No me pertenecía. Aunque me tendió la mano, pude sentir como a su paso se levantaba una suave brisa, y no pude evitarlo, alejándome, le puse tu nombre, pues creo que era ella la que acariciaba la poesía, aún sin brotar, de tus labios. No. No me pertenecía.

He aprendido. Algunas estrellas, hasta que encuentran su verdadero camino, vagan solitarias, sin miedo. 

¿Sabes? Muchas noches mientras todos duermen he viajado hasta ese muelle. Me he sentado sola para saber qué se siente, porque todavía yo no he encontrado mi viento, y en mi mar no se reflejan aún todas las estrellas.

Sí. Ahora ya no tengo miedo.

Esta noche, volveré allí y, mientras dibujo en mi rostro una gran sonrisa brillante, dejaré grabado algo para ti en uno de sus tablones… 

“Gracias por compartir conmigo, mi querida estrella errante”.

domingo, 10 de julio de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 9. ESCUCHÉ TU VOZ EN EL VIENTO.




Si fuera el viento, el mío sería la voz de tu mundo.

En tus noches, me envolvería con una suave brisa y susurraría, sobre la desnudez de tus labios, el misterio que tanto añoraste, arrullando tu piel con un suspiro.

En tus tardes bañadas de sol, agitaría alegre tu cabello, enredando tu sonrisa en el jazmín, cantándote el sentido del por qué formas partes de mi vida, entonando para ti mi alma.

Aunque me doliese, en tus mañanas grises me convertiría en un soplo frío y feroz para que rescataras de tu olvido, el por qué siempre odiaste ese viento, y lo compartieras conmigo.

Y en tus sueños, en tus sueños, mataría tus lágrimas para convertirte en gota de lluvia. Te envolvería con mi aliento para amarte y en tu caída te regalaría, por fin,  mi silencio con un beso, inspirándote tal vez un cuento hermoso en el que el viento, enamorado, acompañó a la lluvia para mecerla entre sus brazos.

Si fuera el viento, el mío sería la voz de tu mundo.

miércoles, 15 de junio de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 8. ESPERANDO LAS PALABRAS DEL VIENTO.




Durante todo este tiempo añoró un viento que le devolviera sus palabras, una conversación quebrantada por el transcurso triste de sus años y que, sin embargo, todavía se repetía en su mente cada atardecer.

No pudo deshacerse de aquel sufrimiento, y la verdad, silenciosamente velada bajo su piel, comenzó a ahogarle por dentro, asfixiándole en cada una de sus letras.

Apenas recordaba ya su rostro, el sonido de su voz…

Una noche, a pesar de la oscuridad, creyó verla a través de los vidrios teñidos por la agonía que le mantenía preso, aquellos cristales con los que cubrió sus ojos negándose la luz, prohibiéndose una mínima esperanza. Pero cuando trató de alcanzarla y rozó su hombro, envuelto en su quimera, no consiguió reconocerla, a pesar de que, en su regreso, el viento arrastró el sonido de su propio nombre.

Quizás sólo fue un delirio. “No, no era ella” y no dejo de repetirse a sí mismo esa frase…

En su desconsuelo, soñó que por fin los recuerdos comenzaban a desvanecerse, pero tan sólo fueron sueños, y en su despertar, aunque aún permanecía vivo, no encontraba razones para continuar con su existencia, más que su propio tormento.

Si le hubiera dicho la verdad…

Nunca la mentira del no sentir quebró tanto un alma como la de aquel hombre, imaginando el dolor que había causado al negarse su amor, mientras el viento arrancaba las lágrimas de aquellos ojos que tanto idolatró.

Y cada atardecer salía a su encuentro, esperando que aquel viento regresara y le devolviera aquellas palabras que se perdieron bañadas en el sufrimiento de aquella niña, las que nunca pronunció por miedo a traspasar la inocencia de su rostro.

La última vez que le vi, caminaba cerca de un jardín. Extendió la palma de su mano y pude percibir como sus labios dibujaban una sonrisa.

Una suave brisa envolvió aquella tarde…

miércoles, 8 de junio de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO 7. LA ISLA DEL SILENCIO.



¿Qué es para mí el viento?

No entiendo a que viene esa extraña pregunta, pero por ser tú contestaré, siempre y cuando sigas mirándome como ahora, como en este frágil instante.

Parece que la noche se resiste a abandonarnos, haciendo de rogar al alba, como los pequeños fragmentos de hielo que aún flotan en mi copa. Sí, todavía nos queda algo de tiempo.

El viento…

¿Alguna vez te conté que viví durante muchos años en la isla del silencio? Muchas tardes paseaba descalzo por una de sus playas desiertas. Buscaba la inspiración, pero aquella brisa no cesaba en su intento de quebrar mi soledad y las notas que soñaba se perdían con ella. Me las arrebataba sin tener en cuenta mi voluntad.

¿No te parece extraño que alguien la bautizara así? Porque aquel céfiro estaba lleno de sonidos, de palabras, de mensajes que nunca conseguí descifrar. Tal vez, porque soy un buscador de silencios.

Lo reconozco, no me agrada el viento, aunque cuando toco el piano siento como un soplo acaricia mis dedos.

Alguna vez he pensado que quizás existan otras islas. Tengo que buscar si existe la de la melodía. ¿Lo imaginas? Tú caminarías descalza, una suave brisa, fresca, te acariciaría el rostro, y susurraría suavemente a tu cuerpo mi música, mi silencio…

Un último sorbo…

Pero no, no te vayas todavía, déjame que te mire otra vez para conservar este momento tan grato y protegerlo del sueño que pronto me envolverá.

En nuestra despedida, te prometeré que si despierto en tu isla, te buscaré. Tú caminarás descalza y yo seré, por qué no, el viento que te acaricie.

Quizás al final no me desagrade tanto el viento...


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jueves, 2 de junio de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO. 6. UN VIENTO LLENO DE MAGIA.



Si estuviera cerca de allí…

Una noche bañada por la más hermosa y fragante luna, bebí las palabras de un viento que se filtraba suave a través de una profundidad oculta. Me pareció tan dulce y exquisito que, intensamente embriagada, permití que aquel soplo guiara mi desvelo oscuro.

A través de tibios susurros, aquella brisa me habló de un bosque olvidado del tiempo pero que, sin embargo, aún perduraba en su memoria. En él, cerca del anochecer, las más delicadas ninfas arrullan con gran ternura a sus pequeños.

Resguardadas por los árboles que conocen su secreto, por riachuelos que en la solemnidad de un pacto juraron no desvelar el reflejo, entre la hierba y las hojas suaves, los mecen en sus tibios brazos, junto a su pecho.

Mientras le escuchaba, sentí como, en su revelación, me conducía hasta allí, y oculta entre las sombras pude contemplarlas a través de los ojos de aquellas pequeñas criaturas, y pude ver como sus alas cristalinas se salpicaban con el brillo de estrellas eternas.

Nunca el silencio de la noche fue quebrado de una forma tan sublime. Nunca una melodía se clavó tan hondamente en mi alma.

Descubriendo como unían sus voces en aquel arrullo, en aquella nana, respirando el más puro amor, me sumergí en la calidez de sus almas y en la sonrisa que se dibujaba en aquellos pequeños que por fin se entregaban a su sueño.

Sintiéndome yo también acunada por aquella magia, mientras la oscuridad se desvanecía, percibí como lentamente me iba quedando dormida. Mi sueño también aguardaba por mí.

Todavía hay noches en las que abro mi ventana y evoco aquel momento esperando el regreso de aquel tibio viento.

Si estuviera cerca de allí para escucharlas…


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lunes, 23 de mayo de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO. 5. UN VIENTO SOBRE EL ACANTILADO.







Justo antes de que el crepúsculo cumpla su promesa, existen días en los que el atardecer ofrenda su dulzura y suavidad. Cerca del mar, el viento se convierte en brisa, que mece, que acuna con delicadeza la espuma blanca…

Aquella mujer lo sabía perfectamente, pues había sido testigo de aquellos instantes durante casi toda su vida, sintiéndolos en la piel.

No podía renunciar a ellos, ni a aquella brisa que, cerca de su acantilado, mientras contemplaba la profundidad infinita, la acariciaba recordándole que, a pesar de la distancia, él la seguía amando.


Y en esos momentos, no existía nada más…

Buscando en aquel viento las promesas pronunciadas, permitía que de nuevo acariciaran sus labios.

No tenía ninguna duda, aquel viento era él, y cada tarde, de regreso a su hogar, se entregaba en cada paso, subiendo por aquel camino, sabiendo que aguardaba por ella.

Al igual que aquella montaña abrazaba al mar en aquel pequeño acantilado, ella de nuevo se aferraba a un soplo tibio de recuerdos, llena de esperanza.

Él volvería…

A veces, percibía como travieso jugaba con su pelo recogido, y entonces volvía a evocar aquellos momentos secretos bañados de su pasión. A él le gustaba desprender aquel pasador de nácar y ver como su cabello rojizo caía sobre sus hombros desnudos, tan blancos como aquella espuma…

Muchas tardes era ella la que soltaba aquel broche, imaginando que eran sus manos y permitiendo que el aire liberara aquellos mechones que no entendían de ausencias.

Rozando con la yema de los dedos sus mejillas, contemplando aquel horizonte, dejaba que aquella brisa borrara la nostalgia que a veces la invadía.

No tenía ninguna duda, aquel viento era él, y pronto volvería…


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jueves, 19 de mayo de 2011

LO SIENTO PERO NO PUEDO MANTENERME AL MARGEN. DE ELECCIONES Y ACAMPADAS. MAYO 2011


BUFFFFFFFFFF, a ver por dónde empiezo.

Hola, me llamo Ana y lo confieso… no soy de las personas que le guste mucho hablar de política.

Esto para algunos podría resultar hasta extraño teniendo en cuenta que durante años me he dedicado a su estudio, y que a mi padre y hermanos les gusta hablar más de política que a un tonto un lapicero. Pero bueno… sin entrar a explicar mucho el por qué, hace años decidí no participar mucho en conversaciones de esta índole donde todo el mundo parece estar tan seguro en lo que cree…

EHHHHH QUE ESO NO QUIERE DECIR QUE NO TENGA MIS IDEALES. Pero… ¿sabéis como se siente una persona cuando ve que ningún grupo político representa aquello en lo que cree? Y claro el tema es que aquí, en España, aunque está reconocido el pluralismo, los principales partidos con poder son sota, caballo y rey (aunque el caballo y el rey se llevan la palma).

Bueno y que yo soy muy rara y que no, que no encuentro alguien que realmente me represente, aunque he ido saliendo del paso en las votaciones, apostando por los que más se podían aproximar a mi manera de pensar.

Quizás lo peor de estos años ha sido ver como al final el que gobernaba no era de mi predilección y la oposición resultante tampoco… (aunque bueno eso de hablar de la oposición puede sonar a chiste si lo miras con profundidad).

Pero, al margen de la política, tengo que decir que durante años he vivido confiada porque QUÉ LECHES, ESTABA EN UN PAÍS “DEMOCRÁTICO”, que garantizaba a los ciudadanos unos derechos y libertades (valeeeeee también deberes) y de cuyo cumplimiento tendrían que velar los poderes públicos. Así tan confiada he pensado que si algún día decidía rebelarme, ante el incumplimiento de esta garantía, pues podría hacerlo.

Joder ¿Habéis leído alguna vez la Constitución entera? ES UN COÑAZOOOOOOO, pero la parte de los derechos y libertades es hermosa (joder he dicho hermosa, si vamos como un poema jajajajajajajaja, pero bueno que sí que es hermosa, porque teniendo en cuenta los años anteriores a su elaboración fue un logro que no tuviera mucho que envidiar a las grandes declaraciones de derechos).

Pero bueno, sigo, que si no me lio y si empiezo con las batallitas históricas esto se convierte, al final, en el cuento de nunca acabar.

He estado tan ocupada en mi vida, durante estos años, que no le he dado mucha guerra a los políticos que nos gobernaban. Pero sí me he dedicado a observar, sobre todo eso, y que si hay que seguir siendo sinceros, como no vivía mal pues me he ido conformando. Bueno lo de que no me dejaran fumar en los bares me ha jodido mongolón (así somos algunos).

Pero claro llevamos unos añosssssssss en los que las cosas están cambiando tanto…, y no para mejor, desde luego, y ya no hablo del tabaco, aunque joder ana otra vez ha subidooooooooooooo.

SOMOS PARTE DE LA HISTORIA QUERAMOS O NO, YA SEA DE UNA FORMA ACTIVA O PASIVA….

PERO SEA CUAL SEA LA POSICIÓN QUE ADOPTEMOS, NO NOS OLVIDEMOS, SOMOS TESTIGOS DE ELLA…

(Ésta es la parte en la que empezaré a hablar también en plural porque creo que a todos nos ha pasado lo mismo).

De repente hace unas semanas empezamos a enterarnos que en diferentes redes sociales se habían ido creando unas plataformas formadas por ciudadanos descontentos con la situación actual: Democracia Real Ya, No Les Votes, Juventud sin futuro; y desde ellas se nos convocaba a una movilización el día 15 de este mes.

Algo así como ¿Estás descontento con el estado en el que vives? ¿Crees que todos tus derechos se están cumpliendo? ¿Gozas de ese bienestar social del que deberías presumir? ¿Los grupos políticos que nos gobiernan están representando tus intereses o están influenciados por no decir otra cosa por los poderes económicos? ….

Algunas cosas ya eran evidentes pero bueno, lo dicho antes, nos hemos ido callando o hablándolo en pequeños grupos.

Valeeee también cerca de las elecciones algunos hablaban de concienciarnos para no votar a quienes no aseguran un cambio real de esta situación.

Clarooo cerca de las elecciones…. Lo que muchos con ganas de acallar ese descontento están tratando de utilizar en su favor.

Y QUÉ COÑO IMPORTA EL MOMENTO, SI LO QUE IMPORTA ES QUE LA GENTE, GENTE NORMAL, GENTE DE A PÍE, HA DECIDIDO REUNIRSE Y HABLAN DE LO QUE PIENSAN, Y HABLAN ALTO.

Qué sorpresa chicos cuando el día 15 empezó algo que va a pasar a formar parte de nuestra historia, porque muchísimos ciudadanos de una forma cívica se lanzaron a las calles y una vez allí decidieron seguir reunidos…

Si los escucháis no defienden una postura política, ni ninguna afiliación, y no son tan jóvenes como dicen, aunque he visto algún jubilado que todavía sigue ahí, en la puerta del sol, ese sí que es joven para que vamos a decir la contrario, vamos que está mejor que yo jajajajajajaja.

Tampoco he visto radicales agresivos. Me gustaría que tuvierais la oportunidad de verlos, y que no les juzguéis por cómo van vestidos, aunque alguno llevaba unos pantalones que yo necesitaría casi un sueldo para comprármelos jajajajajajaja.

Algunos medios hablan de manifestación…Claro cada cual utilizará los términos que más les convenga, y verá y difundirá lo que quiera o lo que les obliguen a ver, porque pocos son los que están dando la noticia como realmente es. Normalllllll a ver si ahora nos vamos a olvidar que la mayoría de los medios de comunicación están controlados por poderes: políticos y económicos (aunque a veces los confundo mira tú por dónde y no sé dónde empieza uno y dónde termina el otro), y que claro estamos en vísperas de elecciones...

Creo que mejor que atender a estos medios deberíamos querernos un poco más y salir a la calle y observar con nuestros propios ojos…

Y ahora actúan los poderes y quieren prohibir estas reuniones…

BUFFFFFF SIENTO DECIRLO PERO YA NO PODÉIS AHHHHHHHH SE SIENTE porque ahora somos testigos todos y lo que hagáis está claro que va a condicionar mucho más el pensamiento de la gente.

¿Yo? Mira voy a defenderlos y me voy a unir a ellos porque han rozado mis ideales.

Defenderé que han ejercido el derecho a reunirse y que se les debe de respetar, y de paso ya que están reunidos y lo que hablan entre ellos, no es más que la verdad de lo que nos rodea, debemos escucharles. EHHHHH NO SOLO LOS POLÍTICOS, AQUÍ ENTRAMOS TODOS.

Y ME UNO, QUÉ COÑO ME UNO, Y SI PERDEMOS HABREMOS DADO UN POCO DE GUERRA, PERO POR AHORA SEGUIREMOS REUNIDOS HABLANDO ALTO.

¿Ana? ¿Y las elecciones?....

BUFFFFFFFFFFFFFFFF CREO QUE SEGUIREMOS INFORMANDOOOOOO.

Un beso para todos.

Y CLARO NO ME VOY SIN DEJAROS UN POEMA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Artículo 21 DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que solo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.

miércoles, 18 de mayo de 2011

LOS RELATOS DEL VIENTO. 4. PINTANDO EL VIENTO.



“La posibilidad de ser feliz equivale a no tener historia…” (Javier)

Ha pasado tiempo desde aquel día en que el septentrión me separó de la última hoja de mi árbol, y aunque de vez en cuando recibo noticias de ella, ningún viento, desde entonces, ha conseguido devolvérmela.

Soy feliz sabiendo que ella lo es.

A veces, la imagino recorriendo en su vuelo este mundo inmenso, descubriendo una belleza que de haber permanecido aferrada a mi árbol nunca hubiera disfrutado.

Mi árbol…

Cada vez que veo mecerse sus ramas llenas de hojas nuevas, mi gato y yo la recordamos, aunque últimamente el viento se ha tornado cálido, separándome más de ella.

Aún así, a pesar de la distancia, puedo percibir en mi interior cómo comparte conmigo todo lo que está descubriendo.

Sí, soy feliz sabiendo que ella lo es.

Hoy fue una brisa en el atardecer, pero en lugar de hablarme de mi hoja, lo hizo de aquella extraña pareja que sentados de espaldas al mundo, mientras se abrazan, contemplan todo.

Ni siquiera sabré de qué color tienen los ojos, y la historia acabará perdiéndose en ese abrazo, pues fuera de él lo demás es tiempo, instantes fugaces.

No importa que el viento levante las faldas de las damas que pasean delante de ellos, o que agite sus sombrillas mientras las olas del mar se rompen contra un faro pintado de colores... porque su vuelo, aunque aún no lo sabe, también es fugaz.

Ha caído la noche prometiéndome una templanza…

Las ramas de mi árbol permanecen dormidas, pero sé que lejos de aquí mi hoja no ha cesado su viaje y ellos dos siguen aún abrazados.

Quizás mañana llegue mi viento y al atardecer te visite para hablarte de mí...


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