Una vez, siendo niña, sentí la soledad de su resplandor, aquel brillo perdido en la inmensa oscuridad, sólo quebrada por el leve fulgor de las estrellas, sus eternas compañeras. Aunque nunca negué su belleza, no pude evitarlo, me compadecí tanto de aquel extraño destierro que en mi inocencia, fui haciendo mío y me imaginé que era una mujer...

lunes, 30 de marzo de 2009

EL REGRESO DE LA FORASTERA.


Que lo sé, que ya la teníais olvidada.

Pero no me que ha quedado otro remedio que hacer gala de nuevo de este título que, tan gentilmente, me ha otorgado la gente de mi pueblo.

Os contaré que debido a mi alergia tengo que acudir periódicamente al medico, sobre todo a por recetas.

Imaginaros si es pequeño mi pueblo, que sólo tiene un consultorio, y sólo tenemos una doctora y un enfermero.

Aunque no somos muchos, ir a la consulta supone por lo menos perder dos horas de tu vida allí, porque no te dan cita y tienes que pedir la vez como en las tiendas.

No vale hacerte ilusiones cuando llegas y ves que hay sólo dos personas esperando. La mayoría de las veces cada una ha dado la vez a otra en la panadería, que a su vez ha dado la vez a otra en el estanco, que a su vez ha dado la vez a otra en el "todo a cien" (que mi pueblo es pequeño pero tenemos), y así sucesivamente. Total, que cuando llegas tienes dos, pero cuando crees que te va a tocar tienes quince más.

Y, encima es que siempre son las mismas asiduas de siempre. Y hablo en femenino porque en mi pueblo los hombres gozan de muy buena salud. Eso, o que tienen miedo a ir, o que mandan a sus mujeres por ellos (que también podría ser), o que prefieren soportar el dolor físico al dolor espiritual que supone la espera en la sala de la consulta. Sea como sea es otro misterio de mi pueblo, pero si venís y vais al médico podéis comprobarlo.

La verdad es que a mi estas asiduas me recuerdan un chiste, que cuando vas al médico y ves que falta una y preguntas por ella, las demás te contestan que no ha venido porque está enferma.

Hace un par de días no me quedo más remedio que bajar a por mis gotas para la nariz, y decidí ir de las primeras.

Cuando llegué todavía no habían abierto el consultorio, y llegábamos a la vez una asidua, a partir de ahora "asidua nº1" y yo, que como soy muy educadita, la dejé que pasara la primera.

Después de mi , vino otra forastera, más forastera que yo (tan sólo lleva un par de meses viviendo aquí), y al poquito llegó la doctora.

En seguida paso "la asidua nº1", y yo tan contenta. Pero, ay amigos que de repente aparece otra asidua, a partir de ahora "asidua nº2" y pregunta por la "asidua nº1". La contesto que ha pasado a la consulta, y se sienta sin pedir la vez. Y yo, toda ingenua, pensando "pues habrá venido a buscarla".

De pronto sale "La asidua nº1" y nos levantamos a la vez la nº2 y yo. Y de verdad que la escena se puede decir que era como la de "Duelo al sol": nos miramos a los ojos, y empezamos a avanzar hacia la puerta de la consulta. Pero yo no saque mis pistolas, y cuando vi que se me iba a adelantar, con educación, siempre con educación la dije "Perdone pero me toca a mi".

Y "la asidua nº2" me contesta: "No si es que "la asidua nº1" tenía que dar la vez por mi".

Y yo la respondo "Pues a mi no me la ha dado y lo siento, pero paso yo". Y es que, de verdad, estoy harta de estos caciquismos de pueblo, joder. Que quien quiera la vez, venga y la pida.

Bueno pues según entro escucho a "la asidua nº1" decir "No si a tu casa vendrán, que de ella te echarán". Buffffffff madre mía, pena de pistolas, de verdad. Me di la vuelta la miré y con tranquilidad la respondí "Pues a la mía puede venir cuando quiera, que siempre será bien recibida" y muy dignamente pase a por mis recetas.

Pero la historia no acaba aquí.

Cuando salgo, resulta que entra la "asidua nº2" y me quedo mirando a la forastera más forastera que yo.

Ni ganas tuve de decirla nada, pobrecilla, seguro que mientras estaba dentro, la comerían la oreja, y al final, la pobre pues para evitar conflicto, dejo que pasara. Pero ya la hecho miembro de mi banda, y estoy a ver si me la encuentro por la panadería para pedirla que se una a mi, y de paso hacerme amiga de ella, porque si las forasteras no nos unimos al final mi pueblo se va a convertir en un pueblo sin ley.


Un besito para todos y feliz comienzo de semana.











sábado, 28 de marzo de 2009

ANA Y SUS RIDICULISMOS. EL DURO CAMINO A LA ADOLESCENCIA.




Lo prometido es deuda, pero antes de nada quería daros las gracias a todos, por vuestros ánimos y por vuestras sonrisas. Me encanta que la gente sonría, y que sepáis que con vuestros comentarios a mi me habéis arrancado más de una carcajada.

Para los que estáis preocupados por mi, que sepáis que bueno, ahora llevamos un par de días muy tranquilos. Ojalá sigamos así.

Y ahora voy a empezar.

Ya visteis mi infancia, sí señores era la pupas, pero es que como decíais algunos en todas las casas tiene que haber una, y yo me gané a pulso ese título.

Tanto era así que a mis padres les daba miedo que saliera de casa. Por eso a veces pienso que no sé cómo les convencí para que me dejaran a los trece años ir de campamento

Bueno, lo de ir de campamento es un decir. Cada vez que me acuerdo de aquellos 15 días en Ronda, no me queda más remedio que reírme

- Segundo día de campamento: brecha en el brazo con la correspondiente puesta de la inyección antitetánica.

- Primer domingo: cólico tripero por empacho de merengues con el correspondiente tratamiento purgatorio.

- Penúltimo día: Tortículis aguda. Un niño quiso tirarse a lo bestia en la piscina, no calculó bien y se cayó encima de mi cabeza. Tratamiento: tenían que haber matado al niño, eso me hubiera consolado.

Aunque las visitas a la enfermería me tuvieron bastante ocupada, se podría decir que fue el campamento el que marcó mi paso a la adolescencia. Y es que ese paso supuso el despertar al sexo opuesto.

Acordaros que yo venía de un colegio de monjas en el que sólo estábamos chicas. Vamos, que era tonta, pero tonta tonta y con los únicos chicos que me había relacionado eran mis hermanos y mis primos, y ellos como que no me despertaban nada.

Ayyyy el sexo opuesto... Allí conocí a Ricardo. Fue mi primer noviete, aunque sólo fuimos novios durante una noche, pero qué noche, con él tuve mi primera experiencia sexual: me dio la mano.

Vale, fue muy light, lo reconozco. pero nuestros corazones latían cual corazones desenfrenados. Por lo menos el mío, porque al día siguiente llegó el desengaño amoroso, yo me quedé sin novio y una compañera de habitación lo ganó (el consuelo es que a ella también le duro una noche y después no se cuantas la siguieron).

Vuelta del campamento, me sumí en ocupar mi papel de reciente adolescente y las primeras tareas a desempeñar fueron preocuparme por el qué te pones, y como te peinas.

En cuanto al qué ponerme, mejor dejamos este punto de lado. Era una hortera, pero una hortera condicionada por la moda de los ochenta, que conste. Echar un vistazo si no me creéis a revistas de esa época, si es que se llegaron a llevar pantalones acolchados.

En cuanto al cómo me peinaba. Entonces la bomba era Mecano. Qué mona Ana Torroja con el pelo tan cortito. Yo, lo llevaba muy largo y convencí a mi madre para que me lo cortaran como a ella

Y de verdad que entonces Luis, el peluquero de mi madre, le puso mucho empeño, y salí hasta contenta, con mis pelillos de punta. Pero ay dios cuando me lavé la cabeza. Yo, tengo el pelo rizado, imaginaros que me pasó, parecía una loca,con todo el pelo encrespado y aquellos pelillos que me mataban porque no había forma de dejarlos colocados en su sitio sin que se movieran. Parecía La dama de Orleans antes de la quema.

Madre mía hasta que conseguí que me creciera, y pude tener una melenita tipo lacayo medieval, con flequillo y todo. Entonces no había ninguna cantante que yo recuerde que lo llevara así, y busqué un nuevo tipo de música, alternativo, y claro le tocó a los Beatles y su música de los sesenta y setenta

Como siempre he sido de culo inquieto, mientras esperaba a que me creciera el pelo, encontré una diversión que en aquella época era el deporte nacional entre los adolescentes: LUCHA LIBRE CONTRA EL ACNÉ. Y digo libre, porque a mi nadie me coaccionó nunca para hacerme esas maravillosas escabechinas en la frente haciendo explotar esos granitos que acompañan la pubertad. Qué entretenidos que eran. Os puedo asegurar que me hice toda una experta.

Y es que hay que ver que dura puede llegar a ser la adolescencia, sobre todo sentir esos cambios en tu cuerpo, esa metamorfosis que llega incluso a doler

Qué mujer no recuerda el día que su madre le compró su primer sujetador, y la vergüenza que pasó cuando al llegar a casa, con una mirada picarona esa madre le decía a tu padre "Cariño dile algo a Ana, que ya hemos ido a comprar su primer sujetador", y tú ahí con esa especie de coraza y sintiendo como tu padre te mira y le ves una lagrimilla en los ojos. Y tú, pensando "Papi no llores si la que tendría que llorar soy yo que esto va a ser una condena de por vida".

Y eso con el sujetador, que a mi cuando me bajó la regla, les faltó hacer fiesta en casa. Y para no olvidarlo fue un siete de julio "San Fermín" Era domingo y mi madre no tenía ni una compresa, y tuve que bajar a casa de la droguera a pedirle que por favor me vendiera un paquete. Pero es que lo peor no fue eso. Lo peor es que a mi me gustaba el hijo de la droguera y cuando llegué a su casa sólo estaba él. Menos mal que Luis era dos años más mayor que yo y tenía más experiencia en la vida, y en cuanto me vio llegar y lo colorada que me puse, no tuve ni que decirle a qué iba. Y menos mal, porque lo mío hubiera sido como en las películas, me hubiera llevado de todo menos las compresas.

Sin duda lo mejor de aquella época fue cuando me quitaron las botas. Y claro cómo voy a poder olvidar los primeros zapatos de tacón que me compré. Qué bonitos eran, y que poco duraron. Me cargué uno al poco de extrenarlos, bajando cómo no, una escalera, pero del metro de Atocha y en hora punta. Os los puedo prometer. Ya podéis imaginaros como fue, me tropecé, aunque lo bueno es que no llegué a caerme del todo. Si me caigo del todo me muero de la vergüenza.

Porque cuando uno empieza a ser adolescente otra cosa no, pero vergüenza siente mucha. Y yo aquel día vergüenza pasé un rato, porque íbamos a sol de compras, y hasta allí tuve que ir fingiendo que no me faltaba el tacón que salió disparado y se quedó perdido en algún recoveco de la estación de Atocha. Y claro lo primero que hicimos mi madre y yo fue ir a una zapatería a comprarme otros zapatos, esta vez planitos muy planitos (Pasé algún tiempo antes de volver a usar tacón).

Y es que quién ha nacido patosa nunca se olvida de sus orígenes. Y, claro en aquella época sí que hubo algunas caídas,aunque esta vez los lugares en los que sucedían fueron diferentes. Con cariño recordaré las caídas en las primeras discotecas a las que con dieciséis años nos dejaban entrar, los resbalones por la calle, porque claro sales más, y alguna que otra caída en el instituto. Qué tierna me pone recordarlas

Lo bueno de mi adolescencia es que si bien las caídas y golpes disminuyeron bastante, fueron peores esas caídas emocionales, ese sentir vergüenza por todo y por nada, que me hacía parecer tonta, que me hacía parecer ridícula, pero que hoy cuando las recuerdo me arrancan, como vuestros comentarios, más de una sonrisa.

Un besito para todos y feliz fin de semana.

Perdón, antes de irme tengo que hacer algo. El otro día Ana y su blog "El Blog de SILPANA. Otro blog, el mío de sentimientos" http://lacocinadesilpana.blogspot.com/, me otorgó un premio, que lleva implícito un meme.



Yo normalmente suelo compartir los premios con todos los que entráis, y me seguís, pero esta vez voy a hacer un excepción, ya que el meme que lleva este premio me ha parecido todo un reto, y ya sabéis que yo soy mujer de retos y porque para mi tocaya se que también ha tenido que ser difícil sacarlo, y por respeto a ella, no puedo hacer sino corresponderla.

Hay que contestar a lo siguiente

1) EL TRABAJO O PROFESIÓN MÁS RARO O ATÍPICO QUE HE TENIDO: No sé si es muy atípico, pero poco común un poco: recoger manzanas en una finca varios veranos. Joder aprendí hasta llevar un tractor.

2) DECIR 4 COSAS QUE ME LLEVARÍA SI ME FUERA A VIVIR A UNA ISLA DESIERTA Y POR QUÉ: Lo de llevarme cosas me ha matado, pero bueno, a ver

-Un Kit de supervivencia hipermega completo con de todo. Porque con lo desastre que soy sé que lo necesitaría

-Por supuesto un reproductor de música con pilas inagotables, porque si encima voy a estar sola y sin música, me moriría seguro.

-Libros a punta pala. Necesito leer siempre

-Un muñeco hinchable para por lo menos hablar con él. He dicho que por lo menos, que por lo más...

3) DECIR QUIÉN ME HA PREMIADO Y QUE 4 BLOGGERS ME LLEVARÍA A ESA ISLA. ESOS BLOGGER SON LOS QUE RECIBEN EL PREMIO Y PUEDEN SEGUIR PASÁNDOLO

Quién me ha premiado ya lo he dicho, mi querida tocaya Ana, en la que coincidimos en muchos blog y a la que visito con frecuencia porque publica unos relatos de mucho gusto. Y además quién no lo sabÍa es la sirena de los blogs

Y bueno ahí voy, y lo hago con cariño y pensando que realmente me iría a esa isla:

-A Ana, precisamente porque es enfermera y teniendo en cuenta lo pupas que soy se que me ayudaría mucho cada vez que me pasara algo malo. http://lacocinadesilpana.blogspot.com/

-A Arwen y su música de los ochenta. Es que me gusta mucho la música de los ochenta y ella encima que nos explica el origen de los grupos, su evolución, nos trae hermosos vídeos para que disfrutemos de la música. http://foreverochentas.blogspot.com/

-A Pedro y su blog En Serio y en Broma porque con los pocos recursos que encontraría en esa isla seguro que me ayudaría a preparar ricas recetas divirtiendome de lo lindo, y porque seguro que me pondría algún anagrama que haría que las horas pasasen más rápidas. http://enserioenbromayenlacocina.blogspot.com/

-A Veronika y su blog Momentos de Lujuria. Para esas noches largas, largas, largas. Como escribe la jodía. http://veronika-lujuria.blogspot.com/

De todas las formas me salto un poco las reglas, porque de verdad, esto es muy duro, y os invito a todos, pero todos todos, a que os llevéis este premio, con la condición de que lo publiquéis y contéis también qué os llevaríais a esa isla. Así os conocería mejor. Y ahora sí, bufffff que entrada más larga.


UN BESO PARA TODOS Y FELIZ FIN DE SEMANA.

jueves, 26 de marzo de 2009

EL SEPTIMO CUENTO DE LA LUNA OSCURA. EL HOMBRE QUE ODIÓ LA LUNA.






En el comienzo de la noche de nuestro cuento, un matrimonio de mercaderes, iban rumbo de nuevas ciudades para realizar su comercio. La mujer estaba embarazada.

Era mucho el cansancio que ésta sentía, de tantos días de viaje, que rogó a su buen marido descansar en un claro de un bosque que estaban atravesando. Éste no lo dudo ni un momento ¿ Qué no haría por su compañera, por su vida, por su amada?.

Mientras se preparaban para pasar la noche nuestro mercader sintió en su interior que algo malo pasaba. Y, ya caída la noche, vio como su mujer comenzaba a desagarrarse en sus entrañas.

Y, aunque hubiera dado la vida por ella, no consiguió salvarla.

Así nació aquel niño, entre sangre y lágrimas, de madrugada.

Por un momento el mercader pensó dejarle a su suerte. Le odiaba. Pero se sintió vigilado, era la luna que con su brillo y su luz le amenazaba. Y por miedo, le recogió en sus brazos , le ayudo a respirar, y en su primera bocanada, el despertar a la luna blanca. Y, en su último destello, ya llegando el alba, la promesa de la luna de que a ese niño amor y protección nunca le faltara.

Cada noche, la luna visitaba al niño, y era testigo de como el padre su amor le negaba. Y cada noche hablaba con el hombre y estas palabras pronunciaba: "Lloras por la muerte de tu mujer, y no lloras por el cariño que niegas. ¿Pues no ves que es el mismo amor, y que no hay diferencia?"

Pero el mercader no escuchaba, y cada día su odio y rencor por el niño aumentaba. Y mientras nuestra luna con el niño jugaba, el mercader sólo oía las carcajadas. Y también las odiaba.

Hasta que una noche no las soportó más, y amenazo a la luna de que si volvía a acercarse al niño, le mataría al llegar el día.

Y la luna por miedo a que aquello sucediera, dejo de visitar al niño. Fue el tiempo de luna nueva.

La casualidad de la vida, hizo que una noche, el mercader y su hijo pasaran cerca de aquel claro, y aunque el hombre lo dudó al final decidió parar allí.

Aquella noche salió una luna más brillante que ningún día. Y el niño al verla, le extendió los brazos, y el padre al verla juro que si se acercaba cumpliría su promesa.

Ante el abandono de la luna, el pequeño comenzó a llorar hasta tal punto que su pequeño corazón se quebró. Y al sentirlo, la luna le dio un regalo. En su brillo, la imagen de su madre, acercándose a su niño, recogiéndole con tanta ternura que el llanto del niño se apaciguó y por un momento sintió la calidez de los brazos de una madre. Y en ese regozijo se murió.

El padre al verla sintió tal emoción... No podía creerlo, era su mujer, su amor. Gritó su nombre, pero ella no le habló, tan solo le miro con pena y, con más fuerza apretó a su niño contra su corazón.

Cuando la madre y su hijo se fueron, el mercader comenzó a gritar con el dedo amenazante "tú, luna, tú tienes la culpa"

Y apiadada de ese hombre porque no veía más allá de la falta de amor que sentía, quiso acercarse a él, tenderle su mano blanca. Pero el hombre no quiso el consuelo, y se quedó en ese claro odiando.

Hasta que el odio y los años acabaron con su vida.

Pero cuentan algunos, que la noche que murió nuestro mercader, bajo el destello de la luna se vieron tres figuras, una madre, un niño, y un hombre.

Y yo necesito creer que ese hombre, sí ese hombre, era el hombre que tanto había odiado a la luna.

martes, 24 de marzo de 2009

ANA Y SUS RIDICULISMOS. LA INFANCIA.





Y es que siempre lo he dicho, yo en vez de ser Ana y sus circunstancias, soy Ana y sus ridiculismos.

Claro, y ahora, llamarme exagerada, pero en 36 años, acumulo una cantidad tal con la que podría llenar un libro entero.

Llevo unos días en los que mi papi ha empezado a darnos guerra, y claro, cuando noto que el ánimo me flojea un poco, no hay nada mejor que recurrir a este archivo que atesoro.

Me levanta el ánimo, qué queréis que os diga. Yo soy así, intento sacar siempre el buen humor, aunque, a veces, sea difícil. Y que mejor que reírse de uno mismo.

Ya cuando nací,lo hice dando la nota, además de nacer prematura, nací con las orejas pegadas a la cabeza. Sí, ahora las tengo normales, algo pequeñas, pero al fin y a cabo normales.( Me puedo hasta poner pendientes Ja ja ja ja). Pero entonces se armó un revuelo en el Hospital de la Paz, y todo el mundo quería ver a la hija de Mister Spock.

Luego, cuando consiguieron sacarme del hospital, ocurrió algo que me acompaña en cada boda, bautizo y acontecimiento familiar: Me convertí en la superllorona del Barrio de las Margaritas.

No había forma de hacerme callar, y mi padre, el pobre, que trabajaba mucho entonces, estuvo a punto de mudarse a un hotel.

Si entonces hubiera existido la denuncia por contaminación acústica, estoy segura que mis padres se hubieran mudado al juzgado, con lo que, a lo mejor, mi padre hubiera dormido mejor.

Sí, volverlo a decir, que soy una exagerada, que lo bebes todos lloran. Una leche, que yo nunca he sido normal, y en casi todas las fotos que tengo hasta los cinco años, salgo berreando.

Dejando gritos y lamentos a un lado, en esa infancia sí puedo decir que me ocurrieron cosas más normales de crios: algún que otro empacho de canicas, obturación de los conductos respiratos debido a la misteriosa aparición de una tapa de un bolígrafo byc (byc cristal que escribía normal), y claro no puedo olvidarme de lo que ya os conté, píes planos y valgos.

Y creo que debido a este problema en mis píes,me empezaron a pasar las "mejores cosas". Creo que si miráis mi pasado podéis encontrar más de 100 caídas. Si no os lo creéis sólo tenéis que echar un primer vistazo a mis rodillas, luego,si queréis precisar más, tendréis que buscar en codos, y algunas otRas zonas del cuerpo humano. Tengo cicatrices a punta pala, y no os creáis que no he presumido de ellas. Ahora, puedo decir orgullosa, que nunca me han tenido que coser.

Y es que he sido muy patosa (vamos, y lo sigo siendo). Y es que no hacía más que levantarme de una caída y ya estaba otra vez en el suelo.

Si pudiera agrupar las caídas por los parajes en los que acontecieron, lo haría de la siguiente forma:

EN LOS COLEGIOS: Y digo colegios, porque fui a varios. Recuerdo que una vez, a la salida de clase, en mi primer colegio, cual pelota, acabé rodando por las escaleras de entrada. Creo que las personas que allí estaban, no habrán olvidado ese día, no sólo por lo espectacular de mi caída, sino porque mostré en todo su blancura mis braguitas de ganchillo.

Cuentan que ese día en las mercerías muchas madres iban en busca de esas bragas tan resistentes y que se agotaron. Nota: vale aquí he exagerado un poco, lo siento.

Algún tiempo después me cambiaron a un colegio de monjas. No os riáis joder, tenéis que entender a mis padres, ellos pensaban que allí enseñaban bien, y además casi todas las monjas eran enfermeras y visto el cuadro con su hija, pensaron en mi salud, sobre todo.

Que yo recuerde en ese colegio me caí en el patio, en el gimnasio, en clase, también por las escaleras, incluso en la capilla un día de misa.

Si tuviera que quedarme con una me quedaría con la del gimnasio.

Fue por la tarde, nos encontrábamos todas dispuestas a saltarnos las unas las otras (es que mi colegio sólo era de chicas. Os lo vuelvo a pedir, nada de cachondeo).

De repente llegó mi turno y cuando fui a saltar me di cuenta que la chica que iba a aguantar mi peso era dos cabezas más mayor que yo. Y, claro, me asusté y le dije a la profesora que cómo iba a saltar a "La Palote", que así la llamábamos, que como no se pusiera de rodillas lo iba a tener difícil.

Pero mi profesOra toda segura y depositando una confianza ciega en mí, me dijo "Ana tú puedes".

Yo seguía convencida de que no podría, pero cómo iba a decepcionar a alguien que confiaba en mi. Así que no lo pensé dos veces, y me lancé al salto.

La imagen fue algo así: en menos de un segundo "la Palote" se retiró acojonada cuando yo ya estaba en el aire, y el porrazo que me metí, al caer, me costó estar tres semanas en casa acompañada de una escayola.

Es que mi profesora se confundió, para que luego digan que no se equivocan algunos profesores, y en vez de darme a mi ánimos se lo tenía que haber dado, ya sabéis a quién, pues a "la Palote"

EN EL MERCADO DE MI CASA: Sí ya se que parece raro, pero es cierto. Tendría más o menos 6 años, y me acuerdo que estaba jugando afuera en una cuesta que había. De nuevo, mis pies me fallaron y baje la cuesta patinando con la barbilla. Esto sólo me costó un desprendimiento de los músculos de la mandíbula y cogerle un pánico a esa cuesta cada vez que iba al mercado con mi madre. Qué dolor, esa sí que me dolió. Tuvieron que llamar y todo a una ambulancia porque perdí el conocimiento (todavía no lo he recuperado al 100%).

EN LAS ESCALERAS DE MI CASA: Seguro que ya estáis pensando que las escaleras no son lo mío. Pues tenéis razón, no lo son.

Recuerdo cuando me escayolaron el píe por el famoso salto de "La Palote". Yo bajaba las escaleras con las muletas,y de repente subió un niño pequeño corriendo y sin querer me dio en la muleta que salió disparada. Acabé bajando a saltos, por supuesto sobre el píe escayolado.

Lo más gracioso es que ese día bajaba al médico para quitarme la escayola, cosa que no ocurrió hasta pasados otros 10 días.

EN EL PARQUE DE MI CASA: En una ocasión me encontraba pasándomelo bien en los columpios. Cuando llegó un niño muy malo (el hijo de la peluquera) y me quitó del columpio.

Me acuerdo que me puse delante de él y le dije que si no se bajaba yo no me quitaba de delante de él (ya entonces empezaba a salir mi carácter justiciero). Y el malo malísimo cogió impulso y me dio con todo el asiento del columpio en la frente. Otra vez, inconsciente, al hospital en ambulancia, y resultado: dos protuberancias a modo de huevos en la frente y por supuesto, menos conocimiento.

Y así más o menos a grandes rasgos fueron los ridículismos de cuando era pequeña. Y que sepáis que me he dejado alguno en el tintero, pero veo que esta entrada es muy larga y no os quiero aburrir.

Ahora os anuncio, como siga mi papi chungo, proximámente ANA Y SUS RIDICULISMOS. EL DURO CAMINO A LA ADOLESCENCIA. Y que coño, aunque no esté mal, también os lo voy a contar.

Un besito para todos
.

domingo, 22 de marzo de 2009

LAS REVISTAS Y YO. HISTORIAS DE UNA PELUQUERÍA





Se podría decir que no soy una lectora habitual de revistas.

Sinceramente prefiero un buen libro y, por supuesto leer vuestros blogs (toma cariñin que os mando a todos).

Pero, hay veces que, bueno, les echo un vistazo. Suele ser cuando voy a la peluquería.

La verdad es que ir a la peluquería suele ser todo un ritual, y si no imitas el comportamiento de tus compañeras de especie, puedes ser declarada rebelde, y acabar sintiéndote un poco "bicho raro".

Y aunque siempre llevo conmigo un libro, entre el miedo a que se me manche de tinte, y el miedo a ser rechazada, suelo acabar cumpliendo el dicho de "Donde fueres, haz lo que vieres.

¿Y qué hay que ver? Pues revistas.

Además si no lo haces, yo tengo la sensación de estar obligando a mi peluquera a que me de conversación. Y una conversación con ella fuera de "¿Qué tal te va todo" y de "¿Qué te vas a hacer?" puede resultar peligrosa, sobre todo cuando ves que no tiene muchas ganas de hablar, y hay tijeras de por medio.

Y qué queréis que os diga, con el pelo de una no se juega, y con el mío menos.

A veces, viene bien ponerte un poco al día de la prensa rosa, sobre todo cuando tienes amigas enganchadísimas, y sabes que cuando estés con ella sacarán algún tema de famoseo.

Y como las quiero mucho, intento absorber, en los minutos que tardo en pasar las hojas, todo lo que puedo, aunque al final siempre acabo metiendo la pata, confundiendo los nombres, las profesiones de todos esos personajes variopintos. Y entonces ellas me miran como compadeciéndose de mi, con cara de "pobrecita, está perdida".

Pues claro que estoy perdida.

Pero vamos a ver ¿es que no fue suficiente aprenderme todos los nombres de los reyes de España, y de los visigodos?, que encima, ahora, tengo que aprenderme una sarta de nombres que cada día que pasa aumenta. Buffffff madre mía esto es peor que el colegio y que la universidad.

Claro, y luego pasa lo que pasa me aburro y acabo prestando más atención a las recetas de cocina (que nunca hago porque se me olvidan, y porque la cocina como que no es lo mío, y no porque cocine mal, sino porque cocino poco) y a los trucos de decoración que muchas veces no me valen nada porque hay que ver los pedazos de casa que sacan, y claro luego veo la mía tan pequeñita, pobrecita de ella...

Algunos os preguntareis si también leo el horóscopo. No, señores mío, no lo leo desde hace un años tres meses y veintidós días.

Aunque tengo que deciros que hay ocasiones en las que sí aparecen algunos artículos que llaman mi atención, y con los que me rió mucho. Suelen ser los que tratan de las relaciones entre hombres y mujeres.

Esta vez el objeto de mi diversión ha sido un artículo del Cosmopolitan "50 DATOS DIVERTIDOS SOBRE AMOR Y SEXO"

Pero no os voy a traer aquí los 50 datos, sólo os voy a reproducir los que más me han llamado la atención.

PRIMERO: EL MIEDO A BESAR SE LLAMA "FILEMATOFOBIA".

Toma pedazo de palabra. ¿Pero es qué hay alguien que tenga miedo a besar fuera de los nervios del primer beso?

Bueno, pues gracias a Dios os informo que yo no sufro esa fobia y espero que vosotros tampoco.

SEGUNDO: ESCRIBIR UNA "X" PARA SIMBOLIZAR UN BESO PROVIENE DE LA EDAD MEDIA CUANDO LA GENTE ANALFABETA UTILIZABA UNA "X" EN LUGAR DE LA FIRMA, Y LUEGO BESABAN LA MARCA COMO SÍMBOLO DE SINCERIDAD.

No digáis que no os traigo algo de historia. Fijaros que yo este dato lo desconocía y me ha resultado interesante.

TERCERO: LA MITAD DE LOS HOMBRES AFIRMA QUE PODRÍA ACOSTARSE CON UNA MUJER SIN BESARLA NI UNA VEZ, PERO TAN SOLO UN 14% DE LAS MUJERES LO HARÍAN.

Hay que joderse, y perdón la expresión, pero esos porcentajes no saben lo que se pierden.

Si es que hasta Julia Roberts acabo besando a Richard Gere en "Pretty Woman".

CUARTO: AL PARECER EL 70% DE LOS CHICOS CREE QUE A LAS MUJERES LES GUSTA BESAR A UN HOMBRE CON BARBA INCIPIENTE.

Claro como ellos no se tienen que levantar al día siguiente con la nariz y la barbilla pelada.

A afeitarse todos bien. Es una orden.

QUINTO: OLVIDATE DE HACER JOGGING. PUEDES QUEMAR HASTA 26 CALORÍAS CON UN BESO DE UN MINUTO. A QUEMAR CHICAS CALORÍAS.

Pues a mi no me parecen tantas, pero bueno, tampoco se ganan, así que a besar todo el mundo, sobre todo después de una comilona.

SEXTO: CASI UN TERCIO DE LOS HOMBRES DICE QUE BESAR A OTRA MUJER NO ES UNA INFIDELIDAD. EL 89% DE LAS MUJERES CREE QUE SÍ LO ES.

No sé, supongo que será porque las mujeres consideran, en su mayoría, que besar es un acto de entrega.

La verdad, pensaba que al respecto, los porcentajes estarían más igualados.

SEPTIMO: LAS MUJERES QUE LEEN NOVELAS "PICANTES" (y lo prometo en la revista han utilizado esta expresión) TIENEN SEXO EL DOBLE DE VECES QUE LAS QUE NO LAS LEEN:

Ante esto qué puedo decir, pues nada, que voy a tener que aumentar mi biblioteca de libros ¿cómo era?, así "Picantes" ja ja ja ja ja.

Y si os dais cuenta de los hombres no dicen nada. Claro, será por el mito de que ellos siempre están dispuestos. Aunque bueno de ese mito y de otros si queréis hablamos otro día, o más días.

Seguro que encuentro alguna revista en mi próxima visita a la peluquería que me aclare algo más al respecto.

Un besito para todos muy fuerte y feliz comienzo de semana.


Ahora para acabar, VOY A COMPARTIR CON TODOS VOSOTROS unos premios que me han llegado esta semana. Y SON PARA TODOS LOS QUE ESTAIS AHÍ, PARA TODOS, TODITOS TODOS. Así que ir haciendo huecos en vuestros blogs.


El primero me viene de la mano de Luna y su blog "El Rincón de la Música"
http://luna-elrincondelamusica.blogspot.com/

Y es que esta luna es única. Y me encanta visitar este blog porque pone buena música la niña.




Se supone que quién lo acepte tiene que poner el enlace en su blog de quien se lo entrega, Contestar 6 preguntas y pasar el premio a 5 blog.

Las preguntas son:

1- Libro favorito: bufff que difícil, cada día digo uno. Venga hoy le ha tocado a "Cien Años de Soledad"

2- Artista favorito: Es que mira que son dificiles algunas cuestiones. Venga me quedo con Silvio Rodríguez.

3- Cancion Favorita: No puedo, lo siento, tengo muchas, muchísimas.

4- Actor favorito: Dustin Hoffman

5- Actriz favorita: Sandra Bullock

6- Color favorito: Negro.


EL SEGUNDO ME VIENE DE LA MANO DE JUAN Y SU BLOG "ESTADO DE ANIMO"
http://estanimo.blogspot.com/

¿Qué puedo decir de Juan? ¿Qué no le conoceis? Pues no sabeis lo que os perdeis. A mi me encanta su blog, y vamos evolucionando. Todavía se pregunta por qué le siguen más mujeres que hombres.




Se supone que los requisitos son los siguientes: Elegir al menos 7 blogs o sitios de Internet que, por su calidad, su afinidad o cualquier otra razón hayan conseguido establecer un vínculo que desees reforzar y premiar con un "no-me-olvides", y enlazarlos en el post escrito, Escribir un post mostrando el premio, citar el nombre del blog o web que te lo regala y notificar a tus elegidos con un comentario, y Opcional: Exhibir el premio en tu blog.


A LOS DOS, Y A TODOS LOS QUE ME MANDAIS REGALOS, QUE SOYS MUCHOS, SE OS QUIERE, Y CREO QUE LO SABEIS. Y MI MEJOR REGALO ES PODER LEEROS, PODER COMPARTIR CON VOSOTROS.

viernes, 20 de marzo de 2009

El SEXTO CUENTO DE LA LUNA OSCURA. EL CANTO DE LOS LOBOS.



Sé que existen muchas leyendas acerca del por qué los lobos aúllan a la luna, pero hoy dejadme que os relate la mía…

En una noche de media luna creciente, un caballero hastiado de la batalla viajaba solo en tierras extrañas, buscando su destino: encontrar de nuevo su hogar.

Se sentía cansado y decidió hacer noche cerca de un bosque a orillas del mar, y cuando se disponía a dormir, notó como la tierra temblaba, y al incorporarse para ver qué sucedía, vio como la luna descendía hasta clavarse en aquel océano.

Aunque la luz le cegaba, pudo reconocer la silueta de una mujer acariciando con su cuerpo el agua, estremeciéndose con cada gota, arqueando su espalda y su cuello hacia atrás, mientras miraba al cielo.

Contemplándola, el caballero sintió un dolor en su ser más grande que el del acero que tantas veces le había herido.

No pudo moverse, y su garganta se quedó seca en un grito mudo cuando vio que nadaba hacia la orilla y que allí le esperaba una manada de lobos. Pensó que la atacarían, y no pudo evitar su sorpresa al comprobar que aquel ser empezaba a correr junto a ellos, desnuda y libre, desprendiendo brillos de luciérnagas…

Al día siguiente, el caballero pensó que todo había sido un sueño, pero era tal la herida que le había dejado aquella mujer, que decidió permanecer en aquel lugar una noche más, para asegurarse de lo irreal de su visión.

Y con la noche, cayó de nuevo la luna bajo la mirada de él, oculto entre sombras para no ser descubierto, y cayó de nuevo su dolor, y ante él, la realidad de que nada era un sueño y que aquella mujer y aquellos lobos existían.

Presa ya del amor que se revolvía dentro de él, nuevamente, no pudo moverse, aunque lo intentó con tesón.

Cuando por fin amaneció, el caballero decidió que no podía irse, que tenía que descubrir cuál era el misterio de aquella dama, que sólo aparecía bajo el reflejo de esa luna que le atormentaba.

Así acordó que la siguiente noche intentaría acercarse a ella, aunque la vida le costara, pero aquel día sólo consiguió arrastrar su cuerpo unos pasos, y cada noche alguno más, desgastando su vida, mientras la dama corría por la orilla desnuda y libre, junto a los lobos, sin percatarse de su presencia…

Hasta que fue noche de luna llena, y la dama descendió más vivamente si se puede.

Fue tanto el deseo de amor que sintió el caballero, que de él saco sus últimas fuerzas; llegó a la orilla comenzando a nadar hacia el misterio, hasta que la dama se dio cuenta, y con ojos de pánico grito “no”. Pero él no la escuchó y nadando en el brillo sintió como una fuerza le arrastraba hasta el fondo.

La dama, aún con miedo, nadó hacia él y consiguió arrastrarlo hasta la orilla. Nunca había visto un hombre tan de cerca, y aquel le pareció hermoso, muy hermoso, más que la noche, más que la luna en la que vivía. Sintió, entonces, como se le escapaba la vida, y, sin pensarlo, siguiendo un instinto, poso sus labios sobre los del caballero.

En ese mágico beso de vida aquel hombre gentil consiguió abrir sus ojos, ver de cerca a su amada. Su corazón se llenó de tanto sentimiento que no pudo soportarlo, y en el intento de decir "te quiero" feneció en los brazos de ella. Había encontrado por fin su hogar.

Sintiendo aquella dama blanca como se quebraba algo dentro de su pecho, no pudo evitar llorar y lamentarse, pues aunque no sabía lo que era el amor, ya le amaba…

Y los lobos, que habían sido testigos del encuentro, percibiendo el dolor de su compañera de noche, sabiendo que no podían aliviarla comenzaron a aullar fuerte.

Ella no volvió a correr con ellos.

... Me han contado que en noches de luna llena los lobos vuelven a aquella orilla y sintiendo el dolor encerrado en la luna, lo hacen suyo aullando con su alma…


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jueves, 19 de marzo de 2009

¿ EL FETICHISMO DE LOS PIES?



Yo no sé por qué, pero hay algo que me intriga.


¿Por qué hay muchos hombres que se interesan tanto en los pies de las mujeres?

Y mirad que estoy de acuerdo con qué cada uno busque el erotismo donde más le guste, pero lo de los pies, como que me cuesta. Aunque la verdad no renuncio a un buen masaje de pies, y bueno a algún besito que otro.

Pero la imagen de una persona lamiéndome los dedos de los pies....

Será porque nadie nunca me los lamió en serio, y simplemente hizo amagos extraños para alcanzar otra cosa. Y al final, hasta me sentí incómoda. Seguro que no se habían leído el manual, porque hay personas que dicen que es la leche (y lo reconozco yo tampoco se los he lamido bien a nadie, será por el principio de reciprocidad o el quid pro quo, toma latinajo).

Y claro que sé que es un punto sensitivo pero no sé, se me sigue haciendo raro.

Llegado a este punto, creo que tanto miedo porque nos puedan lamer los dedos de los pies, nos han vuelto a algunas fetichistas de nuestros propios pies.

Aunque yo lo soy de nacimiento.

De pequeña tuve los pies planos y valgos (ya sabéis que yo puestos a tener, si no tengo de todo, no me conformo) y hasta casi los quince años tuve que llevar mis pobres pies encarcelados en plantillas de acero que me llegaban a los tobillos, y en unas horribles botas.

Siempre me he preguntado por qué algún diseñador de zapatos no se toma más en serio el tema del calzado ortopédico. Es que para que sea cómodo o útil, ¿tiene que ser horroroso?.

O, al menos, a mi a los catorce años me lo parecía, la verdad. Sobre todo cuando los niños de mi barrio se reían de mi, y me llamaban boti botilde (maldito un, dos, tres, algún día os pediré daños y perjuicios).

Ahora, tranquilos, no os compadezcáis de mi, que de vez en cuando se me escapaba alguna que otra patada en la espinilla de alguien, y eso me hacía sentirme un poquito mejor.

Bueno, cuando por fin, el doctor trichuelo decidió que mis pies estaban ya curados, sentí una gran liberación, y empecé a mimarlos en demasía.

Y es que, ante tantos años de condena, fue algo extraordinario para mi liberarme de esos grilletes que tanto me han marcado.

No sé cómo empezó todo, pero en casa empecé a andar descalza, y así sigo. Y, claro, ahora diréis todos "No me extraña que la niña ésta se resfríe tanto". Pues sí, puede ser un motivo, pero a mi me encanta y seguiré haciéndolo.

En el aseo diario (upssssss que fino me ha quedado) también me preocupo mucho por ellos, mi piedra pómez, y mis cremitas que luego si no vienen los callos, durezas y demás cosas raras que tanto nos disgusta.

Y, claro los adorno, porque me encanta hacerlo, y siempre, siempre, llevo las uñas pintadas. No con manicura francesa, esa me dura muy poco, casi siempre con colores vivos: negro, rojo, morado.

Me da lo mismo que sea verano o invierno. Siempre las llevo pintadas. Y en verano hasta les pongo brillantitos.

Llegado el momento de salir a la calle, no me queda otra, los engalano de la mejor manera posible, con zapatos, botas, chanclas, sandalias. Me encanta el calzado. Y eso sí que es por todos esos años en los que no pude elegir qué ponerme.

Y, ahora sí, llamarme fetichista que sí que lo soy, o al menos un poquito. Porque a mi me gustan mis pies y mira que me han dado guerra. A veces, incluso me han llevado a sitios a los que no quería ir, pero otras, madre mía, cuánto he disfrutado con ellos, cuánto he bailado, cuánto sigo bailando.

Y seguiré cuidándolos. Sin olvidar que , a lo mejor algún día, alguien comparte con ellos un momento erótico que me hace sentir algo más que incómoda. Entonces a lo mejor ese fetichismo será total.

Un besito para todos.

Y un besito especial en este día para los que celebrais vuestro santo, vuestra paternidad y para los valencianos.

martes, 17 de marzo de 2009

BUFFF QUE DIA MÁS EXTRAÑO HE TENIDO HOY.



Y además que sí que ha sido un día raro.

No sé, yo le echo la culpa a las hormonas (porque le tengo que echar la culpa a alguien, y además así es más divertido).

Malditas y condenadas hormonas. Tengo la convicción de que en primavera se revolucionan y hacen de mi lo que quieren.

O ahora que lo pienso, a lo mejor la culpa, la tiene la primavera. Pues no dicen que la primavera la sangre altera.

No, no lo creo, que a mi la primavera me gusta mucho y yo creo que la frase en cuestión no se refiere al flujo sanguíneo ¿o sí?. Si hay algún médico que lo confirme por favor.

No sé, el caso es que a mi esta estación primaveral siempre me ha gustado. Los días se hacen más largos, puedes salir a pasear, y empieza a apetecer tomar una cervecita en las terrazas.

Lo malo de la primavera es mi maldita alergia, aunque bueno, a esa ya la tengo dominada, me meto los chutes de antiestamínicos por la noche, mis gotas nasales, y al día siguiente como nueva. Dos docenas de Kleanex en el bolso y a comerme el mundo, sin gusto, claro, porque me tiro un mes sin olfato.

Otra cosa que no me gusta de esta estación es que no sabes qué ponerte de ropa. Si sigues con la de invierno, pareces triste y oscura. Y si te pones de primavera, parece que ya llego el verano.

Y es que ya no hacen ropa de entretiempo como antes.

No, si la culpa ahora va a ser de los modistos que se han olvidado de las estaciones intermedias. Mucha Pasarela invierno, mucha pasarela primavera-verano. Es que la primavera ¿ no se merece una pasarela para ella sola?

Joderrrrr como estoy hoy, que os lo digo yo, que estoy rara, y como siga buscando culpables hoy rueda más de una cabeza.

Me desperté tonta perdida, y aunque hoy ha hecho un día de esos que me encantan, he estado de mala leche y con la sensibilidad acelerada.

Vamos que hoy es de esos días que de haber tenido marío (y lo he puesto a posta sin la "d") hoy me hubiera levantado con ganas de tenerla, y cuando al fin lo hubiera conseguido, me las hubiera ingeniado para que me pidiera perdón y hacerle sentir culpable.

Claro escribo esto y ahora resulta que las mujeres sí que somos malas. Pues claro que lo somos, y a mucha honra, pero la culpa la tienen las hormonas (ja ja ja ja ja) y contra natura no se puede hacer nada.

Y si no, como dice mi amigo Juan, mira a Eva, le dio la manzana a Adán, sabiendo que no podían comerla, y el pobre se la comió todo confiado. Pero ¿Fue culpa de Eva?. Yo digo que no, que fueron las hormonas.

Bueno, ante tal revolución hormonal, de estado de animo hiper mega sensible sí se puede hacer algo.

Yo nada más llegar me he puesto la música a tope. Esas canciones que me levantan un poco la moral, y me he salido al patio a respirar un poco a fondo.

Luego, he comido lo que me ha dado la gana, y no me he privado de nada. Mañana me arrepentiré, pero bueno eso será mañana.

Y como no tengo nada más ahora que a rocky para discutir con él, y el pobrecillo sí que no tiene culpa de nada( Es que tengo un perro más bueno....)me le he llevado a dar un paseo.

Y cuando he vuelto me he ido directa al baño y me he dado una de mis duchas de exfoliación total. Que casi me exfolio el alma y todo con el guante de crin. Os lo recomiendo.

Y es que no hay nada mejor que darte una ducha para sentirte más limpia y quitarte las hormonas de encima.

Yo me he quitado casi todas, y hasta huelo mejor y todo.

Un beso para todos, hormonados, por supuesto. Upsss que extraño me ha quedado esto.



lunes, 16 de marzo de 2009

EL QUINTO CUENTO DE LA LUNA OSCURA. LA LUNA Y EL POETA.


Desde aquel instante en el que decidió ser luna, no había podido evitar ser testigo del amor de aquellos que escapaban de su realidad para soñar despiertos, de los que corrían en la noche, despreocupados, gritando mil veces su alma…

Observándolos cada noche, no había logrado mantenerse indiferente, y así muchos de sus sueños acababan salpicándose de aquella pasión; y qué hermosos eran; y cuánto soñaba mi luna.

Entonces, regalaba mil destellos en el primer beso y otros mil en la primera entrega.

Desde aquel instante en el que decidió ser luna, también había sido testigo del sufrimiento de aquellos que no encontraban consuelo, de los que se compadecían en cada grito, en cada lamento por haber amado, convirtiéndose en sombras de su propia existencia.

Escuchándolos cada noche, no pudo renunciar a sentir el llanto por aquel dolor intenso; y en su oscuridad, cuánto sufría mi luna.

Entonces, lloraba mil lágrimas en la primera derramada, y otras mil cuando finalmente se quebraban las almas.

Pero ni el amor, ni el dolor conseguían alejarla.

El amor, le recordaba el suyo, un amor herido que sangraba dulcemente cada vez que el poeta pronunciaba su nombre, porque él conocía su verdadera historia y no se cansaba de contarla en cada noche. Cuánta pasión ponía en cada palabra; y qué enamorada estaba mi luna.

El dolor, era también el suyo, no había otro, era aquel sufrimiento lleno de la melancolía que ese maldito poeta también conocía, y tratando de aliviarlo le dedicaba noches enteras, hiriéndola en cada te quiero.

Sí, amor y dolor iban juntos en sus noches, aunque ella sólo quería aferrarse a la idea de ser deseo, y cuando era luna oscura podía serlo.

Con ese deseo que la mataba por dentro, hubo un tiempo en el que quiso matar también al poeta, pero sólo consiguió que su poesía brillara más que ella, y celosa de perder su luz, cada noche se entregaba a él para que no escribiera. Aún así, cuando volvía al día siguiente, sobre su escritorio se encontraba sus poemas.

Y cada día… le mataba más.

Y cada día… la poesía del poeta era más hermosa.

Y Cada día… cada día, mi luna brillaba más.

Pobre luna, tan aferrada siempre a su dolor, que sin saberlo, se convirtió en parte de un gran amor; un amor que ni siquiera el tiempo pudo impedir y que quedó consagrado en cada poema en el que el poeta, pronunciando su nombre, recordaba las noches bañadas por su fulgor...




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domingo, 15 de marzo de 2009

FIN DE SEMANA. ZAFARRANCHO DE COMBATE.



Bueno en primer lugar quería daros las gracias a todos.

MUCHAS GRACIAS POR PREOCUPAROS POR MI. Ya sabéis que cuando uno esta pachucho los mimitos no vienen mal, y a mi me habéis mimado mucho.

Os agradezco los consejos y los buenos momentos que me habéis dedicado. Y vuestras entradas, habéis escrito mucho este fin de semana que lo sepáis. Y me he entretenido mucho leyendo, y poniéndome al día.

Después de un viernes prácticamente colocada, el sábado me levanté un poquito mejor, aunque casi sin nariz (Espero recuperarla pronto). Pude hasta salir un poquito y disfruté del día tan hermoso que hacía, dando un paseito por el mercado de mi pueblo.

Pero volví pronto a casa, no quería excederme.

¿Qué no quería excederme? Si es que soy la leche, decido descansar y me pongo de zafarrancho de combate con los armarios.

Si es que llevaban pidiéndomelo a gritos hace tiempo, pero yo, pobrecillos, ni caso. Así que decidí ponerme a ello, pensando que no me llevaría mucho tiempo...

Y fue una lucha encarnizada, sobre todo conmigo misma. Porque decidir qué tiras ( porque de vez en cuando hay que tirar, aunque nos duela), es muy difícil.

Y más que nada porque cada vez tengo menos espacio en casa, y ya os dije que mi casa es pequeñita. Y claro me metí en la casa para vivir yo, y últimamente me falta espacio.

Esto es como todo, resulta que ves una chaqueta que no te pones desde hace mil años, y siempre te da pena tirarla, porque bueno no está del todo mal. Pero sigues sin ponértela. Y un día la tiras. Y pasa un tiempo y vas a salir y te viene a la cabeza esa , y no dejas de repetirte "no me tenía que haber desprendido de ella, no me tenía que haber desprendido de ella". Y esa idea te tortura, por lo menos un día.


Aún así, me armé ayer de valor, y lo hice. Y me divertí a ratos, porque saque ropa que tenía guardada y lo que me gustaba, fui probándomelo (qué alegría descubrir que algunas cosas me siguen valiendo).

Yo eso de guardar, porque las modas vuelven, lo he llevado a raja tabla, aunque la verdad, siempre me pongo lo que me apetece y no me fijo mucho en lo que se lleva. Aún así, ayer salieron unos modelitos de mi baúl de los recuerdos, que casi me matan.

Os lo prometo, saqué un vestido rojo que yo creo que me compré teniendo unos dieciséis años. Y aluciné ¿yo de rojo? ja ja jaj a ja ja ja. Entallado hasta la cadera, y desde la cadera volantes (yo creo que me valdría para la feria de abril, si voy, claro. Me casco un clavel rojo en la cabeza y pasaría totalmente desapercibida y a bailar sevillanas, que no tengo mucha idea pero si hay que bailarlas pues se bailan).

¿Y qué me dices de los vestidos de Noche Vieja, y los de acontecimientos sociales como bodas, bautizos y demás? Para mearse de risa algunos. Si es que he sido un poco hortera. Aunque eso los he guardado porque nunca se sabe.

El momento peor, sin duda, fue cuando llegué a los pijamas, es que tengo muchos. ¿Cómo puedes desprenderte de ese viejecito que tienes, que está todo desgastadillo, pero que a ti te resulta acogedor, aunque no te lo llevarías de fin de semana romántico?

Eso me llevó más de un rato, me busqué cientos de excusas para no tirarlo. Y vamos, que no lo he tirado, que me lo puse ayer para despedirme de él, pero mañana lo tiro. Así le doy la oportunidad a mis otros pijamas de cogerles tanto cariño como a este viejecito.

Con los zapatos y botas fue más fácil, les tengo debilidad, así que sólo los tiro cuando están muy, muy gastados y ayer tuve suerte y todos se escaparon de la quema, aunque tiré unas nike que las pobres ya no me podían llevar a ningún sitio.

Lo reconozco soy una viciosa del calzado. Procuro no pasar mucho por las zapaterías, porque al final, si paso, me lían los vendedores y acabo llevándome un par o tres. Y la culpa la tienen los vendedores, que os quede claro, y esos zapatos y botas que parece que los han hecho con voz y que no dejan de llamarme.

De lo que estoy más orgullosa es que POR FIN LO HE HECHO, por fin he empaquetado los peluches, no sin antes derramar alguna lagrimilla. Los echaré de menos, pero siempre estarán en mi recuerdo, y a algunos podré verlos.

Nota: me he acordado de ti Mari, y no dejaba de decir que al fin y al cabo son cosas, que solo han formado parte de nuestra vida y no de quienes somos aunque algo influyeran.


Y que creo que también hay que dejar espacio para que vengan cosas nuevas. Pero por favor, que no sean peluches, que si no, tengo que empezar otra vez y esto de deshacerme de los peluches ha sido casi un trauma.

Y, claro como me he liado con los armarios, ya me he liado con toda la casa.

Y es que cuando el diablo no tiene que hacer, mata moscas con el rabo, y mis moscas estaban pidiéndomelo a gritos también.

Un beso para todos, y espero que lo que queda de fin de semana lo disfrutéis. Yo hoy también haré algo, quiero aprovechar un poco estos días tan maravillosos de sol que estamos teniendo.

viernes, 13 de marzo de 2009

"ESO TE PASA POR DORMIR CON EL CULO AL AIRE"





Sí, claro, luego reíros de mi, pero es que tengo muy mala suerte.

Es que me podía haber resfriado el lunes, que empezaba la semana, y así de paso le hacía compañía a mi amiga Mari en su rincón, que también ha estado malilla.

Pero no, tuvo que suceder ayer jueves.

Qué día más bonito hizo ayer, y que temperatura más buena. Cómo brillaba el sol, y como cantaban los pájaros. Cómo se sentía la primavera.

Todo precioso, hasta las cuatro de la tarde, claro. Hora en la que todo el mundo empezaba a quitarse prendas, y yo a ponerme las que se quitaban. Menudo frío que tenía. El invierno dentro de mi.

Como ya he empezado con la alergia (es que no me falta de nada, soy muy completa, la verdad), es muy difícil detectar si la congestión nasal es producida por alguna especie herborea, o simplemente por alguna especie vírica introducida en mi cuerpo sin mi consentimiento expreso.

Pero el dolor de cabeza de ayer, unido a los escalofríos, y por supuesto, a la congestión, me hizo concluir en un razonamiento claro:

TENGO UN RESFRIADO DEL QUINCE.

Cuando esto te pasa un lunes, es como que te cuesta encontrar la pastillita para empezar a aliviar síntomas, "total, si mañana me encuentro mal, pues no voy a trabajar". Un vaso de leche caliente y a dormir.

Pero cuando esto te pasa un jueves por la tarde, vísperas de viernes y de fin de semana, encuentras lo que sea, y si no tienes nada, pides a la vecina o te bajas corriendo a la farmacia aunque sea en pijama. Porque el tiempo aquí es crucial y cuanto antes empieces, mejor.

Es una lucha contra el tiempo y contra los virus. "Qué me tengo que tomar el ibuprofeno cada ocho horas, quién dice ocho dice seis". Si es que eres capaz de ponerte hasta el despertador de madrugada para no saltarte ninguna toma.

Lo más divertido es cuando vas a la farmacia en busca de algún remedio mágico. Que no lo hay, que no te engañes, que mínimo dos días vas a estar hecho polvo, y como se te complique el resfriado o sea una gripe, preparate. Pero aún así sigues yendo por eso de que la medicina avanza mucho, y a lo mejor hay suerte y sí que han descubierto algo. Pero no, a fecha de ayer, no han descubierto nada, por lo menos en mi pueblo.

Y encima, después de una noche de sudar lo mío, de levantarme con los pelos relamidos, y no tengo gato, me he ido a trabajar con mi dosis correspondiente de efferalgan con codeína y con el ánimo de que esto no va a poder conmigo a pesar de que mis ojeras y mi mal color digan todo lo contrario.

Y, claro, aguanta el cachondeo de tus compañeros "Eso te pasa por dormir con el culo al aire". Y tú con la sonrisa contenida, para no contestar, ojalá fuera por eso y porque anoche estuve toda la noche........

No se que te da más rabia si que se rían de ti, o que no sea cierto lo que dicen.

Pero aún así no puedes evitar la tentación de coger sus botellas de agua y beber chupando los bordes, para ver si les pegas algo. Aunque luego no lo haces. Y mira que te siguen tentando con un "A mi no te me acerques, que al final me lo pegas".

Hoy las ganas de pegarles algo fueron muy grandes, y para evitarlas, y porque la verdad me quedaba dormida, me he venido para casa, me he metido otro chute de codeína en el cuerpo y a dormir, hasta hace un rato que me he levantado.

Por lo menos parece que estoy un poco mejor, aunque yo no sé los kleanex que llevo gastados (perdón, pañuelitos de papel, que nadie me paga por hacer publicidad).

Como siga así, me quedo sin nariz, y es que es increíble lo que puede salir de nuestro cuerpo. Vale, vale, hoy no voy a ser escatológica que estamos a viernes y muchos querréis disfrutar.

Y mientras vosotros disfrutáis (no tengáis pena por mi)yo me quedaré aquí con mis moquitos, haciéndoles compañía, hasta que me dejen, lo cual espero que suceda lo más pronto posible.

Porque, aunque son una parte de mi, y aunque las despedidas suelen ser duras, y a mi me suelen entristecer, la verdad, en este caso,no me importa sentir su abandono. Vamos, que lo estoy deseando.

Y esto es como todo, hoy me ha tocado a mi, y mañana me tocará seguramente también porque la verdad a veces tengo mala suerte, aunque bueno me lo tomo con sentido del humor, y sobre todo con efferalgan con codeína.


OS DESEO A TODOS UN BUEN FIN DE SEMANA, QUE LUZCA EL SOL DURANTE EL DÍA Y BRILLE LA LUNA DURANTE LA NOCHE. Y SI PODÉIS, Y OS APETECE: DORMIR CON EL CULO AL AIRE.


PDTA: admito sugerencias y remedios caseros para aliviar mis síntomas.












miércoles, 11 de marzo de 2009

CUARTO CUENTO DE LA LUNA OSCURA. LA LUNA LLENA.



En este cuento, un ángel que contemplaba cada noche a la luna creyó enamorarse de ella, y aferrándose a esta convicción, convirtiéndola en su única fe, sufrió viendo como sus alas se tornaban negras.

Cada noche la buscaba intentado poseerla, tratando de cubrirla con un deseo cada vez más intenso que le quemaba a ella por dentro.

Susurró mil veces su nombre, acariciándola con palabras que ardían en su boca, para tentarla... Y en la tentación, los baños de la luna se llenaron de erotismo pues en todos ellos se encontraba con aquel malvado ángel.

Fue tanto el deseo que en aquellas noches se fraguó, entre el batir de sus alas iluminadas por la tímida luz de la dama, que por fin un día la luna se rindió enamorada entregándose a ese halado oscuro, sintiéndose en las puertas del infierno, y la muerte a caballo...

Después de aquella entrega, el malvado ángel desapareció condenándose y la luna, herida y humillada, trató de adormecer su alma, escondiéndola en aquella derrota.

Tuvo que pasar algún tiempo hasta que aprendió de aquella conquista de la que salió perdedora, y una noche por fin despertó con su faz más oscura, porque fue consciente de que el deseo ya formaba parte de ella.

No, no hubo realmente derrota.

A distancia él seguía observándola, y cuando sintió crecer esa oscuridad nueva que envolvía a la luna y su fuerza, aumentó su hambre por ella y quiso volver a poseerla.

En una noche como hoy, extendió aún más sus alas para calmar su alma negra, y la luna, sintiendo su asedio implacable, se vistió completa en su luz, mostrándose orgullosa…

“Malvado ángel que intentas gobernar mi deseo ¿No te das cuenta que no pertenezco a nadie?

Quieres dominarme, pero sólo buscas mi oscuridad.

Anhelas a la luna oscura, pero en esta noche brilla más que nunca y podrá cegarte si intentas acariciarme y podrá quemarte si intentas poseerme.

Ansías un placer eterno, pero hoy sólo durará una noche y si lo alcanzas, te herirá de muerte porque el deseo de la luna crece en cada instante.

Aún así… ¿Quieres acercarte? ¿Quieres Poseerme?

Sólo por hoy apareceré desnuda ante ti, pero a cambio, perderás tus alas y ya nunca más podrás contemplarme.

Aún así… ¿Quieres acercarte? ¿Quieres Poseerme?...”

Escuchando a la luna altiva, aquel ángel se dio cuenta de que no podía renunciar a sus alas negras, y con el deseo malherido, en el más terrible de los silencios, decidió alejarse de nuevo.

La luna, en el disfrute de su victoria, se desnudó y siguió haciéndolo cada noche que percibía que el ángel crecía en sus alas y de nuevo la acechaba.

Esta noche de luna llena, si os fijáis bien, la veréis desnuda, exultante de belleza, orgullosa…

Pero contemplad también la oscuridad que la rodea, porque allí veréis a aquel ángel y sus alas teñidas de negro por su deseo.




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martes, 10 de marzo de 2009

AHORA RESULTA QUE SOY UNA FORASTERA



Hará cosa de 33 años, mis padres compraron una casita en un pueblo pequeño de Madrid. Yo, la verdad es que no lo recuerdo muy bien, y es que aunque tengo muy buena memoria a los 3 años no la tenía muy ejercitada.

Si os tuviera que hablar de mi pueblo, lo primero que os diría es que, a pesar de estar muy cerca de la capital, cuando entras en él parece que estuvieras muchísimo más lejos, tanto en espacio como en tiempo. Y es que parece de otra época.

Será por lo que dicen que los pueblos pequeños evolucionan más despacio, o porque el mío no ha querido evolucionar. No lo sé, pero en 33 años apenas ha cambiado, o a mi eso me parece.

Sea como sea, a mi siempre me ha gustado, y desde que tengo consciencia siempre lo he considerado mi pueblo, aunque durante muchos años sólo venía los fines de semanas y en vacaciones.

Es curioso; después de tantos años creía conocer a toda la gente. He crecido con sus caras; de algunos me he despedido; a otros les he dado la bienvenida.

Hace seis años decidí dar un cambio en mi vida, y les compre la casa a mis padres, viniéndome por fin a vivir aquí.

Nota: Vale, lo reconozco, me la dejaron a un buen precio, pero jolines que son mis padres y conmigo no especularon, y menos mal que no lo hicieron.

Desde que vivo aquí he intentado integrarme todo lo que he podido, y lo que mi tiempo libre me permite.

Saludo a todo el mundo, bajo a comprar el pan y cotorreo con las mujeres del tiempo, hablo con la cartera y por supuesto doy los buenos días o las buenas tardes al consejo de ancianos (otro día os hablo de este consejo y de sus miembros. Os lo prometo).

Los fines de semana voy al mercado, y me dejo ver dando largos paseos con mi perro.

En época de elecciones hasta voto, y en las Fiestas hago un esfuerzo y hasta bailo "Paquito el Chocolatero".

Vamos, que creo que ya me conocen, me saludan, me preguntan si hoy trabajo, a dónde voy, de dónde vengo (son muy filosóficos).

Después de años de práctica he aprendido a controlar las conversaciones con algunas personas de aquí. Existen dos reglas para llevarlo bien:"Sonríe y no cuentes mucho".

Porque pasa algo extraño en mi pueblo. Como una sola persona consiga sonsacarte algo, al día siguiente lo saben todos.

Tengo dos teorías al respecto:

Primera Teoría: Puede existir algún ritual al que no me inviten, que seguramente celebren de noche, y en el que se lo cuenten todo.

Segunda Teoría (es mi favorita): La gente de mi pueblo tiene poderes y entre ellos se encuentra el comunicarse telepáticamente. Aparte de que, lo podéis creer o no, son capaces de mirarte la bolsa de la compra y calcular casi exactamente lo que has gastado, y de ahí te dirán hasta lo que ganas, descontando I.R.P.F y Seguridad Social.

Bueno, el caso es que sí que hay algo que no me gusta de mi pueblo, y es cuando vienen otros residentes, que no son del pueblo. Suelen venir los fines de semana y en vacaciones. Y mi pueblo al parecer les ha otorgado el título de Forasteros.

Y os puedo prometer que mi pueblo no se parece al lejano oeste, pero cuando alguien que no es el del pueblo entra en la panadería o en algún bar, se produce un siniestro silencio. Yo a veces, incluso miro esperando ver aparecer a algún sherif.

El otro día precisamente lo comentaba con mi vecina. La verdad es que no se cómo salió el tema, y en qué hora, la verdad.

Yo opinaba lo frío que me parece que se llame a estas personas forasteros. Y de repente mi vecina me suelta "Mujer, es una forma de llamaros a los que no sois de aquí, aunque, bueno, tú eres diferente".

Vamos se me quedó una cara, que ni para foto.

¿Qué me ha llamado forastera?

¿Cuándo me han dado ese título que no me he enterado?

Y para colmo, soy diferente.

Me paso casi toda mi vida hablando de mi pueblo, llenándome la boca con su nombre, y me doy cuenta, ahora, que para ellos soy una forastera.

Ahora, que no voy a dejar que esto me afecte mucho más que este momento.

Que me llamen lo que quieran, que yo sé quién soy, y soy de mi pueblo, le moleste a quién le moleste.

Y todo el que quiera venir será bien recibido, que yo me uniré a la banda de cualquier forastero que así lo desee. Para eso estoy empadronada, pago mis impuestos y tengo el derecho de luchar contra las injusticias.

Y quién se quiera oponer a mi forma de pensar que lo haga, pero Y ESTE ES MI MANIFIESTO EN LA NOCHE DE HOY:

"SUS VACAS NO PASARÁN POR MI RANCHO".

Firmado: Ana, la recién nombrada Forastera en su propio pueblo.


lunes, 9 de marzo de 2009

EL TERCER CUENTO DE LA LUNA OSCURA. UNA NOCHE DE DESEO.



Aquella noche la luna despertó sintiendo cómo algo estaba cambiando en su interior. A pesar de su frialdad, una pasión cálida, que tiempo atrás quiso dejar en el olvido, había comenzado a ahogarla por dentro  y, aunque ya no recordaba cuándo había sido la última vez, de nuevo, apreció la suave caricia de la brisa nocturna. Pensó que quizás sólo aquel viento tibio podía sosegarla, desprender de sus pestañas el perenne tul de nostalgia que la mantenía medio a ciegas.


Sumida en su soledad eterna, incapaz de acallar el murmullo de aquellas estrellas que viajaban cada noche acompañándola sin rendición, alfombrando su paso con destellos acatados, reflexionó. Aquel despertar latiente le mostró sus voces como si de un eco se tratara. Pudo escucharlas tintineando, y hasta alguna, en su estela fugaz susurró cómplice su nombre…

…LUNA, LUNA, LUNA…

Escuchándolas, convirtiéndose en testigo de aquella admiración, se sintió hermosa de veras, y se esmeró en su luz, engalanándola con el brillo de su alma dormida, aquella que escondía tras la oscuridad.

Sin tratar de ocultarlo, fue consciente del deseo que sentía la tierra por ella. Se acercó lentamente en su seducción al mar para contemplar su reflejo, y, en aquella noche hasta las olas, cautivadas de su belleza, también entonaron su nombre con una espuma de suspiros que lució más blanca que nunca sobre el terciopelo negro…

…LUNA, LUNA, LUNA…

Anheló acariciar aquella extensión inagotable y aproximándose aún más, aquel océano bruno comenzó a salpicarla con pequeñas gotas inundadas de sal virgen, que bajo su luz centellearon. Su corazón, cada vez menos frío, se acompasó con el movimiento de aquellas olas y se adentró aún más en el agua, sumergiendo por fin su deseo.

Sí, la luna se sintió sensual en la noche, y permitió que el agua resbalase  por su piel. En esa unión sintió la caricia de una mano, el abrazo  que tanto añoraba.

Lo supo entonces, esa noche no, esa noche no sería luna, no quería serlo, sólo quería sentirlo, sólo quería entregarse, sólo quería respirarlo, ahogarse en él, sólo quería someterse y darse, sobre todo darse...

Y así… estalló con su deseo en una aureola brillante y cegadora. La tierra,  tembló sintiendo sus espasmos, y elevó montañas para poder contemplarla. El mar, celoso, la cubrió de espuma protegiendo su momento, intentando reservarlo para él.

Sólo las estrellas fueron testigos de su entrega, y ante ella, ante la dama blanca, brillaron y tintinearon aún más…

…LUNA, LUNA, LUNA…




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